Política

Aznar se reconcilia hasta con sus críticos del PP tras su agarrada con Iglesias

El ex presidente del Gobierno "se merendó" a la oposición en la comisión de financiación del PP, afirman de su antiguo jefe de filas

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Aznar se reconcilia hasta con sus críticos del PP tras su agarrada con Iglesias
El ex presidente de Gobierno, José María Aznar, junto a Pablo Casado, Dolors Montserrat y Teodoro García Egea.

El ex presidente de Gobierno, José María Aznar, junto a Pablo Casado, Dolors Montserrat y Teodoro García Egea. EFE

Resumen:

Por vez primera en años, el ex líder del PP y ex presidente del Gobierno José María Aznar no ha usado un foro público -en este caso nada menos que una comisión parlamentaria del Congreso de los Diputados-, para poner deberes a su partido o, directamente, enmendarle la plana. Bien es cierto que suficiente tenía con enfrentarse a Pablo Iglesias y a Gabriel Rufián en la comisión que investiga la supuesta financiación irregular del PP. Allí rechazó la existencia de «contabilidad b» en Génova, de donaciones descontroladas, de reparto de sobres con sobresueldos y hasta de conocimiento de Francisco Correa al que negó más de tres veces, y todo ello en la época en que era el todopoderoso pope de los populares españoles.

Es más, incluso entre sus críticos del PP, que eran legión, su comparecencia ha dejado un buen sabor de boca, admitiendo, en todo que caso «que todo lo que sea hablar de corrupción no es bueno».  Es cierto que el nuevo talante de Aznar tiene mucho que ver con el relevo en el partido en el que sigue militando. Apoyó a Pablo Casado frente a Soraya Sáenz de Santamaria, desde cuya candidatura llegaron a acusar a FAES de financiar la campaña de las primarias del hoy líder del PP.

«Peor hubiera sido dejarle solo», dice un dirigente popular sobre la presencia de Casado junto a Aznar

El detalle de Casado acompañando a Aznar hasta la mesa de la comisión parlamentaria es un signo inequívoco de los nuevos tiempos. Cuesta pensar que lo hubiera hecho Santamaría en caso de haber ganado la contienda interna del PP. Junto a Casado iban la portavoz parlamentaria popular, Dolors Montserrat, y el secretario general, Teodoro García Egea. Todo un despliegue que en el entorno de Casado justifican como «lógico», habida cuenta de que fue presidente del  partido «y nadie le ha juzgado nunca». Otro miembro de su equipo parlamentario aduce que «ha sido presidente y es una manifestación de respeto». Y un tercero apostilla: «peor hubiera sido dejarle solo».

«Preparado», «sobrado», «impresionante»

Las definiciones más frecuentes que han usado para definir su intervención, sobre todo ante el líder de Podemos y el portavoz del ERC, es que ha acudido «preparado y sobrado». Otra fuente más próxima al líder del PP no ha tenido empacho en afirmar que «ha estado impresionante y se ha comido» a ambos y otro más dice que  «se los ha merendado».

En general, ha dejado buen sabor de boca entre los populares en un trance que no era nada fácil y que podría haber puesto en nuevas dificultades al PP. Sus buenas y cordiales relaciones con Casado -con quién habla con cierta frecuencia, desde luego mil veces más que con Rajoy con quien mantuvo años de incomunicación- elimina un frente abierto que acabó con el divorcio de FAES y el rechazo de la presidencia de honor del PP, distinción que tampoco quiso tener el ahora registrador de la propiedad.