El presidente del PP, Pablo Casado, ha abundado este sábado en la estrategia de su partido para posicionarse al lado de los cazadores, pescadores y taurinos y ha preguntado si puede considerarse al escritor Miguel Delibes como un «casposo», en referencia a su pasión por las dos primeras aficiones.

En el acto de presentación del candidato del PP a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y de los nueve aspirantes a las alcaldías de las capitales de provincia de la Comunidad, celebrado en Palencia, Casado ha citado a Delibes para recordar que se consideraba a sí mismo como «un cazador que escribe».

«Lo que escribía era en parte lo que veía en sus jornadas de pesca y de caza… ¿Es Miguel Delibes un casposo?», se ha preguntado Casado, quien se ha referido a la «vena charra» del candidato a la presidencia por su referencia previa a la tauromaquia.

«¿Son Mañueco y seis millones de españoles casposos?», ha insistido Casado, partidario de que «cada uno haga lo que quiera»: «Que nadie nos prohíba hacer lo que queramos», ha añadido.

Casado se ha ofrecido para «llegar al Gobierno y rescatar al Estado» que el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, «ha decidido vender» en una «negociación ostensible y grotesca», con Cataluña convertida en un «territorio sin ley y ajena al marco constitucional»

«Lo que hay que hacer en Cataluña es aplicar el artículo 155, incluyendo al Gobierno de España y convocar elecciones generales cuanto antes, además de inmediato», ha insistido Casado, que ha comparado lo ocurrido ayer en las calles de Barcelona con el «terrorismo callejero» de «los chicos de la gasolina» de los que hablaba el peneuvista Xabier Arzalluz.

Casado ha alertado de que ahora vuelve a utilizarse la palabra «conflicto» con Cataluña y ha recordado cuando este mismo termino se empleaba en el País Vasco para hablar del terrorismo: «Los que pegaban tiros y los que los recibíamos», ha remarcado para comparar ambas situaciones.

Ha rechazado que el Gobierno de España pretenda insistir en el diálogo para resolver la realidad actual, porque «no puede dialogar con aquellos que lo que quieren es romper la convivencia y la paz», ni tener una «política de apaciguamiento» con quienes «quieren cambiar la historia de España y su unidad» y que tildaron a los españoles de «víboras, de carroñeros y de hienas».

El líder del PP ha asegurado que lo que hacen «los chicos de la pintura amarilla» es «lo mismo que hacía Batasuna», con sus «ataques a los escaparates, a los cajeros, pegar a los policías, a los periodistas, cortar carreteras, atacar los portales…».

El dirigente popular ha criticado que Sánchez haya concedido la «bilateralidad» demandada por la Generalitat y con una «foto vergonzosa» para «humillar a España»

«¿A esto cómo lo llamamos? ¿turismo independentista?», ha ironizado Casado, convencido de que la «revolución de las sonrisas» de la que hablan los independentistas no encaja con actos violentos como «partirle la cara a un periodista«, con «reventar las ruedas del coche», «pintar esvásticas», marcar «con lazos amarillos como los nazis a los judíos» o «escrachear» a dirigentes del PP catalán como Xavier Albiol o Andrea Levy.

Casado ha afirmado que esta situación equivale a «la ruptura de la Constitución y de la legalidad» para implantar un «régimen totalitario en Cataluña, al margen de la ley», contra el que ve al PP como «el único partido» que puede frenar lo que ha llamado «el plan Torra».

El dirigente popular ha criticado que Sánchez haya concedido la «bilateralidad» demandada por la Generalitat y con una «foto vergonzosa», propia de un «protocolo diplomático» previsto para la recepción de un país extranjero, que estaba diseñado «para humillar a España».

Para Casado, «lo que está pasando en Cataluña es algo absolutamente lamentable e inadmisible», porque lo ocurrido en las últimas semanas ha hecho que «el centro de mando del secesionismo esté en la Moncloa» y que «aquellos que apelaban al diálogo han acabado atacando la mayor obra del diálogo, que es la Constitución», informa Efe.

«No estamos hablando de diálogo, sino del desmantelamiento de la soberanía nacional», ha abundado el líder popular, para quien resulta «repugnante» que el Gobierno negocie con «quienes tienen secuestrara a la población catalana» y, con ello, esté protagonizando un «acto de traición a España».

Para Casado, los catalanes «no tienen miedo a la ley», sino que a quien «tienen miedo es a quien está incumpliendo y alentando a que se incumpla» la norma.