Presidente del Grupo Parlamentario de Catalunya en Comú (CatEC), secretario general de Podem y Coordinador General de CatEC. Todos esos cargos políticos había acumulado Xavier Domènech en el último medio año. No porque Domènech tuviera un control absoluto sobre el espacio más la izquierda del PSC en Cataluña, sino precisamente por la incapacidad de ese espacio de consensuar liderazgos. Una incapacidad de la que tienen mucha culpa, según diversas fuentes, Ada Colau y su marido, Adrià Alemany, y su voluntad de controlar ese espacio para ponerlo al servicio de la supervivencia de Colau al frente de la alcaldía de Barcelona.

Y es a ellos a los que todos los dedos señalaron tras el anuncio de renuncia de Domènech. Colau, Alemany y sus «nuevos» aliados internos de ICV. En el submundo de la izquierda catalana hablar de alianzas cambiantes es una boutade, y lo que parecía como una división insuperable tras la decisión de Colau de echar al PSC del gobierno local se convirtió seis meses después en la alianza que permitió a la alcaldesa afianzar su control sobre CatEC.

Esos movimientos tácticos tienen también una vertiente ideológica. En el eterno debate de los comunes entre crecer hacia el soberanismo de Esquerra o intentar pescar en los caladeros fronterizos con el PSC, Colau se habría acercado ahora a las tesis de ICV y de Comuns Federalistes, la corriente que dio la sorpresa en el último congreso. Domènech, por contra, quería dar más protagonismo a Elisenda Alamany y Joan Josep Nuet. Alamany, que se define abiertamente como independentista, fue la primera víctima de la batalla, vetada por Colau para la dirección de la confluencia.

Pregunta a Coscubiela

Ese veto ya dejó a Domènech al borde de la renuncia. La victoria de Federalistes, que reforzó la corriente menos independentista de CatEC, no hizo más que sumar nubarrones al horizonte del dirigente morado. Por eso los dirigentes más soberanistas apuntaban con ironía al ex portavoz parlamentario, Joan Coscubiela, auténtica bestia negra de este sector tras su papel en los plenos de la ruptura del pasado septiembre. «Pregunta a Coscu», respondían al ser preguntados por el adiós del líder parlamentario del partido.

Sin embargo, en las elecciones del pasado diciembre Doménech y Colau -o Alemany- ya protagonizaron los primeros enfrentamientos por el reparto de recursos en el seno de la confluencia. Doménech quería refuerzos para las autonómicas, en las que el partido sufriría una derrota al quedarse en ocho diputados. Pero el entorno de Colau se negó a ceder efectivos, centrados en intentar mantener a la alcaldesa al frente del Ayuntamiento de Barcelona.

Domènech había advertido siempre que su paso por la política sería corto, y la propia Ada Colau, que el miércoles tuvo que salir a desmentir su responsabilidad en la renuncia del hasta ahora líder de CatEC, reconocía que le había advertido de su agotamiento y su voluntad de tirar la toalla. Pero nadie esperaba que fuera este septiembre, a las puertas de un curso político trascendental en Cataluña y con unas elecciones municipales en medio año.

El bloqueo en la formación de la ejecutiva reducida de CatEC provocado por los vetos de Colau y su entorno -el primero a Elisenda Alamany- han sido el detonante que ha llevado a Domènech a tomar esta decisión. Y el inicio del curso académico explica el anuncio el martes, coincidiendo con la conferencia de Quim Torra en el TNC. Domènech quería reincorporarse este mismo curso a su plaza como profesor de la Facultad de Historia, y para ello tenía que renunciar ya a sus cargos en Podem y CatEC, así que aprovechó las primeras reuniones de las ejecutivas del partido y la confluencia, celebradas el martes. A Colau y Pablo Iglesias les había avanzado su decisión la semana anterior.

Fiel al estilo de las confluencias, Domènech anunció su renuncia en sus redes sociales, y poco después lo confirmaban en sendos comunicados oficiales Podem y CatEC. «El coordinador general de Catalunya en Comú ha comunicado esta tarde a la Comisión Ejecutiva la decisión de renunciar a su cargo en la formación». «El Secretario General de Podem Catalunya ha comunicado hoy al Consejo de Coordinación y al Consejo Ciudadano su renuncia al cargo». 

Primera visita de Echenique

Si en CatEC la hemorragia parece inicialmente contenida por la decidida toma de control de Colau, en Podem la renuncia vuelve a sumir al partido en terreno desconocido tras el controvertido proceso de sustitución de Albano Dante Fachín. Por ello, Pablo Echenique se apresuró a visitar Barcelona el jueves para reunirse con el Consell de Coordinación -la ejecutiva- del partido en Cataluña. Un encuentro que desde Podem enmarcan en la «normalidad» como una primera toma de contacto para evaluar la situación de la confluencia catalana tras la renuncia de Doménech.

Hoy se reúne el Consejo Ciudadano que estudiará la fórmula para escoger al nuevo secretario general del partido, una fórmula que según fuentes de la ejecutiva debería pasar por unas nuevas primarias entre la militancia. Esas primarias no deben poner en cuestión, sin embargo, la actual ejecutiva, elegida junto a Doménech el pasado abril, aunque «en urnas separadas» como destacan sus integrantes para advertir de que siguen contando con toda la legitimidad pese a la renuncia del secretario general.

Catalunya en Comú, por su parte, no prevé reunir a su ejecutiva hasta el próximo 17 de septiembre, aunque en el caso de los comunes la salida de Doménech ha tenido menos consecuencias orgánicas: Colau, que formaba tándem con Doménech en la dirección del partido, ha asumido todo el poder y ha dejado en manos de Marc Parés y Susanna Segovia la gestión ordinaria de la formación.

El gran debate será quién asume la presidencia del Grupo Parlamentario, coalición de Podem y CatEC, en el que paradójicamente Podem será ahora la fuerza mayoritaria, con tres diputados. Jessica Albiach, miembro del partido morado desde sus orígenes que se integró desde el principio en los comunes -en contra del criterio del entonces líder del partido, Albano Dante Fachín- parece la mejor colocada.