El exministro socialista Miguel Sebastián ha presentado este lunes su personación como acusación particular en la pieza del caso Villarejo que investiga el supuesto espionaje cometido por el BBVA en el año 2004. En un escrito dirigido a la Audiencia Nacional, Sebastián acusa a la entidad de «corrupción corporativa» y denuncia haber sido víctima de espionaje.

Sebastián dice en su escrito que se ha vulnerado su derecho a la intimidad al serles intervenidas su líneas telefónicas privadas y de la secretaría de Estado. El exministro dice que, de confirmarse los hechos, «nos encontraríamos ante el mayor escándalo de corrupción corporativa de la historia de la democracia».

También denuncia haber sido sometido a «seguimientos y vigilancias continuadas»  por parte de Villarejo, por orden del BBVA, y que se fabricó «un falso relato de su persona con el propósito de desacreditarle» para beneficio de la entidad y su dirigencia.

Según expone, «se habrían utilizado recursos del BBVA para la defensa de posiciones internas de poder en perjuicio de los accionistas minoritarios» y «las unidades operativas contratadas de forma encubierta para acometer las indicadas tareas de espionaje y reconstrucción falsaria de la realidad, estarían coordinadas y tendrían una estrecha relación con personas pertenecientes a cuerpos policiales y de seguridad del Estado, lo que les habría permitido acceder a informaciones privadas y
reservadas especialmente protegidas».

«Si fue posible intervenir, como indiciariamente acredita la documentación y los archivos de audio publicados, la línea telefónica oficial de nuestro representado, entonces Secretario de Estado con sede en el Complejo de la Moncloa, ¿qué garantía del derecho a la intimidad pueden esperar los hombres y mujeres el común y, en particular, aquellos que han depositado en la entidad bancaria datos personales sensibles?», plantea la defensa de Miguel Sebastián.