El lehendakari Iñigo Urkullu ha asegurado que uno de sus objetivos prioritarios en el nuevo curso político vasco al que hoy ha dado inicio en el Parlamento de Vitoria es lograr que se cumpla el actual Estatuto vasco y despues facilitar la aprobación de un nuevo estatuto vasco pero con rango “cuasi-constitucional”. Una norma, ha dicho durante su intervención en el Pleno de Política General, que contribuya al segundo de sus objetivos, “la asunción de Euskadi como realidad nacional con voluntad histórica de autogobierno y de decisión”.

Urkullu se ha referido en estos términos al proceso de redacción y aprobación del nuevo estatuto vasco, que aspira a actualizar al de Gernika de 1979, y que actualmente se encuentra en fase de redacción de su articulado por parte de un grupo de expertos designado por las formaciones políticas. Una labor que se sustentará en las bases aprobadas por PNV y EH Bildu en el seno de la ponencia de autogobierno de la Cámara y que ha asegurado que “hago míos”, si bien ha llamado a “ensanchar” los consensos y acuerdos en esta materia. Ha subrayado que la “grandeza de la democracia no se conforma con reflejar el derecho a la mayoría” sino sobre todo con “la consideración de la minoría con el propósito de facilitar la integración”.

Ha citado incluso que la fórmula de Estado confederal por la que aboga para dar un nuevo encaje de Euskadi en el Estado, no es nueva. Señala que la propia Unión Europea funciona con un modelo equiparable. Urkullu ha citado como ejemplos de “democracias plurinacionales” los casos de países como Gran Bretaña y su encaje de Escocia, Bélgica con su “modelo de federalismo asimétrico”, Suiza y la “soberanía compartida» o Baviera en el modelo de “federalismo alemán”. Se ha preguntado por qué si estos modelos confederales funcionan y la foralidad vasca “tiene un sentido esencialmente confedereal”: “¿por qué no aplicarlo en el Estado? Hablemos de una democracia plurinacional”.

Evitar «decepciones y frustraciones»

A lo largo de casi hora y media de intervención, el lehendakari ha asegurado que si se reconoce la realidad “nacional” vasca y se abre paso la norma para un nuevo estatus que fije la relación de igual a igual con España, se derivarían consecuencias “jurídicas, políticas y relacionales”.

En este punto ha destacado que el nuevo estatuto permitiría al País Vasco disponer de una capacidad competencial y de autorganización institucional “singular”. También establecería una relación con el Estado basada en la “bilateralidad y el pacto”. Por último, ha destacado que facilitaría impedir nuevas “vulneraciones” del autogobierno de Euskadi.

En este proceso de aprobación y posterior negociación con el Estado del nuevo marco estaturio del País Vasco, Urkullu ha llamado al Gobierno a abandonar anteriores actitudes que pueden llevar a “decepciones y frustraciones que nunca sabemos dónde acaban” y apostar por posiciones que generen “ilusión” y desemboquen en una realidad de acuerdo “y convivencia”.

Ha apuntado que es “inadmisible” que el actual Estatuto de Gernika continúe sin ser cumplido en su integridad -el Gobierno vascco reclama 37 transferencias”.

Un «doble sí»

El lehendakari ha reclamado al Gobierno de Pedro Sánchez que dé “un doble sí”, al cumplimiento del Estatuto y al reconocimiento de la realidad plurinacional del Estado. Afirma que tras 40 años se mantiene una “cerrazón”, un “doble no”, a dar respuesta a las reclamaciones en materia de autogobierno. Por ello ha apelado a los poderes del Estado a “abrir un camino” a las “aspiraciones de un pueblo”.

Incluso ha recordado el camino que al propio Estado se le brinda en el actual marco constituccional para explorar ese camino que facilite la aprobación del nuevo estatuto vasco. Urkullu se ha reafirmado en que la disposición adicional y la disposición adicional de la Constituccioón “contienen, de manera implícita, un potencial que no han sido desarrollado en plenitud”.