La principal caravana de migrantes, a su paso por Juchitán, en México

La principal caravana de migrantes, a su paso por Juchitán, en México. EFE

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Trump en guerra electoral, tropas contra la caravana de migrantes

Política ELECCIONES LEGISLATIVAS EN EEUU

Trump en guerra electoral, tropas contra la caravana de migrantes

El presidente de EEUU envía soldados para proteger la frontera sur con el fin de movilizar el voto anti inmigración

“Es una invasión. Defenderemos nuestro país. Nuestros militares responderán”. La última batalla del presidente de EEUU, Donald Trump, se libra en la frontera sur y parece un episodio de aquella emisión radiofónica de La guerra de los mundos de Orson Welles, que ahora celebra su 80 aniversario. No son alienígenas estos invasores. Son personas con nombres como Wilson, Gladys, Kimberli, Marcos, que dejan atrás historias de miseria, violencia e impunidad en países como Honduras, Guatemala o El Salvador.

En plena campaña de las legislativas de mitad de mandato (midterms), que se celebran el martes 6 de noviembre, Trump ha encontrado al enemigo idóneo: una caravana de miles de migrantes centroamericanos desesperados que sueñan con entrar unidos en la tierra prometida, EEUU. Un despliegue de 15.000 tropas les va a esperar al otro lado. Más que en Afganistán.

Para Trump son “gente muy dura, gente mala”, capaz de enfrentarse a las fuerzas de seguridad, como insiste en que lo han hecho en la frontera de México y Guatemala. En los choques murió un migrante por el impacto de una bala de goma y varios policías resultaron heridos.

Entre los miles que se han unido a la caravana Trump asegura que hay gente que trafica con droga e incluso personas de Oriente Próximo, en alusión a terroristas. “Ponen a las mujeres delante para ocultar a los violentos”, insiste el presidente. ¿Tiene datos de que hay terroristas? «En realidad no, pero es posible», replicó a un periodista.

Dedica sus tuits a esta “invasión”, al tiempo que asegura que está formada por mucha más gente de lo que los medios estiman. Ahora habría unas 6.000 personas en marcha por territorio mexicano, aún a cientos de kilómetros de la frontera. Un 30% de los migrantes son menores de edad. El primer día de noviembre empezó su camino desde El Salvador otra caravana de unas 600 personas.

En su última alocución del jueves en la que anuncia medidas más restrictivas sobre asilo, también ha asegurado que los soldados responderán con balas a quienes les arrojen piedras. “Consideraremos las piedras como arma de fuego porque causan daños igualmente”, remarcó Trump. El operativo se llama Patriota Fiel y los primeros 5.200 efectivos están en marcha.

Trump pretende marcar la agenda política de la campaña electoral y focalizarla en la cuestión migratoria. Sabe que le funciona bien con su electorado fiel. Un 75% de los votantes republicanos considera que la inmigración es “un gran problema”, según una encuesta de octubre de Pew Research Center.

En las elecciones de mitad de mandato están en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 del Senado y los puestos de 36 gobernadores, así como decenas de cargos locales y estatales. Los republicanos pretenden mantener la mayoría en las dos Cámaras, y los demócratas recuperar al menos el dominio en la Cámara de Representantes. La elección es también un test sobre la Presidencia de Trump.

Referéndum sobre Trump

“Estoy en la papeleta, aunque no esté en la papeleta. Es un referéndum sobre mí”, dijo el presidente en un mitin reciente en Southaven Misuri. “Votad como si yo estuviera en la papeleta”.

Como está en juego que los demócratas ganen poder, y capacidad de control sobre su acción de gobierno, Trump ha hecho que la campaña gire hacia la inmigración, lejos de cuestiones como la salud, que es el tema sobre el que inciden los demócratas, dado su deterioro, o la campaña de odio que sustenta el líder republicano.

Sucesos como los paquetes bomba contra líderes demócratas de un republicano extremista o el atentado antisemita de Pittsburgh no le convienen porque confirman cómo alienta el extremismo y la venganza. Tampoco le interesa centrar el debate en las relaciones con su aliado, Arabia Saudí, a un mes del asesinato del periodista Jamal Khashoggi, o de la guerra comercial con China.

“Trump es muy narcisista y cree que todo va sobre él. Además, piensa que los republicanos no saben hacer campaña. Es cierto que con sus seguidores tiene un don”, señala Alana Moceri, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea.

La caravana le viene genial. Con la idea de avalancha, de invasión, transmite pánico a la gente y eso le funciona bien», afirma Alana Moceri

“La caravana le viene genial. Con la idea de avalancha, de invasión, transmite pánico a la gente y eso funciona bien. Para sus votantes es el tema número uno: piensan que les están invadiendo y que si no aplica medidas muy fuertes lo conseguirán”, añade Moceri.

Algunos republicanos, como John Kasich, gobernador de Ohio, están indignados. «¿Saben la suerte que tenemos de ser americanos y no haber nacido en Guatemala donde pueden amenazarte con violar a tu hija o matar a tu hijo si no transportas droga? Debemos aprender a ponernos en la piel de otros», dijo Kasich, furioso, a la CNN.

Trump ha reconocido que la caravana de migrantes “tiene su lado bueno” al poner de relieve las políticas permisivas de los demócratas en migración. Va a limitar al máximo el derecho de asilo por orden ejecutiva y también quiere suprimir el derecho a la nacionalidad por nacimiento, reconocido en la Constitución. Ha despreciado a Paul Ryan, hasta ahora presidente de la Cámara de Representantes, por recordarle que esta medida no puede cambiarse con una orden ejecutiva. Ryan se retira tras estas elecciones.

El anuncio más polémico de su campaña recuerda cómo un criminal que mató a dos policías, Luis Bracamontes, se jactaba de ello. Era un inmigrante ilegal mexicano que había sido deportado y había podido volver a EEUU.  Para Trump quienes forman parte de la caravana de migrantes son como Bracamontes y los demócratas los responsables de que tengan las puertas abiertas.

El presidente Trump quiso eliminar hace un año el programa DACA por el que unos 800.000 jóvenes que llegaron a EEUU indocumentados siendo niños pero que han crecido en el país pueden permanecer sin ser deportados. Este programa protegía a los llamados dreamers. Un  juez federal revocó la orden de Trump y la situación de estos jóvenes sigue estando en un limbo legal.

Apela al nacionalismo extremista xenófobo con el fin de movlizar al electorado blanco supremacista en su favor», dice Mariano Aguirre

«Trump está apelando al nacionalismo extremista xenófobo con el fin de movilizar al electorado blanco supremacista (o sea, que se considera superior a negros, latinos y judíos) en su favor», afirma Mariano Aguirre, autor de Salto al vacío. Crisis y declive de Estados Unidos. 

«Para el presidente se trata de algo más que de las elecciones para renovar parte del Congreso y los gobernadores. Es un referéndum sobre él. Además, según la composición del Congreso, los representantes del Partido Demócrata podrían iniciar un proceso de enjuiciamiento político (impeachment) por supuesta obstrucción a la justicia”, afirma Mariano Aguirre. La iniciativa marcaría los dos años hasta las nuevas elecciones.

Gente a la que se le acaba el país

Trump ha hecho visible la caravana de migrantes por conveniencia electoral. Han circulado varias teorías conspirativas sobre su formación, desde que está detrás el empresario de origen húngaro George Soros, hasta que Venezuela y Cuba la financian.

Lo cierto es que la migración desde Centroamérica a EEUU es un fenómeno que ha existido, existe y existirá mientras no haya cambios radicales en los países de origen. Trump ha amenazado con suprimir ayudas a estas naciones, pero no menciona nada sobre sus índices de corrupción o de violencia. Cada día cruzan la frontera de Honduras y Guatemala entre 300 y 400 personas.

No hay cómo vivir en Honduras. No hay nada», afirma una joven que aspira a llegar a EEUU

“Esto es gente a la que se le acabó el país”, decía un salvadoreño ya en territorio mexicano. “No hay cómo vivir en Honduras. No hay nada”, señalaba una joven. De Honduras procede la mayoría de los que forman parte de la caravana principal, que salió de San Pedro de Sula en la madrugada del 13 de octubre.

San Pedro de Sula es una de las ciudades más violentas del mundo, con un índice de más de 100 homicidios por 100.000 habitantes. Sería mayor que en Kabul o Bagdad. En España el índice es de 0.47.

En Ciudad Hidalgo, ya en México, se concentraron 7.300 personas en esta primera caravana. Otro grupo, de unas 1.500 personas se quedó en Tapachula, donde aguarda destino en un centro de detención. Desean quedarse en México. De los 6.000 que quedan y están camino de Veracruz, una ruta peligrosa, habrá cientos que se queden en México.

Hasta ahora México les ha ofrecido acogida pero en los dos estados más pobres del país, Oaxaca y Chiapas. Los migrantes esperan una propuesta más amplia y concreta. Las organizaciones de derechos humanos esperan más medidas del nuevo gobierno de López Obrador, que asume el cargo el 1 de diciembre.

México tiene capacidad para acoger. La reacción de la sociedad civil ha sido positiva. Hay que denunciar las causas», dice Adriana Villaseñor

“México es un país con 110 millones de habitantes, y si hacemos políticas de derechos humanos, tenemos capacidad para acoger a 7.000 personas. Me resisto a pensar que no queremos a la gente de Centroamérica, somos un pueblo hospitalario”, señala Andrea Villaseñor, directora del Servicio Jesuita a Refugiados en México.

“La reacción en México ha sido positiva desde la sociedad civil. Hay que exigir una respuesta de garantía de derechos por parte del Estado. Hay que denunciar las causas”, afirma Villaseñor.

Para Ismael Moreno, conocido como el padre Melo, director de ERIC-Radio Progreso en Honduras, hay varios factores que explican que los migrantes esta vez hayan salido en grupo. Recuerda cómo el año pasado ya hubo una caravana de unas 800 personas que pudo llegar a EEUU. Un 75% procedía de Honduras.

“La situación de Honduras es de mayor riesgo y amenazas después del fraude electoral de noviembre del año pasado; desde EEUU cada vez las leyes se hacen más restrictivas. A ello se suma la pérdida de oportunidades, la energía eléctrica aumentó un 20%, el combustible un 5% cada semana, los precios de los productos básicos se dispararon un 20% y solo el 35% de la población está en la economía formal. Todo este conjunto de factores llevó a que la gente se desesperara. Temen que la situación en Honduras vaya cada vez a peor”, afirma el padre Melo. A ello hay que añadir que al salir juntos evitan el pago a coyotes, y se ven más protegidos.

El gobierno hondureño acusó al opositor Bartolo Fuentes de organizar la caravana. Dirigente del partido Libre (Libertad y Refundación), fue señalado por la ministra de Exteriores y la titular de Derechos Humanos de instigar a estas personas “a emprender este trayecto peligroso”.

Un éxodo imparable

Al padre Melo también le han acusado de animar a los migrantes a salir del país. Considera que el éxodo masivo seguirá mientras no cambie el modelo político y económico que favorece a las élites y deja de lado a la mayoría de la población.

En noviembre pasado el presidente hondureño Juan Orlando Hernández fue reelegido en medio de acusaciones de fraude. La Misión de Observación Electoral de la OEA denunció irregularidades. Primero dieron luz verde a la reelección presidencial en 2015. En 2017 logró mantenerse en el poder, pese a las protestas de la oposición. EEUU apoya al gobierno de Juan Orlando Hernández.

A la falta de legitimidad de las instituciones se suma una crisis económica y social mayúscula: más de 900.000 niños y niñas están excluidos del sistema educativo. El 60% de los jóvenes carecen de empleo. El Indice de Democracia de 2017 de la Unidad de Inteligencia de The Economist cataloga a Honduras como un régimen híbrido, “ya que las elecciones tienen irregularidades sustanciales, la corrupción es generalizada, el Estado de Derecho es débil y el poder judicial no es independiente”.

Más de la mitad de los habitantes del llamado Triángulo Norte (Honduras, Guatemala y El Salvador) tiene miedo de morir asesinado, según el barómetro de las Américas de la Universidad Vanderbildt. La mayoría no confía en las instituciones y un 12% reconoce que ha pagado sobornos a la policía.

Es imprevisible lo que puede pasar en la frontera… puede haber represión y muchos muertos», señala el padre Melo desde Honduras

Según el padre Melo, “es imprevisible qué puede pasar cuando lleguen a la frontera. Puede haber represión y muchos muertos… O puede haber caravanas de solidaridad internas en EEUU. Hay organizaciones que están conformando la caravana de recibimiento. Entonces Trump no tendría margen para una respuesta militar represiva ”.

El escenario ideal es que un sector de la caravana se quede bajo la acogida del gobierno de México confiando que con la administración de López Obrador los problemas de asistencia sean más integrales e incluyan empleo. Segundo, que la caravana finalmente logre ser recibida por ciudadanos estadounidenses y así se evite la respuesta represiva”, afirma el padre Melo, con la esperanza de que haya un final justo.

La Iglesia católica de EEUU ha roto su silencio para emitir un comunicado el lunes pasado en el que llamaba a proteger a los migrantes. «Buscar asilo no es un delito», señala el texto de la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU. Instan a todos los gobiernos a respetar el derecho internacional y las leyes que protegen a quienes buscan un refugio seguro.

Hay muchas mujeres embarazadas entre los que caminan hacia un lugar donde vivir. Quieren que sus hijos vayan a la escuela y no sean víctimas de las pandillas. Ya ha nacido la primera bebé de la caravana, mexicana de nacimiento, hija de una pareja de guatemaltecos, Olga Suyapa y Adrían Vásquez. Habrá más. Niños invasores que amenazan el mundo de Trump.