Ángel Garrido se siente solo en el Partido Popular. Eso no es ningún secreto: la semana pasada Génova hizo nombramientos en el Comité Ejecutivo del PP y el presidente de la Comunidad reconoció en público que las designaciones no eran de su agrado: “Yo habría puesto otros nombres seguramente”, dijo. Pero hace escasos días el sucesor inesperado de la dimisionaria Cristina Cifuentes, la pasada primavera, dio un golpe sobre la mesa y telefoneó al líder del PP para quejarse de su situación.

Aunque desde la presidencia de la Comunidad se desmiente, así lo relatan hasta tres fuentes del partido: “A Garrido no le importa que Casado no le designe candidato. Tenemos asumido lamentablemente que habrá dedazo otra vez para las municipales y autonómicas. A Garrido lo que le preocupa es que la dirección nacional y regional maniobren contra él mientras dura su mandato”. Por eso llamó al presidente de su formación.

No le importa que no le designen candidato. Sí le importa el día a día”

Y no solo Génova: al gobernante madrileño tampoco le gusta el manejo de las redes sociales que se hace desde el PP de Madrid, como la cuenta de Twitter @ppmadrid. Y así se lo ha espetado a Casado: se le puentea incluso desde la Puerta del Sol, sede de la Presidencia regional. Al parecer la respuesta del diputado por Ávila fue comprensiva. Hay detalles de la conversación que no han trascendido.

“No tiene sentido que Garrido dé cuenta ante los periodistas y los madrileños cada jueves de los asuntos de la Comunidad los próximos siete meses y que se le condene al ostracismo interno”, deplora un cuadro del PP de Madrid. Actualmente convive una bicefalia en la formación regional, cuyo presidente es Pío García Escudero y cuyo secretario general es Juan Carlos Vera. Vera es supuestamente uno de los arietes contra Garrido, de acuerdo con varias personas consultadas.

Uno de los arietes contra él es Juan Carlos Vera, secretario general del PP de Madrid

Lo cierto es que la posición del presidente autonómico es más incómoda. Y eso que Garrido no es menos conocido que los otros presidenciables, según los propios sondeos internos de Génova. Por ejemplo, el actual portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Madrid, José Luis Martínez Almeida, arrojó unos resultados pésimos en dichos sondeos pero goza de la confianza de Casado. Irá seguro en alguna lista, si no, como candidato en puestos muy avanzados.

Las encuestas del PP apuntaron a que Garrido tenía entre los electores un nivel de conocimiento similar que el de la ex ministra de Agricultura Isabel Tejerina y el del diputado nacional y vicesecretario de Organización del partido, Javier Maroto. El mandatario autonómico ha dicho que le “gustaría” ser candidato, con pocas esperanzas. Y con todo, existe además un tapado que estos días frecuenta todos los actos posibles en las localidades madrileñas y los distritos de la capital: el alcalde de Boadilla del Monte, Secretario de Política Local del PP, diputado nacional y casadista, Antonio González Terol.

El ‘casadista’ González Terol es el tapado: estos días acude a todos los actos que puede

No pintan demasiado bien en Madrid las elecciones autonómicas y municipales para el PP. No en este momento al menos: la candidatura de Manuela Carmena por Ahora Madrid y apoyada por Pablo Iglesias sigue siendo la favorita, a pesar del desgaste; para la Comunidad de Madrid el nombre de Íñigo Errejón es otra apuesta fiable; el PSOE no cuenta con un candidato y poco a poco surgen nombres para las primarias, en espera de conocerse al favorito de Pedro Sánchez: al menos en Ferraz confían en que Ángel Gabilondo se convierta en presidente regional. Ciudadanos también tiene a sus elegidos, Begoña Villacís e Ignacio Aguado, para ayuntamiento y asamblea.

Titubeos

Garrido pena así sus titubeos en las primarias nacionales: primero apoyó a María Dolores de Cospedal, después amagó con respaldar a Soraya Sáenz de Santamaría y finalmente apostó por Casado. Suficiente para no estar en la primera línea de confianza del líder.