De «gran mentira» y «gran falacia» ha calificado el presidente del gobierno el argumentario del independentismo durante su intervención ante el pleno del Senado. Solicitado por el PP para tratar de inmigración y, luego, a petición propia, para hablar de la situación política general, lo más llamativo ha sido la dureza del discurso respecto al independentismo, tono que inauguró el pasado miércoles en el Congreso durante un pleno monográfico sobre la situación catalana.

Al tiempo que prepara un encuentro con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, -a falta todavía de una confirmación formal-, el jefe del Ejecutivo ha replicado al senador Josep Lluis Cleries, del PdeCat, que «quieren seguir viviendo de una gran falacia, de que que se violan los derechos y de que España es un estado opresor. La gran mentira es su propuesta independentista», le ha espetado.

A Mireia Cortés, de ERC, -que le ha pedido que no vaya a Cataluña a «hacerse la foto» si no está dispuesto a «hablar de todo, de todo, de todo»- le ha contestado que no existen en España presos de conciencia y recordado que «el Gobierno no dicta sentencias. Lo que puede hacer el Ejecutivo es ofrecer vías políticas» y ha exhortado al independentismo para que también haga «una oferta política a Cataluña». «Reconozcan a la otra parte de Cataluña que niegan sistemáticamente», le ha dicho para recordar que «no es cierto» que tengan una mayoría social suficiente para ir adelante con una propuesta «unilateral». Sánchez declara su disposición a ofrecer una «solución» a Cataluña, «pero a ustedes solo les vale una, que es la autodeterminación».

Tras poner de manifiesto todas las veces que Cataluña ha elegido en las urnas su destino, ha recordado las elecciones autonómicas legítimas frente a otras consultas en las que sólo «votan su pandilla», en alusión a las dos consultas ilegales del 9-N, en 2014, y la del 1-O del año pasado, lo que ha provocado las protestas de las bancadas independentistas. Cleríes ha replicado con un «no somos una pandilla ni somos mentirosos».

«Es legítimo defender el independentismo -ha proseguido- pero no iniciativas que quiebran la ley, el estatuto y la Constitución. Eso no es legítimo». Lo que pide «a gritos» Cataluña «es convivencia y no independencia» para pasar a reclamar su derecho a celebrar un Consejo de Ministros en Barcelona Cataluña, aunque nada dijo de su posible reunión con Torra.

Debate del «estado de la Nación»

El debate del estado de la nación en que Pedro Sánchez ha convertido su comparecencia en el Senado ha estado marcado por las andanadas contra el Grupo Popular y su mayoría absoluta, con una Cámara Alta «rehén» de un partido «que siempre instrumentaliza las instituciones» y al que ha acusado de hacer «filibusterismo político». «A fuerza de cobijarse en la falta de iniciativa, sólo se distinguen por aquello a lo que se oponen y no por lo que proponen», frente a un Gobierno que «avanza en su agenda de cambio, pese a quien le pese».

Se sabía Sánchez en «territorio hostil», de hecho, han tenido que pasar casi cuatro meses desde la petición de comparecencia que reclamó el PP, primero para hablar de política migratoria, más tarde de su tesis doctoral. De la primera cuestión sí ha hablado, la segunda la ha soslayado, aunque lo cierto es que el portavoz del Grupo Popular, Ignacio Cosidó, tampoco lo ha sacado a relucir. Se trataba, sin embargo, de una comparecencia inusual porque, salvo en las sesiones de control del Senado, no es ni mucho menos habitual ver a un presidente del Ejecutivo dando cuentas en la Cámara Alta.

Cosidó no alude a la tesis de Sánchez  y éste le recuerda la operación Kitchen

Cosidó ha acusado al presidente haber «fracasado en todo lo que ha intentado». Primero, en materia de regeneración «con un Gobierno en el que le han dimitido dos ministros, que tiene una ministra  de justicia tres veces reprobada y tres ministros con graves irregularidades fiscales». En definitiva -ha dicho la misma persona que divulgó el ya famoso whatsapp sobre el control político de la Sala Segunda del Senado-, «es el menos indicado para hablar de transparencia y de regeneración».

Precisamente ha sido Cosidó el que ha admitido ante el pleno que «cometí el error de reenviarlo» y, sólo en su última contrarréplica, Sánchez le ha pedido que «se  mire al espejo» antes de hablar de ejemplaridad, a lo que ha recordado la «operación Kitchen», siendo éste director general de la Policía. Una operación «sin mandato judicial para proteger al PP» con la que se «pagó con fondos públicos un espionaje ilegal para sustraer una información que no se puso a disposición de la Justicia». Incluso ha bromeado con el whatsaapp al pedir al portavoz que use esta vía para comunicar a su jefe de filas, Pablo Casado, su disponibilidad a llegar a un pacto de Estado por la inmigración.

En segundo lugar, Sánchez «habla de impulso y es un Gobierno que no ha sido capaz de sacar un presupuesto, que hay dudas que lo pueda  sacar y que no parece que tenga inconveniente» en seguir gobernando con las Cuentas Públicas de Mariano Rajoy, le ha reprochado el popular.

Y el tercer fracaso, a juicio del PP, lo ha constituido su política de «apaciguamiento» en Cataluña que, «sólo ha dado impulso a los radicales y hacerles creer que España depende de ellos. Lo reconocen hasta miembros de su Gobierno, con la comparación con el ibuprofeno, y de su partido». Por contra, para abordar esta cuestión tiene Sánchez un triple mandato del Senado para que aplique ya el 155, para volver a ejercer el control de las cuentas catalanas y adopte «el control de los Mossos para el problema de seguridad que se vive en Cataluña y Torra no sea su jefe». Y ha expresado el apoyo de su Grupo Parlamentario a Sánchez para dar respuesta a esos mandatos.

La respuesta a las políticas del Gobierno «se la han dado los ciudadanos en Andalucía»

Por contra, el jefe del Ejecutivo «ha optado por dialogar con los que quieren romper España con un compromiso de un indulto preventivo porque confía en que sean su salvación política», al tiempo que le ha exigido que desmienta a la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, y al líder del PSC, Miquel Iceta, que se expresaron en este sentido.

Han recordado los populares que la respuesta a las políticas de Sánchez «se le han dado los ciudadanos en Andalucía» y tras volver a pedirle que convoque elecciones generales le ha acusado de «llegar a la presidencia del Gobierno en las peores condiciones posibles; con el peor resultado; apoyado por los radicales y sin más programa que su ambición personal de ser presidente del Gobierno a toda costa. Llega tarde y mal».

A Sánchez, según Cosidó el Senado «le molesta porque sus socios no tienen la posibilidad de salvar sus votaciones o iniciativas. Lo que intenta es quitarle competencias que esta Cámara tenía. El Senado -ha recordado- representa la soberanía nacional. Tiene plenas funciones de control al Gobierno y es la única cámara en que buena parte de sus miembros son elegidos en listas abiertas y desbloqueadas».