“Euforia del cambio”, “resultado histórico”, “muy contentos”. Así describen en el PP el ambiente de la séptima planta de la sede nacional de Génova desde donde Pablo Casado y los suyos han seguido el escrutinio de una consulta que supone un vuelco del panorama político andaluz. El candidato popular, Juan Manuel Moreno, podría gobernar con el apoyo de Ciudadanos y de Vox, con los que suma nada menos que 59 escaños, cuatro por encima de la mayoría absoluta. Moreno lo tenía muy claro desde el principio: “si se suma, yo voy a presentarme a la investidura”, declaró el pasado viernes en Esradio y ha reiterado esta noche.

Y suma, claro que suma, pero Ciudadanos ya ha anunciado que va a presentar a su propio candidato, Juan Marín, o también Podría Ciudadanos unirse a PSOE y Podemos para evitar que el gobierno de Andalucía dependiera de la ultraderecha de Vox o, ésta, negarse a apoyar a un presidente del PP. Todo es posible. Pero hoy por hoy la artimética electoral permite, por vez primera en cuarenta años, que exista una suma que no pase indefectiblemente por el PSOE, cuyos resultados pueden calificarse de descalabro en toda regla aunque haya ganado los comicios.

Casado supera su primer test electoral y nada menos que con un recambio en Andalucía

Casado ha hablado con Moreno y le ha trasladado “la necesidad de liderar el cambio histórico en Andalucía”, guante que éste se ha apresurado a recoger.

Un eufórico Juan Manuel Moreno ha proclamado que “el cambio ha ganado las elecciones en Andalucía”. Son varias las veces que ha repetido esa palabra, “cambio”, “y Andalucía lo va a tener”, ha agregado aunque no va a ser fácil. Interpreta el vuelco histórico en que existía un “cansancio y un hastío que buscaba una alternativa”, que es la que se ha comprometido a encabezar.

Y en la misma medida que estos resultados son demoledores para Pedro Sánchez -por mucho CIS fallido y sonrojante que maneje-, son un auténtico balón de oxígeno para Casado, que supera su primer test electoral desde qeue llegó . Bien es cierto que 26 diputados son un exiguo resultado y que Vox ha irrumpido con una fuerza de nada menos que 17 escaños, impensable hasta hace apenas dos semanas. Pero ha evitado el sorpasso de Ciudadanos y está en disposición de entrar en el Palacio de San Telmo.

El PP asegura que Marín quiere entrar en un gobierno de coalición, pero Rivera no lo tiene claro

Los socialistas “saben que si tenemos una oportunidad de llegar al poder, tardarán décadas en volver”, dicen fuentes próximas a Moreno, que siempre ha contado con el apoyo de su jefe de filas para intentar un acuerdo en caso de que pudiera sumar una mayoría alternativa. Por parte de Ciudadanos, los mismos medios aseguran que su candidato a la presidencia de la comunidad, Juan Martín, “es partidario de entrar en un gobierno de coalición, pero eso no lo tiene tan claro Rivera”. Rivera da por hecho el desalojo del socialismo, pero los “naranjas” quieren hacer valer su indudable ascenso electoral lanzado la candidatura de Marín. Los populares andaluces, por su parte, “preferimos que entren y se impliquen en la acción de gobierno”.

La gran incógnita es Vox, que debe decidir si aúpa a un presidente del partido del que se escindió o si por acción u omisión, permite un nuevo gobierno de Susana Díaz. Es lo que dicen en Génova cuando se pasa de los discursos a las decisiones y Santiago Abascal deberá empezar a tomar decisiones de esas que tienen consecuencias.

Pero todo anuncia que se abre un periodo de negociaciones muy, muy largo y de resultado incierto.