A golpe de rotaflex y taladro y a plena luz del día, así han terminado las juventudes de la izquierda abertzale con la cruz que el régimen franquista levantó en 1958 en una ladera del municipio vizcaíno de Ondarroa en recuerdo de los marineros de la localidad muertos con el naufragio del crucero ‘Baleares’. El pilar, situado frente al mar, ya había sido atacado en varias ocasiones. Una gran pintada con la palabra «Libre» había tapado uno de sus laterales.

En la cruz se podía leer el nombre de los hombres muertos en apoyo al régimen bajo el lema «A la memoria de los hijos de Ondarroa que heroicamente dieron su vida por Dios y España» había sido denunciada tanto por el Gobierno vasco como por el Consistorio en varias ocasiones para proceder a su retirada. Finalmente, un grupo de jóvenes del movimiento Ernai procedió el domingo a seccionar el pilar hasta su caída, ya entrada la noche. La operación ha sido difundida ampliamente por las redes sociales.

Posteriormente han hecho público un comunicado en el que justificaban su operación en el rechazo que los símbolos franquistas provocan «entre los jóvenes»: «Combatiremos el fascismo como hicimos en el 36. No pasarán». En él señalan que en la actualidad el franquismo y el fascismo «siguen vivos» y merecen ser combatidos. Reiteran que las calles con nombres de «golpistas o el mausoleo de Franco» son muestra de ello. Añaden que monumentos como el ahorra derruido reflejan la «dicotomía» de una sociedad impulsada entre «vencedores y vencidos».

 

Ernai califica de «cómplices» del régimen a quienes fueron homenajeados con el monumento levantado por el Franquismo, -financiado en su momento por la Diputación y el Ayuntamiento vizcaíno- y dedica su actuación para derruirlo a los «gudaris, ¡fuera los fascistas!». No es la primera ocasión en la que monumentos franquistas ubicados en laderas o montes vascos sufren este tipo de agresiones.

La cruz se erigió en recuerdo a los marineros de Ondarroa, en su mayoría voluntarios requetés, que se enrolaron en el ‘Baleares’, un crucero pesado de la marina española que formó parte de la armada franquista durante la Guerra civil. La noche del 5 al 6 de marzo de 1938 el buque, junto a su gemelo el ‘Canarias’ y el ‘Almirante Cervera’, participaba en la protección de un convoy procedente de Italia. La flota fue atacada por la armada republicana en lo que fue conocida como la ‘batalla del Cabo de Palos’. Varios torpedos alcanzaron de lleno el ‘Baleares’, que comenzó a hundirse. Sólo la llegada de varios destructores ingleses al rescate evitó que todos sus integrantes fallecieran. El combate provocó la muerte o desaparición de 786 hombres. Otros 435 lograron sobrevivir.