La presentación de la propuesta de presupuestos de la Generalitat para 2019 es «inminente» ha asegurado hoy la portavoz de ERC, Marta Vilalta, tras la reunión de la ejecutiva del partido que lidera Pere Aragonés, vicepresidente y conseller de Economía. Pero lo cierto es que republicanos y ex convergentes siguen sin llegar a un acuerdo sobre el proyecto de presupuestos, que después deberán negociar con CatEC para poder aprobarlos -no antes de febrero- en el Parlament.

Los comunes han puesto hoy sus cartas sobre la mesa: aumento del gasto social y de la prisión fiscal, vía Sucesiones y reforma del IRPF. Y el presidente del PDeCat, David Bonvehí, ha dejado claro que no entra en sus planes elevar aún más la presión fiscal sobre las clases medias catalanas, una de las autonomías con impuestos más altos de España. Desde ERC, Vilalta asegura que su programa siempre ha contemplado «una fiscalidad justa y redistributiva», pero sin apoyar abiertamente la propuesta de CatEC. Y señala que la decisión debe consensuarse en el Govern.

Más de 1.000 millones en gasto social

Los comunes han presentado hoy su propuesta para sentarse a negociar las cuentas catalanas. Un programa de inversión en políticas sociales y reversión de los recortes cuantificado en más de 1.100 millones de euros. Para afrontar ese coste, el partido de Ada Colau propone dos vías al Govern: apoyar los Presupuestos del Estado, que implican ingresos adicionales para la Generalitat de 2.200 millones de euros, según la ministra Valerio, o asumir el coste de aumentar la presión fiscal. Con tres objetivos: eliminar las exenciones en Sucesiones y Donaciones, reforma del IRPF y una nueva «fiscalidad verde».

CatEC señala en su propuesta que su reforma del IRPF pretende que «un incremento para el 2% que gana más dinero», es decir, a las rentas superiores a los 90.000 euros, pero sus alusiones a «los ricos» no ha convencido a la ex convergencia. El más claro a la hora de exponer sus reticencias ha sido Bonvehí, quien ha dejado claro que el aumento del IRPF y de la presión fiscal es una «línea roja» para su partido.

«Si el precio del presupuesto tiene que ser que cambiemos nuestro modelo de sociedad o renunciar a nuestro proyecto político de avanzar hacia la república, como PDeCAT no estamos de acuerdo», ha sentenciado en rueda de prensa. «Las clases medias catalanas ya soportan suficiente presión fiscal» ha añadido el presidente de la ex Convergencia.

El dirigente del PDeCAT ha reconocido que tendrá que haber «alguna cesión», porque el Govern necesita apoyos para aprobar sus cuentas y la CUP ya ha dejado claro que no va a apoyarlas, pero no en fiscalidad.

Menos contundente se ha mostrado el portavoz del grupo parlamentario JxCat, Eduard Pujol -representante de los independientes fichados por Carles Puigdemont-. Pujol se ha escudado en el 155 para excusar la demora en presentar los presupuestos catalanes y ha evitado entrar a valorar las peticiones de CatEC.