Política

Sánchez y Torra sellan un pacto de no agresión y aparcan los conflictos

Pedro Sánchez y Quim Torra ante la fuente de doña Guiomar de los jardines de la Moncloa que el president tenía interés en conocer. EFE

Halagos, alabanzas, reconocimientos mutuos… La primera reunión entre el presidente del Gobierno y el president de la Generalitat transcurrió «mejor de lo esperado» y en un clima de «máxima cortesía, fluidez, cordialidad y extremada educación», según Moncloa. Tanto Pedro Sánchez como Quim Torra se congratularon de pasar de la ruptura total producida entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont a una senda de diálogo que ambos tienen interés en apuntalar. Tanto es así que los presidentes se han prometido una interlocución abierta que impida cualquier «cortocircuito» a partir de ahora en las relaciones entre el Gobierno y la Generalitat.

Esa necesidad compartida de aparcar el conflicto ha llevado a Sánchez y Torra a escenificar un ansiado ‘nuevo tiempo’ en el que president ya no tiene necesidad de negociar un referéndum de autodeterminación y se conforma con sólo poder plantearlo. En este ‘nuevo espacio político’ Sánchez se abre a un diálogo sin límite, incluida la petición del referéndum, pero dejando claro que no lo permitirá.

Ninguna de las dos partes se mueve un milímetro de sus posturas, sólo cambia el «clima», que en vez de encarar el conflicto opta por postergarlo. Ambos presidentes sellan así un pacto de no agresión que permita la pervivencia de sus gobiernos acordando la relevancia de los desacuerdos existentes. Sólo una quiebra de la legalidad por parte del Govern llevaría al Ejecutivo a volver a romper. Ni siquiera el boicot reiterado del Rey en Cataluña hace que el Gobierno abandone sus buenas intenciones hacia el secesionismo catalán.

De esta manera el Gobierno y la Generalitat ensalzan el diálogo como valor en sí mismo, no como forma de negociar. Sin que nada haya cambiado más allá de esa conversación, el Govern catalán vuelve a la senda institucional por la vía de los hechos y a través de las comisiones bilaterales que no se reúnen desde 2011, donde sí se negociarán transferencia de competencias e inversiones en infraestructuras. «Cuando antes se pongan en marcha, mejor. Hay muchos temas a tratar que interesan a Cataluña», ha asegurado el presidente catalán, a pesar de que las «divergencias» existentes sobre «asuntos centrales» como la autodeterminación y los políticos presos.

Sobre la autodeterminación, Torra ha lamentado que Sánchez carezca de «una propuesta o alternativa» más allá del concepto de la plurinacionalidad y ha anunciado que el Govern «no renunciará a nada porque no podemos renunciar a nada», ya que a su juicio la autodeterminación es un derecho que «pertenece al pueblo de Cataluña». En esta línea ha mantenido la esperanza de hallar una fórmula para «afrontar políticamente una cuestión política que es el ejercicio del derecho a la autodeterminación del pueblo de Cataluña, y ahí es donde hay que aplicar inteligencia colectiva y capacidad de decisión». Es decir, posterga la cuestión fundamental del desafío independentista al Estado español.

El president ha reconocido la buena sintonía mantenida con Sánchez y ha considerado un “logro” que el presidente de Gobierno “reconozca que estamos ante un problema político que solo se arreglará con soluciones políticas”. Ha asegurado que se ha abierto “un hilo de esperanza” en el independentismo ya que “el Gobierno anterior no quiso sentarse en la mesa”, aunque ha rebajado las expectativas, puesto que no se ha llegado a ningún acuerdo concreto. “Es muy difícil que en una reunión, por más sincera que sea, se haya resuelto un problema como este”, se ha justificado, mostrando su confianza en avances en el segundo encuentro que mantendrán previsiblemente en septiembre en Barcelona.

“Por nuestra parte se va a sostener este clima porque creemos que todo el mundo tiene que aportar soluciones. Reconstruyamos espacios que habían quedado destruidos”, ha abogado Carmen Calvo, que se ha congratulado del cambio de relaciones respecto al anterior Ejecutivo: “A otro Gobierno le han hecho dos referéndum y nosotros en un mes hemos recibido a Torra y hemos hablado dos horas y media con él”.

Aunque la reunión se ha celebrado sin contenido, ha sido prolija en gestos. Los presidentes han intercambiado obsequios, han paseado por lugares simbólicos como la fuente de Guiomar, donde Antonio Machado se citaba con su amada, y que Torra tenía interés en conocer desde que Pedro Sánchez le habló de ella en la inauguración de los Juegos del Mediterráneo. Hasta este paseo se ha entendido como un desagravio a Machado por parte del independentismo en Moncloa.

Los gestos han continuado con mensajes oficiales en las redes sociales. Tanto el perfil personal del presidente Sánchez como el institucional de La Moncloa han publicado mensajes en catalán tras el encuentro en el que celebran que se haya producido. “Más de dos horas de reunión, cordial y correcta, entre los dos presidentes. Este es un primer paso. Ahora hay que recorrer juntos el camino”, ha escrito el perfil de Moncloa, en castellano y catalán, acompañando el mensaje con una instantánea de ambos presidentes consultando, en las escalinatas del palacio, uno de los libros que se han intercambiado como obsequio.

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