Gibraltar saltó a la escena del Brexit y con un protagonismo que no ha tenido hasta ahora. Gibraltar forma parte de «la familia británica», remarca Theresa May. La primera ministra británica ha insistido en que la soberanía de Reino Unido sobre Gibraltar debe protegerse en el marco de las negociaciones en curso con la UE para la salida del país del bloque, al tiempo que ha reiterado que el texto pactado con Bruselas para el Brexit es un buen acuerdo.

En su comparecencia ante la Cámara de los Comunes, la primera ministra ha reconocido que las negociaciones se encuentran en «un momento crítico» después de que Londres y Bruselas pactaran la semana pasada el texto del acuerdo de salida y ahora sean los líderes del resto de 27 estados miembro quienes tengan que validarlo.

May ha hecho referencia a la conversación telefónica mantenida el miércoles por la noche con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, donde ha dicho que fue «absolutamente clara» pero no ha mencionado las reservas expresadas por España al principio de acuerdo.

Tampoco ha mencionado la amenaza del Ejecutivo español con vetar el documento en la cumbre del domingo  si no se menciona expresamente que la aplicación en Gibraltar de la relación futura que pacte Reino Unido con los Veintisiete tiene que negociarse de manera bilateral entre Madrid y Londres.

Es lo que se había mantenido hasta el miércoles 14 de noviembre por la noche. Fue entonces cuando se incluyó el artículo 184, que ha hecho saltar las alarmas en Madrid. Lo que preocupa de este artículo es lo que no dice más que lo que dice literalmente.

“La Unión y Reino Unido pondrán su mejor empeño, de buena fe y respetando plenamente sus respectivos ordenamientos jurídicos, para adoptar las medidas necesarias con el fin de negociar sin demora los acuerdos que deben regir su relación futura mencionada en la declaración política del (sin fecha) y llevar a cabo los procedimientos de ratificación o conclusión de esos acuerdos, con el fin de garantizar que dichos acuerdos se apliquen, en la medida de lo posible, a partir del final de la transición”, señala el controvertido artículo.

El Gobierno español demanda que se especifique que España y el Reino Unido son los interlocutores válidos para todo lo que concierna al futuro de Gibraltar. La alusión a los «ordenamientos jurídicos» del Reino Unido y la UE como rectores de la relación futura sin aludir a Gibraltar es motivo de preocupación en el Gobierno de Sánchez, como así se lo comunicó el jefe del Gobierno español a May el miércoles por la noche. 

La’premier se ha limitado a señalar que ha habido discusiones «constructivas» tanto con el Gobierno español como con el gibraltareño. «Queremos que este trabajo continúe en el futuro», agregó. No obstante, a renglón seguido, ha insistido en que «la soberanía de Gibraltar debe ser protegida» y el acuerdo debe incluir a «toda la familia de Reino Unido», lo que incluye Gibraltar.

La primera ministra ya se había pronunciado en este mismo sentido en una breve declaración que ha hecho este mediodía frente a Downing Street. En su intervención ante los parlamentarios, ha insistido en que el texto acordado cumple con lo expresado por los británicos en las urnas ya que «recupera el control de las fronteras, las leyes y el dinero», además de poner fin a la libertad de movimiento «de una vez por todas».

«Haremos nuestras propias leyes en nuestro propio Parlamento» y «dejaremos de enviar grandes sumas de dinero a la UE», ha sostenido la mandataria, interrumpida en varias ocasiones por los murmullos y los comentarios críticos de la oposición.

Declaración política sin Gibraltar

El Gobierno español arrancaba el día con un disgusto. La declaración política, que consta de 26 página, tampoco aludía a Gibraltar y el papel de España. Después de la inclusión del artículo en el principio de acuerdo del Brexit, se confiaba en que este texto sí que recogiera la preocupación del Gobierno de Sánchez.

Sin embargo, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha dado a conocer este texto político sobre la relación futura a primera hora. fuentes de la Comisión habían intentado tranquilizar al Gobierno de España, que no se conforma de momento con las buenas palabras. Quieren que se concreten en los documentos.

En contraste, España y el Reino Unido sí que han llegado a un preacuerdo , que consta de cuatro memorandos de entendimiento y un tratado fiscal. Los memorandos se refieren a los cuatro asuntos más delicados en la relación entre España y Gibraltar. Se refieren a la movilidad de los trabajadores transfronterizos, al tabaco, cuestiones medioambientales y cooperación policial y de fiscalidad.

Todo esto ahora está en el aire. Si nadie da su brazo a torcer. este preacuerdo que contempla cuestiones prácticas se quedará en el limbo. En el caso del Brexit será más complicado porque España puede ejercer el veto a la declaración política pero no al documento de salida. El Brexit es un veneno que amenaza ahora a España.