Política

Guardias civiles piden a Marlaska que no caiga en la "tentación de politizar" los cuerpos policiales

La asociación Aprogc denuncia en una carta al ministro que ponga fin a la "discriminación" que sufren en la estructura de Interior en favor de la Policía y que primen los criterios técnicos en la cobertura de puestos de asesoramiento en su departamento

Fernando Grande-Marlaska, en uno de sus primeros actos como ministro del Interior.

Fernando Grande-Marlaska, el acto conmemorativo del XXX aniversario del Servicio del Seprona de la Guardia Civil. EP

Guardias civiles han enviado una carta a Fernando Grande-Marlaska en la que denuncian sentirse discriminados en la estructura del Ministerio del Interior en beneficio de la Policía Nacional y le instan a que primen criterios técnicos de profesionalidad en la cobertura de puestos de asesoramiento en su departamento para evitar la «tentación de politizar» las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

La Asociación Pro Guardia Civil (Aprogc) aviva así la ‘guerra’ desatada con la Policía tras los nombramientos anunciados por la cúpula de Interior al asumir las competencias. El detonante ha sido la destitución del coronel Juan Hernández Mosquera como jefe del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad -cargo al que accedió tras el nombramiento como jefe de la Comandancia de Tres Cantos (Madrid) de Diego Pérez de los Cobos, responsable del dispositivo policial del 1-O- para colocar en su lugar al comisario José Antonio Rodríguez González, apodado Lenin y al que consideran un «comisario político» por su cercanía con el PSOE.

En la misiva, fechada el pasado 19 de julio y a la que ha tenido acceso El Independiente, Aprogc considera que Grande-Marlaska «no ha sido bien informado por su equipo de colaboradores», lo que llevó al ministro a afirmar el pasado día 16 durante una reunión con los representantes del Cuerpo que existe un «equilibrio» en el reparto de cargos entre la Guardia Civil y la Policía Nacional que no sería tal.

Según los datos que maneja esta asociación profesional, la Policía ocupa 87 puestos en los niveles administrativos 27 al 30 mientras que los integrantes de la Guardia Civil ostentan 72. Para corregir esta situación, Aprogc pide al ministro que les informe sobre la distribución real de efectivos de ambos cuerpos y, en caso de constatar que existe una discriminación «cuantitativa o cualitativa», adopte las medidas necesarias para «alcanzar el deseado equilibrio».

Guardias civiles denuncian al ministro la «discriminación» que sufren en la estructura de Interior en favor de la Policía Nacional

En paralelo, la dirección de esta asociación profesional defiende la necesidad de que se establezca un «criterio claro y justo» que regule la cobertura de los puestos en el Ministerio del Interior, ya sea mediante un sistema de rotación o de distribución equitativa, a fin de que se reproduzcan en el futuro enfrentamientos como los registrados en las últimas semanas y de que la politización marque la cobertura de estos puestos.

«Por supuesto que Aprogc reconoce el legítimo derecho de los dirigentes del Ministerio a elegir a sus inmediatos colaboradores. Sin embargo, estimamos que deben primarse los criterios técnicos de profesionalidad frente a cualquier tentación de politizar a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado», expone en velada alusión al nombramiento de ‘Lenin’. La jefatura del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado siempre había estado ocupada hasta ahora por un oficial de la Guardia Civil.

Aprogc extiende la «discriminación» al reparto de las agregadurías y consejerías de Interior en las legaciones diplomáticas que España tiene repartidas por el mundo, al estar destacados 60 funcionarios del Cuerpo Nacional y tan sólo 24 guardias civiles. En este punto, esta asociación acusa a la Policía de «autoatribuirse la competencia exclusiva en materia de cooperación internacional» en virtud del artículo 12 de la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y recuerda que la jurisprudencia del Tribunal Supremo reconoce la capacidad de la Guardia Civil para «ejercer su proyección internacional en el ámbito de sus competencias».

La asociación profesional Aprogc alerta de «descoordinación» policial al no poder consultar bases de datos básicas para el trabajo operativo

Los reproches se extienden al hecho de que las oficinas de organizaciones internacionales de cooperación policial -como Europol, Interpol o Sirene- «se encuentren incardinadas en la propia estructura de la Policía Nacional», circunstancia que consideran «sangrante» y sin «explicación razonable» más allá de la de intentar vetar a la Guardia Civil.

En la práctica, ello supone que ambos cuerpos policiales no comparten algunas bases de datos para el trabajo operativo, lo que -asegura- «está provocando casos de descoordinación policial en hechos tan relevantes como los atentados en Las Ramblas en Barcelona en 2017». «Nadie puede entender ni defender la integración de bases de datos a nivel europeo, objetivo perseguido por España a nivel de la Unión Europea para luchar contra las amenazas transnacionales, mientras que a nivel interno la Policía Nacional y la Guardia Civil no comparten algunas bases de datos básicas para el trabajo policial», por lo que exigen al titular de Interior que acabe con esta «flagrante discriminación» para que la Guardia Civil deje de ser un «cuerpo ‘de segunda’ subordinado a la Policía Nacional».

Por ello, el colectivo insta a Grande-Marlaska a que dé las instrucciones oportunas para que, «en el menor plazo posible», salgan las oficinas internacionales de cooperación del ámbito de la Policía Nacional y se cree una estructura a nivel ministerial «absolutamente neutra y paritaria entre ambos Cuerpos».

«Tiene ante usted la oportunidad de afrontar dos problemas extremadamente enquistados que suponen una gran ‘caja de pandora’ y que ningún otro ministro hasta la fecha ha tenido el valor de abrir, probablemente por la presión ejercida por la Policía Nacional, que defiende con fiereza sus privilegios en estos ámbitos. Estamos ante la oportunidad histórica para abordar dos asuntos que limitan de manera relevante las posibilidades de proyección profesional de los guardias civiles. Si se resolvieran con medidas justas, claras y transparentes, terminarían con polémicas que hasta la fecha parecen condenadas a ser eternas», apostillan.

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