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Rajoy será "leal" a su sucesor y espera que el PP siga siendo un partido independiente

"Hay muchos millones de españoles deseando que tengáis éxito y estéis preparados para dar la respuesta adecuada".

Mariano Rajoy, en su discurso en el Congeso. EFE

Ha sido el último discurso de Mariano Rajoy como presidente del partido y lo ha hecho con una doble apelación pero manteniendo una escrupulosa neutralidad, hasta el punto de no citar a ninguna de las dos personas que aspiran a su sucederle, esto es, Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado. Por un lado ha expresado que el PP «no vive esperando las encuestas ni mercadeando con los principios», pero, sobre todo, que es «un partido independiente sin más dueño que la gente ni más tutela que la de todos vosotros. No hemos aceptado, y estoy seguro de que no lo haremos en el futuro, más instrucciones que las que nos dictan los españoles. Y esa es una de nuestras grandes virtudes», a dicho a modo de advertencia a los aspirantes a la presidencia.

Y la segunda apelación ha tenido que ver más consigo mismo y el papel que tiene previsto jugar en el futuro. Se «aparta» pero «no me voy». «No podría -ha agregado- Seguiré aportando, siempre a disposición de todos y, desde luego seré leal y todos sabéis lo que es ser leal», palabras que han provocado la mayor salva de aplausos de los compromisarios populares en lo que tiene de carga de profundidad contra su antecesor en el PP, José María Aznar.

En un discurso donde no ha hecho concesiones a la emoción -salvo cuando se ha referido a su esposa, Elvira Fernández-, ha defendido su legado y la tan denostada actividad política. Es más ha dicho vivir con orgullo la que ha sido su dedicación hasta hace poco más de un mes. Admite que «no le faltan miserias, pero tampoco grandezas» y que en este tiempo ha intentado olvidar esas miserias «y quedarme con lo que vale la pena».

«Nada se olvida tan rápido como un beneficio y tan lento como un error.», pero por encima de todo, «ser responsables en el ejercicio de vuestros cargos y estar preparados para responder con acierto cuando se os reclame». No hablaba en exclusiva a Santamaría y Casado sino al conjunto de un auditorio donde se sientan muchas cargos públicos del PP, alcaldes, concejales, parlamentarios nacionales, autonómicos y de diputación… en fin, toda la estrutura orgánica e institucional del PP.

Por elevación, a todos ellos les ha dicho que «estáis escribiendo la historia de España de hoy y la del  mañana». Tras lanzar un puya a Ciudadanos porque «son nuevos, están sin estrenar y no tiene pasado» y al PSOE «porque tienen pasado pero prefieren no mirarlo» ha agregado que «tenéis futuro que es lo que ahora importa. Hay muchos millones de españoles deseando que tengáis éxito y estéis preparados para dar la respuesta adecuada».

Su último discurso ha estado precedido de un vídeo reivindicativo de su labor al frente del Ejecutivo español, en el que la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, o la premier británica, Theresa May, despedían a Rajoy.

«Hoy es un día muy especial para mi, vengo a despedirme y vengo también a daros las gracias», comenzaba, advirtiendo de que «no es fácil despedirme». «Es un honor trabajar con vosotros para España y para los españoles. Por eso os doy las gracias, por permitírmelo y porque sin vuestro apoyo y sin vuestra ayuda casi nada hubiera sido posible», decía Rajoy, recordando sus inicios en el partido «hace ya 40 años».

Rajoy ha puesto en valor, una vez más, las políticas económicas del Partido Popular desde que llegaron al poder y hasta su salida, tras la moción de censura del PSOE. «Nadie más ha creado 2,8 millones de puestos de trabajo, y deberíamos hablar más de ellos. Dejamos una España incomparablemente mejor de la que nos encontramos», apuntaba.

El ex presidente del Partido Popular también ha repasado el que ha sido uno de sus mayores puntos de conflicto, y ha recordado que «Cataluña no se independizó, y no porque no lo intentarán. Aplicamos el artículo 155 y hoy todos sabemos que la democracia española puede defenderse con el arma más democrática y contundente que existe, que se llama la ley». La reivindicación de su legado chocaba en buena manera con las críticas que Casado ha vertido sobre cómo se hizo frente al desafío separatista catalán y a la llamada «operación diálogo».

Además, no ha dejado escapar la ocasión de responder a aquellos que consideran que fue blando a al hora de afrontar la cuestión terrorista, en comparación con Aznar, que él sí, acercó presos etarras a cárceles próximas al País Vasco. «Ahora que dejo de ser vuestro presidente, os voy a decir que nunca he caído en la tentación de negociar con ETA. Jamás», sentenciaba. «Jamás he pagado ningún precio político que pudiera entenderse como un premio para los asesinos, ni he procedido a un acercamiento de presos. Hemos derrotado a ETA a cambio de nada», continuaba entre los aplausos de los presentes.

Rajoy ha criticado la «moda de los políticos con mucha pose, mucha sensiblería y muy poquita sustancia. Nosotros no hemos necesitado nada de eso, ya que lo que ha hecho grande al PP ha sido la ausencia de miedo a la hora de tomar decisiones, incluso las impopulares».»Buscar el aplauso a todas horas es incompatible con la búsqueda del bien común», decía en clara referencia al Ejecutivo de Pedro Sánchez. «A referencia de otros, nosotros estamos siempre en lo importan, aunque eso no aparezca en la portada de la prensa de colores», alegaba.

«Nunca olvidéis que los españoles nos necesitan y nos esperan, y que esa es vuestra principal tarea y la misión de nuestro partido. Por mi parte, yo he procurado daros todo lo que he podido. Y vosotros, nunca me habéis fallado», sentenciaba el ex presidente del Ejecutivo abandonando el estrado quizás por última vez.

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