«Mi legitimidad está en los afiliados. Yo también soy leal y consecuente». La candidata a la presidencia del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, ha hecho una apelación a la militancia que le hizo ganar las primarias del pasado día 5. A ese argumento se ha aferrado en todo momento. «Queridos compañeros. Váis a demostrar que este partido esta a la altura de sus afiliados, que es lo mejor del PP. Son los grandes protagonistas de este proceso y han hablado». «Soy la candidata más votada del partido más votado de España», ha agregado en otro momento de su discurso ante el plenario del congreso extraordinario popular

La ex vicepresidenta del Gobierno, que ha prometido «unidad» y puestos en su ejecutiva para los miembros de la candidatura de Pablo Casado, ha anunciado que propondrá a la ex ministra de trabajo Fátima Báñez como nueva secretaria general del partido.  También ha asegurado que en la estructura que está diseñando ha reservado espacio «más que suficiente» para poder incorporar a todas las personas que sea necesario. «Este partido no va a prescindir de nadie», ha prometido la candidata al finalizar su discurso.

«Mi única tristeza es no haber traído aquí una lista de unidad. Probablemente sea yo la responsable», ha reflexionado.

Incluso ha afirmado que, de no haber tenido el respaldo mayoritario de los suyos «yo no estaría en esta tribuna», dando a entender que Pablo Casado se hubiera tenido que integrar. De no haber ganado las primarias «estaría en tu lista si me lo hubieras pedido». Ha planteado una cuestión de legitimidades dejando claro que si no gana esta votación se irá en contra del parecer de los afiliados.

El azar ha querido que fuera la primera en intervenir y lo ha hecho para recordar que los militantes «me hicieron ganar las elecciones del día 5 y he sido la más votada por las bases. Estoy aquí porque los afiliados han confiando en mí y os pido a vosotros que también lo hagáis».

«Hay que escuchar a los militantes», ruega la candidata

Tras varias apelaciones a la unidad y a la integración, ha señalado oque a los militantes «les pedimos que vengan a nuestro mítines, pero también tenemos que escucharles a ellos. Han visto en mí a uno de los vuestros y la mejor para representarles, no sólo para ganar este congreso, que también, sino todas las elecciones que este partido tiene por delante».

Ha dicho la ex vicepresidenta que siempre ha estado donde le ha pedido el partido, incluso embarazada, y ha hecho una alusión a su esposo, Iván Rosa, que ha estado en un tris de echarse a llorar. «Os agradezco que creáis en mí porque yo creo en vosotros. Mi partido es el PP. He  cumplido mi compromiso», y del adversario, en caso de que gane esta votación, «sólo pediré lealtad con el partido y ganas  de trabajar por él y por España».

«Yo moriré siendo del PP»

Contra los que le acusan de no sentir los colores, ha afirmado tajante que «yo moriré siendo del PP» y contra los que creen que elude el debate ideológico, ha apelado a la bandera de España y a los principios, incluso desplegando un abanico con la enseña nacional. También ha hecho un recordatorio de la historia del PP desde la etapa de Manuel Fraga citando incluso a José María Aznar.

Reivindicación de la herencia

No ha eludido hablar de la corrupción, hasta el punto de comprometerse «a que no vuelva, tenéis mi palabra» tras los cual ha defendido la honradez de los afiliados y de los cargos públicos populares.

Y ante las críticas del 155 que ha ido haciendo su adversario en estos días de campaña se ha presentado como la gran defensora de la unidad de España y recordado, en un argumento reiterado, que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, le presentó una querella criminal. También se autoreivindicado como miembro del Gobierno que evitó el rescate económico de España. «¿Es posible que a alguien le avergüence esta herencia y reniegue de ella?», ha espetado posiblemente con la mente puesta en las críticas que ha vertido Casado contra la labor del Ejecutivo de Rajoy en una intervención llena de recados.