El Gobierno descarta de entrada dos de las principales peticiones de Unidos Podemos para negociar los Presupuestos Generales del Estado. El grupo parlamentario liderado por Pablo Iglesias ha enviado un documento al Ejecutivo en el que, entre otras medidas, plantea un impuesto a la banca, un tipo mínimo efectivo de sociedades del 15 % -ambas opciones ya anunciadas por el Gobierno-, un impuesto de solidaridad de las grandes fortunas, la eliminación de las sociedades de inversión de capital variable (sicav) y la supresión de las deducciones fiscales de los planes de pensiones privados o incremento del tipo marginal del IRPF en los tramos más altos.

De esas peticiones, el Gobierno rechaza de plano la subida del IRPF a los sueldos a partir de los 60.000 euros, que considera “rentas medias” y parte de su electorado potencial de centro. “No está en nuestros planes tocarlo”, aseguran fuentes del Ejecutivo conocedoras de las negociaciones con Podemos. Igualmente, Hacienda descarta la modificación del objetivo de déficit del próximo año para situarlo por encima del 1,8 % del PIB acordado con Bruselas, una de las condiciones que pone para apoyar con sus votos la aprobación en septiembre de la senda de déficit, necesaria para la elaboración de los PGE para 2019. “Este es un Gobierno responsable que cumple sus compromisos con Europa. La senda de estabilidad comunicada a la UE permitirá reconstruir el Estado de bienestar, recuperar derechos mermados por recortes del anterior Ejecutivo y combatir las desigualdades”, advirtió el miércoles Pedro Sánchez en la red social Twitter después de que Podemos hiciera públicas sus reclamaciones.

Descartadas ambas opciones, el Gobierno sí está ultimando la ley que el Congreso debe aprobar para la creación de un nuevo impuesto a la banca para ayudar a financiar las pensiones. Se trataría de un nuevo tipo impositivo de carácter finalista que gravará un acción concreta como podrían ser las transacciones financieras internacionales y que se tramitaría de forma paralela a los Presupuestos. Hacienda está estudiando las experiencias europeas en esta materia que compartirá con Podemos como “socio prioritario”.

En esta línea, el Ejecutivo es consciente de que necesita los votos de formaciones ideológicamente tan dispares como el PNV, el PDeCat o ERC, por lo que apela a la capacidad de cesión de todos ellos para poder sacar adelante un proyecto económico propio. En el caso concreto de Podemos, el Gobierno advierte de que el objetivo de déficit pactado con Bruselas “no es negociable” y que cumple con requisitos exigidos por el partido de Pablo Iglesias como ser superior al PIB nominal. Hacienda considera que las cinco décimas más obtenidas en la negociación con la UE y su distribución, permitiendo a las comunidades endeudarse por 5.000 millones de euros más que este año. “Hay margen para revitalizar el estado del bienestar e impulsar la inversión”, aseguran desde Hacienda. No obstante, el Gobierno sí estaría dispuesto a modificar el reparto de esa posibilidad de déficit, que alcanza los 6.000 millones de euros más que este ejercicio.

El Ejecutivo señala que para superar la complejidad de volver a unir los votos que permitieron la moción de censura a Mariano Rajoy Podemos debe moderar sus posturas, como ha demostrado la experiencia de la renovación de la cúpula de RTVE, que se votó casi una decena de veces en el Congreso y sólo superó la aprobación de Rosa María Mateo como administradora única cuando fracasaron todos los intentos anteriores de cambiar el consejo de administración de la corporación. “La negociación parte en Podemos, pero para que salga adelante debe continuar con más fuerzas políticas de signo muy diferente. Es la cuadratura del círculo”, señalan las fuentes, que advierten que en el caso de los PGE no es sólo el Gobierno socialista el que “se la juega”.

“Que no haya Presupuestos no significa que automáticamente haya elecciones, pero sí hay un relato que antes o después nos llevará a las elecciones. Si no se aprueban no será un fracaso político para el Gobierno, sino un elemento más en el tablero de juego. Nos estamos cargando de razones políticas para presentar nuestro proyecto de Gobierno y de país a los ciudadanos. Nos cargamos de razones se aprueben o no. Y los demás tendrán que explicar por qué no permiten que se desarrolle ese proyecto”, explican desde el Gobierno.

Aunque Podemos quiere dar la impresión de que la negociación presupuestaria comienza con el documento enviado el miércoles, en el Ejecutivo aseguran que se está negociando desde hace tiempo “al máximo nivel” y en un “buen clima” a pesar de que esas conversaciones no fructificaron en la aprobación de la senda de déficit en el mes de julio. “Somos respetuosos con las dinámicas de Podemos que son complicadas, hora de definirse y avanzar”, advierten en el Gobierno.