Política

Villarejo quiso extorsionar a Miguel Sebastián con un supuesto amante cubano

El policía recibió el encargo del BBVA de "desestabilizar" a los integrantes del grupo que quería descabalgar a Francisco González de la presidencia y se rastreó en la vida privada del entonces jefe de la Oficina Económica de Moncloa

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Villarejo quiso extorsionar a Miguel Sebastián con un supuesto amante cubano
Miguel Sebastián, ex jefe de la Oficina Económica de Moncloa y ex ministro con Rodríguez Zapatero.

Miguel Sebastián, ex jefe de la Oficina Económica de Moncloa y ex ministro con Rodríguez Zapatero. GMP

Resumen:

El comisario José Manuel Villarejo indagó en la vida privada de Miguel Sebastián, ex jefe de la Oficina Económica de Moncloa con José Luis Rodríguez Zapatero y posteriormente ministro de Industria, dentro de las labores de espionaje que le encargó el BBVA para frenar la operación promovida por Sacyr para desplazar a Francisco González de la presidencia de la entidad financiera.

Según el contenido de los informes que difunden este miércoles moncloa.com y El Confidencial, el entonces agente encubierto informó al banco de que Sebastián habría tenido una relación «con un cubano llamado Iván que trabaja en un pub de la plaza de Chueca» al margen de la que mantenía con su pareja en ese momento, hoy al frente de una empresa pública controlada por el Estado.

El trabajo de Villarejo consistió en hacerse pasar por «Iván» para hacerle llegar a Sebastián mensajes de «contenido sexual» y amenazarlo con «salir a contar en un programa de telebasura la problemática que supone ‘haberse enamorado de un hombre importante’ que ahora, y debido a ello, se esconde y se avergüenza de su amante».

La idea era desestabilizar a uno de los integrantes significados del llamado ‘grupo hostil’, que, liderado por el constructor Luis del Rivero, intentó tomar el control del BBVA y descabalgar a FG. Junto al presidente de la constructora, formaban dicho grupo el empresario Juan Abelló, consejero del banco, y Miguel Sebastián, en aquellas fechas director de la Oficina Económica de José Luis Rodríguez Zapatero y antiguo empleado del servicio de estudios de la entidad. El polémico comisario ya jubilado bautizó aquellas pesquisas como Operación Trampa y cobró por ellas más de medio millón de euros.

«El mariquita del cubano loco»

En audios a los que han tenido acceso ambos medios, Villarejo habla con el entonces jefe de seguridad del BBVA, Julio Corrochano, sobre hallazgos conocidos sobre la vida privada de Sebastián merced a los seguimientos ilegales que estaba realizando en el marco de dicho contrato.

Villarejo.-El mariquita del cubano loco, que voy a tenerle que darle yo un puntazo, que tiene cojones macho… Pero coincido con tu apreciación de que estaba el tío depre (Sebastián), está medio depre, no anda con buenas relaciones con el novio, también.

Julio Corrochano.-Y le ves las fotos y las hostias…

V.-Está mustio [Sebastián]. No me extrañaría que esas llamadas y esos mensajes… Debe ser jodido, ¿eh? Ahí no llamas y mandando mensajes y el otro tiene que explicarle…Y, claro, yo no sé si fue éste o no… Yo tengo mis dudas. Igual se lo va a comer el puto cubano.

El polémico policía, en prisión preventiva desde noviembre de 2017, informó al banco de que la ‘guerra sucia’ contra Miguel Sebastián estaba surtiendo efecto, como acreditaría el hecho de que le había generado «tensiones emocionales con su anterior pareja». Las gestiones de Villarejo habrían incluido, según puso por escrito en los informes remitidos al BBVA, «llamadas de voces masculinas insinuantes a la hora de cenar».

El entonces agente encubierto había recibido una orden clara del máximo responsable de la Seguridad del banco cuando recurrió a los servicios de su empresa a finales de 2004: había que poner en marcha «acciones agresivas y desestabilizadoras» contra el grupo que pretendía descabalgar a Francisco González, quien presuntamente conocía de forma puntual el trabajo realizado por José Manuel Villarejo.

«Acosar, desconcertar, dividir…»

«Aunque parece un trabajo soterrado y con escasa relevancia, va cumpliendo lenta pero eficazmente su función de acosar, definir, desconcertar, dividir y finalmente dispersara los miembros que componen el Grupo Hostil», detalla Villarejo en uno de los informes. Esa estrategia maliciosa incluía la difusión de «bulos» y «rumores», como hacer correr entre el vecindario que Miguel Sebastián tenía «serpientes venenosas sin autorización y en unos recipientes sin las más mínimas medidas de seguridad».

Algunas de las personas espiadas por Villarejo a encargo del BBVA estudian la posible interposición de denuncias contra los antiguos responsables del banco que encargaron dichos trabajos y el comisario ya retirado, investigado por la posible comisión de más de 14 delitos en el marco del caso Tándem.

Manuel García Castellón, titular del Juzgado Central de la Audiencia Nacional que instruye el caso, ha abierto una pieza separada para investigar el encargo de la entidad financiera a la empresa de Villarejo. Es por lo que este martes se requirió a moncloa.com y El Confidencial la entrega de todo el material -tanto publicado como inédito- de la conocida como Operación Trampa. La duda es si el tiempo transcurrido -casi 14 años- hace que los posibles delitos estén ya prescritos.

Reacción de Sebastián

El exministro socialista Miguel Sebastián ha calificado estas grabaciones de «grotescas», «patéticas» y «extrema gravedad». En una breve declaración a los periodistas antes de presentar al director general de la Guardia Civil, Félix Azón, en un desayuno informativo, el exministro de Industria se ha referido a las informaciones publicadas por moncloa.com y El Confidencial que muestran que Villarejo llegó a «pinchar» conversaciones telefónicas con la sede de la Presidencia del Gobierno y a espiar a empresarios supuestamente por encargo del BBVA.

«Este asunto es de una extrema gravedad. Mis abogados están estudiándolo», ha comenzado a decir ante los medios el que fuera jefe de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno en la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero en el momento de las supuestas escuchas. Y ha continuado: «Demuestra la catadura moral y la falta de escrúpulos de quien ha organizado y financiado todo esto».

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