Pablo Casado, presidente del Partido Popular, ha comparecido ante la prensa tras dar a conocer los nombres de su nuevo comité ejecutivo. Lo ha hecho en Barcelona, «para demostrar que nuestra prioridad es la concordia y transmitir a Cataluña que van a ser nuestra columna vertebral». Casado ha dado contenido de peso a esa apuesta: reforma del Código Penal para introducir la sedición impropia y la celebración de referéndum no pactados y apelación, de nuevo, a la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

«Consideramos que el encuentro entre Torra y Sánchez demostró que va a haber un apaciguamiento por parte de los socialistas y por eso nos anticipamos», ha asegurado. Y la respuesta del PP de Casado no se hará esperar. La primera iniciativa parlamentaria será un proyecto de ley para incorporar al Código Penal el delito de sedición impropia y, sobre todo, recuperar el delito de convocatoria ilegal de referéndum.

Casado propondrá reintroducir el delito de convocatoria de referéndum ilegal «que dio buen resultado para que descarrilara el Plan Ibarretxe»

«Ese tipo penal dio buen resultado para que descarrilara el Pan Ibarretxe,» ha recordado el nuevo presidente del PP, quien ha advertido que hará todo lo posible para evitar un referéndum, sea o no pactado. Casado ha señalado, en este sentido, que el PDeCat ha vuelto al discurso de las amenazas tras el convulso congreso de este fin de semana, que ha servido para poner el partido en manos de Carles Puigdemont.

«El PDeCat vuelve a amenazar con ruptura» ha lamentado. «No podemos ceder, las pretensiones de los independentistas son inasumibles» ha añadido Casado para dejar claro que el Gobierno de Pedro Sánchez podrá contar con el apoyo de la mayoría popular en el Senado para aprobar una nueva aplicación del artículo 155 si se materializan esas amenazas.

«La decisión está en manos del presidente del Gobierno, sabe que tiene un aliado con mayoría suficiente para aplicar 155 y que no necesita ceder en otras cuestiones» entre las que ha citado el techo de gasto.

Defensa de la integración

El actual líder del PP, que ha recalcado varias veces que su partido «es fuerte y está unido», ha confirmado que su equipo está formado por 36 personas de las cuales 10 concurrieron en la lista electoral de Soraya Sáenz de Santamaría. «Parte de la estructura orgánica ha sido de otras candidaturas y he hecho la integración al máximo nivel como me comprometí con la otra candidata».

Casado ha insistido en el esfuerzo de integración realizado para conformar una ejecutiva «muy ordenada» ha explicado, en la que ha buscado incorporar a dirigentes de experiencia contrastada con nuevos valores.

«No voy a admitir corrientes internas ni etiquetados de personas, porque todos vamos a ir unidos, quiero ser presidente de todos» los cuadros, cargos y votantes del PP, ha insistido. Como muestra, Casado ha desgranado a los nombres de su ejecutiva procedentes de otras candidaturas, como Cuca Gamarra, Mari Mar Blanco, Carlos Iturgáiz, Luis Venta o Sergio Ramos.

Casado asegura que su teléfono «sigue abierto» para Santamaría si esta acepta la quinta vocalía de la dirección nacional, como ha hecho Dolores de Cospedal

Y ha añadido que Fátima Báñez o Iñigo de la Serna podrían haber formado parte también de esa ejecutiva, pero no con la exigencia de integrar al 43% de la candidatura de Santamaría. De hecho, ha asegurado que su rival sigue teniendo abierta la puerta para ocupar la quinta vocalía de desinación directa del presidente del partido, así como confía en recuperar a Báñez o José Luis Ayllón. «Mi teléfono está abierto cuando se quiera integrar,» ha asegurado refiriéndose a Santamaría.

Guiño a la apuesta de Valls por Barcelona

En cuanto a su apuesta catalana -«el PP ha vuelto a Cataluña para quedarse» ha asegurado- Casado se ha referido especialmente a la batalla por Barcelona, con una apelación a la unidad que muchos han leído como la promesa de un eventual apoyo a la candidatura del ex primer ministro francés, Manuel Valls, si finalmente se decide a concurrir como líder del sector constitucionalista para recuperar la capital catalana.

«Nuestra presencia en Barcelona va a ser constante» ha asegurado, Casado, quien ha fijado como objetivo prioritario en las próximas elecciones municipales que «los constitucionalistas gobiernen Barcelona».

«Los constitucionalistas tenemos que ir juntos» ha insistido, para conseguir «un resultado electoral que sume». Una estrategia que se propone trasladar al cinturón metropolitano, donde se ha abierto a apoyar los gobiernos socialistas de Hospitalet de Llobregat o Cornellà, como ya hacen con el de Tarragona.