La Guardia Civil enseguida sospechó de la implicación de Bernardo Montoya en la desaparición de Laura Luelmo, la joven profesora de 26 años asesinada en El Campillo (Huelva) por este hombre. Era un sospechoso “con mayúsculas”, han asegurado hoy los investigadores.

Así lo han manifestado en rueda el coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, Ezequiel Romero, y el teniente coronel de la Unidad Central Operativa Jesús García Fustel, que están ofreciendo detalles del caso.

Montoya fue inmediatamente identificado por los agentes, que le interrogaron, aunque él dijo que no había visto nunca a Laura ni sabía que vivía en El Campillo. Sin embargo, los investigadores sospecharon de él, vieron sus antecedentes y le sometieron a una estrecha vigilancia.