La reunión entre Quim Torra y Pedro Sánchez ya ha terminado después de dos horas y media dentro de la Moncloa. El president de la Generalitat le ha regalado al presidente del Gobierno dos libro, uno sobre mapas históricos, además de un licor de ratafía. Sánchez, por su parte, le ha regalado un libro del Palacio de la Moncloa que y le ha llevado a visitar la Fuente de Guiomar de los jardines de Moncloa. Torra ha llegado 11,40 con un lazo amarillo, diez minutos más tarde de la hora acordado. Sánchez no ha bajado los peldaños a recibirlo, aunque se le veía más sonriente que a Torra, que se ha mostrado tenso y ha llegado a darle la espalda.

 

Quim Torra anunció antes de las 9 de la mañana su salida de Barcelona con destino a La Moncloa con un tuit en el que deja claro que el independentismo no ha asumido ninguna responsabilidad en la crisis política catalana. Toda la culpa es del Estado. «Hacia Madrid a explicar a Pedro Sánchez la gravísima situación que el Estado ha creado en Cataluña» reza el texto de Torra bajo la imagen del andén del AVE en Sants (Barcelona). En una hora Torra llegará a La Moncloa con un guion en el que aparentemente no cabe la asunción de responsabilidades por parte de la Generalitat.

En los últimos días el presidente catalán, y los miembros de su gobierno, especialmente la portavoz Elsa Artadi, han dejado claro que el eje de sus planteamientos ante el presidente del Gobierno será el derecho de autodeterminación y la reivindicación de un referéndum de independencia. De hecho, ERC llegó a condicionar la renovación de RTVE en el Congreso a que el Gobierno admitiera en público que Sánchez y Torra hablarían «de todo, sin cortapisas».

Esta mañana, Torra ha avanzado algo más de lo que planteará ante el presidente. La convicción de que el 1-O y la declaración de independencia eran la única salida posible para el Govern de Carles Puigdemont ante la negativa de Mariano Rajoy a pactar un referéndum de independencia. Una negativa que hoy repetirá Pedro Sánchez.

El Gobierno ha dejado claro que los límites del diálogo siguen estando en la Constitución y el Estatut, como en su día advirtió Rajoy. Pedro Sánchez ofrecerá hoy «estirar el Estatut» y una reforma constitucional que a la postres será sancionada en referéndum por los catalanes -junto al resto de los españoles- con el reto de que el president acepte entrar en ese terreno, que el independentismo ha tachado hasta ahora de «pantalla superada».