Elsa Artadi reconoció hace dos semanas que el Gobierno catalán tendrá que prorrogar los presupuestos de la Generalitat de 2017 porque el Govern Torra no llegará a tiempo de aprobarlos en el Parlament antes de fin de año, pero aseguró que el proyecto presupuestario entraría en breve en el registro de la Cámara. Pere Aragonés lleva semanas también anunciando una ronda de contactos con los partidos, especialmente la CUP y los Comunes, para recabar apoyo para las cuentas. Pero el proyecto sigue siendo una incógnita y los partidos de la oposición esperan todavía la convocatoria del vicepresidente y conseller de Economía. Cada vez son más las voces que señalan las dificultades de JxCat y ERC para pactar un reparto de fondos entre carteras que permita cerrar esas cuentas antes de recabar el apoyo de CatEC, el único partido que hoy por hoy sigue manteniendo la puerta abierta a pactar con el Govern el presupuesto para 2019.

En JxCat no aceptan la propuesta inicial de Aragonés, muy centrada en el “gasto social”, que es tanto como decir en las carteras actualmente en manos de los republicanos. Y ERC recrimina al partido de Carles Puigdemont que cuando se definió el gobierno catalán les adjudicaran las carteras con más gasto -también las socialmente más conflictivas tras los recortes-, como sanidad, educación o bienestar social, y “ahora quieren tener recursos para políticas digitales”.

“No hay problema, pero se lo queremos presentar con un lazo y perfectamente atado” ironizaba estos días un alto cargo de Esquerra en los pasillos del Parlament para intentar rebajar la presión sobre el actual líder de la formación, Pere Aragonés. Pero desde CatEC desconfían de las promesas de los republicanos. “Nos ha votado peticiones de aumento del gasto en todas las carteras” explica una diputada de los comunes, “es imposible que puedan cumplir todas sus promesas, sobre todo si no apoyan los Presupuestos Generales -que suponen unos ingresos extras de 2.200 millones para Cataluña-, simplemente están posponiendo la negociación”.

Nos han votado peticiones de aumento de gasto en todas la carteras, es imposible que cumplan todas sus promesas” advierten los comunes para explicar su desconfianza

La indefinición sobre el presupuesto estatal es la otra gran traba a las cuentas catalanas. ERC quiere aprovechar esta legislatura para demostrar su capacidad como gestores y empezar a revertir parte de los recortes de la última década, pero si no apoyan a las cuentas de Pedro Sánchez no pueden saber con qué ingresos extras puede contar la Generalitat, argumentan desde CatEC, partido que sigue insistiendo en el apoyo a las cuentas estatales, aunque cada vez con menos convicción.

Si el Gobierno prorroga finalmente los presupuestos del PP, a la Generalitat sólo le queda otra vía: la reforma fiscal, con la vista puesta muy especialmente en una revisión a fondo de Sucesiones y Donaciones y una “reforma fiscal verde”, como reclaman los comunes. El pleno de esta semana ha mostrado una aparente coincidencia de JxCat, ERC, CatEC y el PSC en este ámbito, cuando los partidos independentistas permitieron con su abstención que se aprobara una moción socialista en este sentido.

Pero los comunes desconfían de las auténticas intenciones del Govern. “En JxCat no quieren ni oír hablar de tocar Sucesiones, y Aragonés no es precisamente el ala más izquierdosa de ERC” apuntan desde este partido. Los últimos enfrentamientos entre Govern y Ayuntamiento de Barcelona por el anuncio de que la Generalitat no completará su aportación al Consorcio de Vivienda de Barcelona y su negativa a apoyar la reserva del 30% de la vivienda nueva a VPO -la medida estrella de Ada Colau en este final de mandato- han enrarecido las relaciones.

Desde el Govern argumentan que la Generalitat no tiene liquidez, y el propio Aragonés reconocía esta semana en el Pleno que tuvieron que hacer un cierre de caja en octubre que explica porque han quedado pendientes 3 millones de euros comprometidos con el consorcio de vivienda que han sacado de quicio a Ada Colau. Pero eso no hace más que aumentar la impaciencia de sus únicos socios posibles.

Desbandada de posibles socios

La CUP ya dejó claro en el Debate de Política General que no sería la muleta parlamentaria del Govern, ni para los Presupuestos ni para ninguna otra iniciativa, pues consideran que Quim Torra es “un presidente autonomista” que ha abandonado definitivamente la vía unilateral. Para ejemplificarlo, los antisistema han abandonado desde entonces diversos debates y votaciones en señal de protesta, aunque siguen participando en las iniciativas parlamentarias que consideran positivas para “avanzar hacia la independencia”.

Los socialistas, por su parte, se levantaron de la mesa este lunes, antes incluso de que se iniciara la ronda de contactos de Aragonés. El secretario de Organización del PSC, Salvador Illa, advirtió tras la reunión de la ejecutiva socialista que no apoyarían bajo ninguna circunstancia las cuentas de un gobierno independentista. “El Parlament tiene mayoría independentista, que busquen los apoyos entre esos 70 diputados” argumentó Illa.

Los Comunes son, en este contexto, la última baza del Govern. Una baza que desde ERC y JxCat dan prácticamente por garantizada habida cuenta de que Ada Colau necesita todavía más apoyos para aprobar las cuentas de Barcelona. De hecho la alcaldesa solo ha aprobado por la vía ordinaria unos presupuestos anuales en todo su mandato.

La debilidad de un Xavier Trias en retirada y sin sucesor claro, pese a ser la segunda fuerza en el Ayuntamiento, ha abonado la tesis del voto garantizado de Convergencia si ello conviene al Govern. Y con eso juegan desde el Palau de la Generalitat, señalando que es Colau quien tiene más prisa porque afronta unas elecciones en mayo. Pero desde BComú niegan tanta urgencia para aprobar los presupuestos porque “con una prórroga de los aprobados el año pasado llega a mayo sin problemas”.