Política

Sánchez quiere aprobar sus presupuestos en plena campaña electoral de las municipales

Pedro Sánchez durante un desayuno de trabajo con empresarios españoles en Santiago de Chile. EFE

El Gobierno socialista presentará sus propios Presupuestos Generales de Estado que representen el modelo de país que propugna Pedro Sánchez. Y lo hará en plena campaña electoral de las municipales y las autonómicas, en torno al mes de febrero, según fuentes de la Moncloa. El gabinete presidencial calcula que los cambios en la Ley de Estabilidad Presupuestaria para evitar el veto del Senado pueden aprobarse a finales de octubre, por lo que el Ejecutivo podría presentar su proyecto de Presupuestos en noviembre.

Al equipo de Pedro Sánchez no le preocupa demasiado que las cuentas para 2019 se aprueben en el Congreso o no. De momento, en Moncloa descartan elecciones antes de fin de año y contemplan la posibilidad de los comicios generales en el nuevo ciclo electoral del año que viene, que el PSOE quiere convertir en un “cambio de época” global, desde los ayuntamientos hasta el Parlamento europeo.

Si Sánchez logra aprobar sus Presupuestos, el presidente hará todo lo posible por agotar su mandato y permanecer en el poder un año más. En el caso de que las cuentas  no consigan luz verde del Congreso, el proyecto que representan y la imposibilidad de desarrollarlo por la oposición de partidos como Podemos o Ciudadanos será el relato electoral sobre el que cabalgue Sánchez intentando permanecer en la Moncloa.

“Que no haya Presupuestos no significa que automáticamente haya elecciones, pero sí hay un relato que antes o después nos llevará a las elecciones. Si no se aprueban no será un fracaso político para el Gobierno, sino un elemento más en el tablero de juego. Nos estamos cargando de razones políticas para presentar nuestro proyecto de Gobierno y de país a los ciudadanos. Nos cargamos de razones se aprueben o no. Y los demás tendrán que explicar por qué no permiten que se desarrolle ese proyecto”, explican desde el Gobierno.

El deseo del presidente, Pedro Sánchez, es que esos presupuestos se hagan con el techo de gasto elaborado por su gabinete, que prevén 6.000 millones de euros más de gasto no financiero que las cuentas de 2018 aprobadas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy.

El problema es que el acuerdo sobre el techo de gasto aprobado por el Consejo de Ministros de Sánchez fue rechazado en julio por el Congreso y, aunque Sánchez intente de nuevo el aval de la Cámara Baja, el PP podría vetarlos de modo irreversible en el Senado –donde goza de mayoría absoluta– gracias a una reforma que Rajoy llevó a cabo en 2012 de la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

Preguntado en rueda de prensa en Chile por la fecha límite que el Gobierno se marca para presentar un proyecto de Presupuestos, Sánchez ha restado importancia al momento en que se consiga reformar la Ley de Estabilidad Presupuestaria porque el debate central es que «España crece y necesita redistribuir ese crecimiento».

En opinión del jefe del Ejecutivo, es posible combinar la necesidad de «seguir saneando las cuentas públicas» con la «reconstrucción del Estado de Bienestar». «Ése es el debate, no cuándo se va a aprobar la Ley de Estabilidad Presupuestaria», ha señalado.

Sánchez ha insistido en que España debe recuperar cohesión social, porque la crisis ha ahondado en la desigualdad entre generaciones, con los jóvenes como uno de los colectivos a quienes más ha golpeado la crisis debido a los recortes en educación y a sus dificultades para acceder a una vivienda.

Por eso, ha hecho un llamamiento a los grupos políticos para que apoyen al Gobierno en materia presupuestaria porque «no puede ser que los grupos sean más estrictos que las instituciones» europeas, con las que Sánchez ha pactado unos nuevos objetivos de déficit público y deuda, y el techo de gasto para 2019.

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