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El 20-N que Franco comparte con Otegi

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El 20-N que Franco comparte con Otegi
Imagen de Josu Muguruza y Santiago Brouard ante el monumento en su memoria en Bilbao.

Imagen de Josu Muguruza y Santiago Brouard ante el monumento en su memoria en Bilbao. E.P.

Resumen:

Es el otro 20-N que desde hace más de tres décadas acompaña al que recuerda las muertes del dictador y del fundador de la Falange. Mientras a lo largo de este día en no pocos lugares, y en especial en este resurgir de los nostálgicos del franquismo, se recordará, se rezará y se honrará la figura de Franco y de José Antonio Primo de Rivera, en el País Vasco la izquierda abertzale proclamará su propio 20-N. El 20 de noviembre de 1984 y el 20 de noviembre de 1989, cuando el azote de ETA fue más sanguinario, la extrema derecha quiso sellar su venganza sobre Herri Batasuna por su apoyo a ETA. En aquella década dolorosa de violencia terrorista, otro terrorismo, el de Estado, también decidió cargar de más significado a un día del calendario como el de hoy.

Lo hizo asesinando a dos significados miembros de la izquierda abertzale, al que representaba el pasado y la vía de un posible acercamiento, y quien comenzaba a enarbolar una nueva generación más abierta a sumergirse en la vía más dura. Santiago Brouard (Lekeitio, 1919) fue asesinado en su consulta de pediatra en Bilbao en 20-N de 1984 y cuando tenía 65 años. Justo cinco años después, el joven Josu Muguruza (Bilbao, 1958) murió asesinado por los tiros de dos encapuchados en la víspera de tomar posesión de su condición de diputado en Cortes. Ocurrió la noche del 20-N de 1989 en el restaurante ‘Basque’ del Hotel Alcalá de Madrid. Muguruza tenía 31 años.

Es el otro 20-N que desde hace más de tres décadas acompaña al que recuerda las muertes del dictador y del fundador de la Falange. Mientras a lo largo de este día en no pocos lugares, y en especial en este resurgir de los nostálgicos del franquismo, se recordará, se rezará y se honrará la figura de Franco y de José Antonio Primo de Rivera, en el País Vasco la izquierda abertzale proclamará su propio 20-N. El 20 de noviembre de 1984 y el 20 de noviembre de 1989, cuando el azote de ETA fue más sanguinario, la extrema derecha quiso sellar su venganza sobre Herri Batasuna por su apoyo a ETA. En aquella década dolorosa de violencia terrorista, otro terrorismo, el de Estado, también decidió cargar de más significado a un día del calendario como el de este martes.

Lo hizo asesinando a dos significados miembros de la izquierda abertzale, al que representaba el pasado y la vía de un posible acercamiento, y quien comenzaba a enarbolar una nueva generación más abierta a sumergirse en la vía más dura. Santiago Brouard (Lekeitio, 1919) fue asesinado en su consulta de pediatra en Bilbao el 20-N de 1984, cuando tenía 65 años. Justo cinco años después, el joven Josu Muguruza (Bilbao, 1958) murió asesinado por los tiros de dos encapuchados en la víspera de tomar posesión de su condición de diputado en Cortes. Ocurrió la noche del 20-N de 1989 en el restaurante Basque del Hotel Alcalá de Madrid. Muguruza tenía 31 años.

Al igual que la extrema derecha recordará al dictador, probablemente con mayor intensidad que en aniversarios anteriores al calor de la polémica exhumación-inhumación, la izquierda abertzale hará lo propio con sus caídos. Por la mañana una ofrenda floral recordará a Brouard y Muguruza ante el monumento que en memoria del primero se levantó en un céntrico parque de Bilbao. Por la tarde una manifestación reivindicará a ambos representantes de HB.

Asesinato de los GAL

Han pasado 34 años desde que Luis Morcillo -autor confeso, que no condenado, del crimen- viajara hasta la capital vizcaína por segunda vez para perpetrar el atentado. Lo hizo acompañado de Rafael López Ocaña -condenado a 33 años-. Morcillo reconoció abiertamente en 2013, en una entrevista en el diario El Mundo y más recientemente en una entrevista en Salvados, haber sido el otro pistolero. Los nervios, la inexperiencia con la que actuaron, y la reivindicación del crimen por parte de los GAL forman parte de su relato tres décadas más tarde.

Asesinar a Brouard supuso un duro golpe para la izquierda abertzale del momento. Su figura era ya muy reconocida en las filas de HB, de cuya Mesa Nacional formaba parte. Su voz era escuchada, aunque no siempre. Más cercano a posiciones moderadas que a iniciar un proceso de radicalización, Brouard es uno de los representantes de HB que puño en alto cantaron el Eusko Gudariak en la Casa de Juntas de Gernika durante la visita del Rey Juan Carlos el 4 de febrero de 1981.

La conmoción por su asesinato fue notable en el País Vasco, con una de las manifestaciones más numerosas que se recuerdan para despedirle. En 20-N de 1984 Brouard era ya portavoz de HB en el Parlamento Vasco, donde se le recuerda junto a los otros dos miembros de la Cámara vasca también asesinados, en este caso por ETA: Gregorio Ordóñez y Fernando Buesa.

Josu Muguruza era una de las esperanzas para relevar a figuras como la de Brouard. Considerado uno de los estrategas de la izquierda abertzale en los años más duros de violencia, su perfil era distinto. En 1981 huyó a Francia tras la detención de su mujer y allí permaneció seis años. Fue donde se granjeó la autoridad dentro del mundo de la izquierda abertzale. Tras ser extraditado por las autoridades francesas en 1987 apenas pasó unos meses en prisión. Recuperada la libertad, se incorporó a la plantilla del diario Egin, medio con el que ya había colaborado en Francia, y en el que llegó a ejercer como redactor jefe.

El regreso a las instituciones

En realidad, la mala fortuna es la que hizo que Brouard estuviera en el lugar y en el momento equivocado. HB, de cuya Mesa Nacional formaba parte, le situó en la candidatura a las elecciones generales de 1989. Figuraba en tercer lugar por Vizcaya y la coalición tan sólo obtuvo dos escaños. La renuncia de Tasio Erkizia hizo que accediera. Y lo hizo además en un momento que supuso un cambio en la estrategia hasta entonces llevada a cabo por ese mundo. Un debate interno terminó por decantar a los partidarios de comenzar a participar de las instituciones “españolas” y dejar de ausentarse de su actividad como hasta entonces habían hecho en señal e protesta.

La noche del 20-N de 1989 era víspera del Pleno de Constitución de la VI Legislatura, en el que Muguruza debía estrenarse. En el restaurante Basque del Hotel Alcalá de Madrid, se encontraban cenando varios electos de HB -José Luis Álvarez, José Luis Elkoro, Iñaki Esnaola, Itziar Aizpurua, Jon Idigoras, Iñigo Iruin- y el consejero delegado de Egin, Ramón Uranga, y la corresponsal de del diario, Teresa Toda, además del jefe de prensa de HB, Xabier Oleaga. Pasadas las 23:00 horas dos encapuchados irrumpieron en el apartado y dispararon hasta 11 balas, una de las cuales impactó mortalmente en la cabeza de Muguruza y otras cuarto hirieron de gravedad a Iñaki Esnaola.

Los graves altercados que esa misma noche se sucedieron en el País Vasco contrastaron con la reacción de los grupos de extrema derecha protagonizaron concentrándose ante el hotel donde ocurrió con cánticos como “Esto es zona nacional”, vivas a “Cristo Rey” o corear el Cara al Sol o realizar pintadas, “Se ha hecho justicia”. Por este atentado fueron juzgados Ricardo Sáenz de Ynestrillas, que resultó absuelto, y el policía Ángel Duce, único condenado por el crimen a 99 años de cárcel. Duce murió en 1997 en accidente de moto mientras disfrutaba de un permiso carcelario. Con su muerte se llevó el secreto de quién le acompañó aquel 20-N en el atentado del restaurante Basque de Madrid.