Política

Joana, la hija del capitán republicano que votaba a Rivera y se hizo ‘indepe’ el 1-O

Esta septuagenaria barcelonesa se desplaza a Madrid para apoyar a los presos independentistas en el inicio del juicio del 'procés': "Junqueras es un hombre de Dios que estuvo en Roma estudiando las escrituras del Vaticano; es un hombre pacífico"

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Joana, la hija del capitán republicano que votaba a Rivera y se hizo ‘indepe’ el 1-O
Joana Polo, envuelta en su bandera republicana, apoyando este martes a los líderes del 'procés' en las inmediaciones del Tribunal Supremo.

Joana Polo, envuelta en su bandera republicana, apoyando este martes a los líderes del 'procés' en las inmediaciones del Supremo. G. M. PIANTADOSI

Resumen:

Ha venido a Madrid envuelta en su bandera republicana, con un escudo del FC Barcelona en la gargantilla, dos relojes en la muñeca izquierda y una ristra de recuerdos amontados en su cabeza. A sus 79 años, Joana Polo hace repaso a su vida en las inmediaciones del Tribunal Supremo, hasta donde se ha desplazado expresamente desde la capital catalana para expresar su apoyo a los líderes independentistas con motivo del inicio del juicio del procés.

“He querido venir hoy para dar compañía a mis presos de Cataluña, que no han hecho nada. Son pacíficos. Oriol Junqueras es un hombre de Dios que estuvo dos años en Roma para estudiar todas las escrituras del Vaticano y está acusado de violencia, de rebelión. Es un hombre pacífico completamente”, cuenta con voz pausada a El Independiente sentada en una silla plegable junto a una concentración de partidarios de la unidad nacional que gritan ‘No nos engañan, Cataluña es España’, ‘¡Que Viva España!’ y ‘Separatistas, ilegalización’. La escena ocurre en la confluencia de las calles Marqués de la Ensenada y Génova, minutos antes de que arranque el juicio que sienta en el banquillo de los acusados a 12 dirigentes secesionistas.

Junqueras es un hombre de Dios que estuvo dos años en Roma para estudiar las escrituras del Vaticano y está acusado de violencia. Es un hombre pacífico”, defiende

Criada y vecina del barrio barcelonés del Poble Sec, donde nació el cantautor Joan Manuel Serrat cuatro años después, Joana Polo es hija de Ignacio Ildefonso Polo Bedrossian, un antiguo capitán nacido en la localidad cacereña de Cañamero que luchó en el frente republicano durante la Guerra Civil y que pasó siete años preso tras la contienda: primero en el penal de Guadalajara y después en Barcelona. “Una vez al año, Franco daba permiso por la fiesta de la Merced [patrona de los reclusos] para ver a nuestro padre un día en La Modelo. Recuerdo el olor de las celdas, que tenían dentro la letrina. Los ranchos parecían vómitos”, rememora.

Votante de Albert Rivera en las elecciones generales de 2016, su posición ideológica dio un giro copernicano con motivo de lo vivido en Cataluña la jornada del referéndum ilegal. Aquel día comenzó a abrazar los postulados secesionistas a desear una república catalana y a enarbolar la estelada, la bandera independentista. “No lo era, lo soy desde el 1 de octubre. Vi a la Policía pegando a los ciudadanos y arrastrando a la gente por el suelo y eso me llevó a la indignación. Por una idea no se debe pegar a nadie. El 1-O será un día histórico en mal sentido”, sostiene.

Polo estuvo casada con un marino mercante llamado Ramón Pernau Triola que nació el mismo año en que estalló la Guerra Civil en la localidad gerundense de Anglés, a tan solo ocho kilómetros del municipio en el que vio la primera luz el ex president Carles Puigdemont -Amer, ubicado en la comarca de La Selva y con una población de unos 2.200 habitantes- el 29 de diciembre de 1962. “Mi marido fue también fundador de Aguas Font Vella. Él sí que era catalanista e independentista; yo, no”, remarca la mujer, viuda desde 2002.

Del ‘no’ al ‘sí’ tras el 1-O

Así lo reconocía abiertamente en una carta al director que, bajo el título de ‘Represalias económicas’, le publicó La Vanguardia el 29 de julio de 2017. Faltaban sólo unas semanas para que el Parlamento catalán aprobara las llamadas leyes de desconexión y dos meses para que el independentismo lograra sortear al Estado y colocar urnas en centenares de colegios para llevar a cabo la consulta ilegal. “He seguido con interés el proceso soberanista a través de artículos de prensa, radio y televisión, con la propuesta del pre­sident de la Generalitat, Carles Puigdemont, de un referéndum de la independencia en Cataluña. Creo que es la vía más normal y democrática para poder votar y expresar con libertad nuestro sentimiento de país, unos con el ‘sí’, y otros –como yo– con el ‘no’, por sentirme además de catalana, española. Somos muchos los que no queremos una independencia de Cataluña, romper con Es­paña me resulta muy complicado por la división sentimental ambivalente, pero ¿dónde están los estrategas políticos para solventar una situación de emergencia?”, escribía entonces.

Año y medio después no firmaría ese texto y ha abjurado ya del riverismo. Joana Polo no tiene problemas en reconocer que hoy votaría a Oriol Junqueras, el líder de ERC para el que la Fiscalía pide una condena de 25 años de prisión e inhabilitación absoluta por su responsabilidad en el proceso que incluyó una consulta declarada ilegal por el Tribunal Constitucional y que desembocó en la declaración unilateral de independencia de 56 segundos de duración. “Es un hombre de Dios; un independentista pacífico, honesto y honorable”, añade esta septuagenaria, barcelonista confesa.

Rumbo a los 80 años, Joana Polo dice no descartar que pueda conocer una Cataluña independiente, el sueño que puede llevar a prisión a su admirado Junqueras y a otros 11 políticos y líderes ciudadanos encausados por desafiar la Constitución. “Es posible, porque nosotros somos personas fieles a esta ideología. Por más represiones que hagan los Pablo Llarenas [magistrado que ha instruido la causa que ahora juzga el Tribuna Supremo] no nos van a quitar ímpetu y nuestro fervor por la justicia y la democracia”, agrega.

“Lectura sesgada de la Constitución”

Pese al pasado familiar y las represalias franquistas tras la Guerra Civil, la hija del capitán republicano Polo Bedrossian defiende que Junqueras, Turull, Rull, Romeva, Forn y el resto de procesados son “presos políticos” y da por seguro que serán condenados. “Hay un representante del Tribunal Supremo que se llama Pablo Llarena que ha hecho una lectura sesgada de la Constitución, porque los ponentes de la Carta Magna no fueron hombres de violencia. No creo que ellos fueran partidarios de tenerlos presos por haber faltado a la Constitución. Se puede reformar y existir una especie de paz. Y que no haya presos políticos en España”, argumenta.

Siguen las consignas a favor de la unidad nacional a su lado y ella, envuelta en la bandera republicana, se mantiene en su silla orgullosa mientras dentro del Supremo -a 200 metros de su ubicación- se dilucida el futuro de los líderes que desafiaron la Constitución para convertir a Cataluña en una república independiente. “Me han dejado aquí fuera, no me han dejado ponerme a la entrada del tribunal. El policía me ha dicho que ni hablar. Me han estado chillando ‘Republicanos asesinos’ por la bandera que llevo”, se queja. Si el hotel no le sube mucho las tarifas, es posible que vuelva a acercarse estos días a las puertas del alto tribunal donde se juzga a Junqueras, ese “hombre de Dios”.