El impacto aún no se le ha pasado. La cena de Nochebuena fue dolorosa, no sólo por el recuerdo de los que no están, como su padre, al que ETA asesinó ante sus ojos en 1996, sino por la amargura que le revolvía aún por dentro. Lo hacía desde por la mañana, cuando en el quiosco acabaron, sin esperarlo, sus 42 años de militancia socialista. No daba crédito a la imagen de la portada, la secretaria general del Partido Socialista de Euskadi, Idoia Mendia, sonriente, junto a Arnaldo Otegi, cocinado, con delantal y brindando ante las cámaras para escenificar una particular cena de Nochebuena que reunía a los líderes del PNV, Podemos, Bildu y PSE, su PSE, bajo el titular La mejor receta de la política.

Reconoce que, tras toparse de bruces con esa portada de El Diario Vasco, no tuvo que meditar mucho, que su impulso fue inmediato. Aquella escena de “confraternización” entre el líder de una izquierda abertzale que tantas veces justificó los crímenes y asesinatos en Euskadi, entre ellos los de militantes socialistas, representaba una “ruptura con lo mejor del Partido Socialista” que él conoció, «un partido de esplendor y hoy, desgraciadamente, no lo es”.

José María Múgica asegura que cuando escribió de su puño y letra la carta solicitando la baja en la formación le invadió la amargura y la tristeza, pero sobre todo el recuerdo de su padre, “y de lo que ha sido el terrorismo aquí”. Señala que gestos como estos o los del acercamiento de presos de ETA, que no comparte, van más allá de un intento de blanqueamiento a quienes respaldaron décadas de terrorismo: “Creo que es aún peor, es una política que quiere pasar la página de la peor parte de la historia del País Vasco”.

Pregunta.– ¿Cómo se enteró de que la secretaria general del PSE, Idoia Mendia, había accedido a un reportaje fotográfico junto a Otegi y otros políticos vascos para representar la cena de Nochebuena?

Respuesta.- Fue al comprar el día 24 por la mañana el periódico, como suelo hacer. Fue entonces cuando me encontré con aquella portada y ese reportaje.

P.- ¿Qué sintió, qué pensó, cuando lo vio?

R.-  Sentí una sensación de espanto. Ver que el día de Nochebuena la secretaria general del PSE esté confraternizando o escenificando la Nochebuena con Otegi, con todo lo que representa… No es sólo que sea un heredero político del terrorismo, sino que él estuvo en todo aquello. Eso produce una sensación de espanto.

P.- Poco después solicita la baja del Partido Socialista, entiendo que después de meditarla mucho, tras cuatro décadas de militancia.

R.- No ha requerido mucha meditación, al contrario. Las cosas son más sencillas. Fue ver la fotografía y la reacción de decir: No, no en mi nombre. Eso no requiere de gran meditación. Me parece un impulso para mi obligado. Fue así de sencillo, así de complicado, así de triste. No hay más.

Fue ver la fotografía y la reacción de decir: No, no en mi nombre. Eso no requiere de gran meditación»

P.- ¿Es una gota que colma un vaso con movimientos del PSE y el PSOE hacia el mundo de la izquierda abertzale con los que no estaba de acuerdo?

R.- En relación con la política general en España no comparto nada de lo que es la visión gubernamental. Es una acción que no conduce a nada positivo. Hay que hacerse la pregunta: ¿Estamos construyendo una mejor España o una España de peor integración ciudadana, peor convivencia? Hay que hacerse esa pregunta y contestársela. Eso es una cosa y otra cosa es lo que fue el impacto de esa imagen.

P.- La distancia con lo que es hoy el PSOE y el PSE respecto a lo que usted conoció cuando se afilió hace 42 años, ¿ha cambiado demasiado? ¿Había dejado de identificarse con él, tanto en Euskadi como en el conjunto de España?

R.– Yo, por edad, conocí al mejor Partido Socialista de la Historia de España. Era una PSOE que tenía la ambición de la mejor España. Fue actor fundamental de la Transición, tenía el objetivo de la convivencia, la concordia, y desarrolló políticas de cohesión e igualdad entre españoles. Yo conocí un partido de esplendor y hoy desgraciadamente no lo es.

En relación con la política general en España no comparto nada de lo que es la visión gubernamental»

P.- ¿Cómo diría que ha sido la evolución del PSE en este tiempo?

R.- Aquí el PSE lo ha pasado muy mal, soportó la democracia, el orden constitucional y el combate contra el terrorismo prácticamente en solitario durante muchos años, eso no hay que olvidarlo. Hubo muchos militantes socialistas asesinados por el terrorismo y eso no lo podemos olvidar. Lo que ocurre es que estamos asistiendo a una política que se dice de blanqueamiento del terrorismo pero creo que es peor. Es una política de pasar página de la peor parte de la historia del País Vasco. Eso produce mucha tristeza y amargura. Lo produce prestarse a un reportaje fotográfico como el del día 24, eso produce mucha amargura.

P.- ¿El PSE está pasando esa página…?

R.- Hay actores que están empeñados en pasar esa página. Ellos sabrán. Yo he sido militante del Partido Socialista hasta ayer. Un partido que tiene una larga historia en la defensa de la libertades, en contra del terrorismo y produce una amargura tremenda ver imágenes así. Esa fotografía en sí es una ruptura con lo mejor del partido socialista, esa es la tristeza que tengo.

P.- ¿Diría que mancha la memoria de las víctimas o incluso las traiciona de algún modo?

R.- No me gusta hablar con palabras gruesas, ese es un lenguaje que no ayuda, no une a los ciudadanos.

P.- ¿Qué opinión le merecen gestos y decisiones adoptadas por el socialismo como el acercamiento de presos de ETA o que Pedro Sánchez saliera elegido con el apoyo de EH Bildu en la moción de censura?

R.- El problema no es en sí la moción de censura sino pretender gobernar con los apoyos de la moción de censura. Eso es una vía al fracaso. En cuanto al acercamiento de presos no lo comparto.

P.- ¿Qué le reclamaría a la secretaria general del PSE?

R.- No le puedo reclamar nada, ya no estoy en el PSE.

P.- ¿Ha sido doloroso dar un paso así?

Al darme de baja me acordé de mi padre y de 40 años de lo que ha sido el terrorismo aquí. Esa es la amargura»

R.- Por supuesto, genera mucha tristeza. Yo he nacido en este partido. He conocido a la gente del partido desde niño, desde tiempos de la dictadura. Es algo que he vivido en casa pero llega un momento en el que uno dice que lo que no puede ser no puede ser.

P.- Cuando escribió la carta de renuncia para darse de baja del PSOE, ¿se acordó especialmente de su padre?

R.- Sí, de mi padre y de 40 años de lo que ha sido el terrorismo aquí. Esa es la amargura.