Política

El director de seguridad del BBVA reconoce que el banco espió al ex ministro Miguel Sebastián

Julio Corrochano confirma a El Independiente que su departamento contrató los servicios de Villarejo para investigar a miembros del Gobierno de Zapatero, empresarios y otras personalidades públicas

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El director de seguridad del BBVA reconoce que el banco espió al ex ministro Miguel Sebastián

El ex ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián. EFE

Resumen:

El antiguo jefe de seguridad de BBVA ha confirmado, en declaraciones exclusivas a El Independiente, que su departamento contrató empresas controladas por José Manuel Villarejo para investigar a Miguel Sebastián, director de la Oficina Económica de Moncloa entre 2004 y 2006 y ministro de Industria, Turismo y Comercio entre 2008 y 2011.

En conversación telefónica con este diario, Corrochano reconoció que se investigó a Miguel Sebastián tras tenerse conocimiento de que se le relacionaba con el intento de asalto del grupo constructor Sacyr para tomar el control del BBVA. “Queríamos ver quién estaba detrás para defender el banco”, reconoció el antiguo jefe de Seguridad de la entidad financiera. Éste admitió que tenía capacidad para contratar esos servicios.

A finales de 2004, Sacyr comenzó una ofensiva sobre el BBVA para hacerse con una participación significativa en el banco. Este movimiento se consideró una operación política de acoso y derribo a Francisco González por parte del banco y provocó un terremoto en el sistema financiero que desató el debate del peligro que podía entrañar la entrada de las constructoras en los bancos, como ocurrió en los años ochenta.

Finalmente, en abril, la constructora dio un paso atrás porque, según señaló, “se había politizado la situación». Uno de los obstáculos con que se topó fue la negativa del Banco de España a dar apoyo explícito a que la empresa de Luis del Rivero entrara en el consejo del banco. El entonces gobernador, Jaime Caruana, sugirió además que Sacyr no era un accionista idóneo, según la ley.

Corrochano sostiene que «nunca firmó ni contrató» con el propio comisario sino con Rafael Redondo, socio de Villarejo y también imputado en el caso Tándem. El responsable de seguridad asevera que «daba por hecho» que el controvertido policía «estaba dedicado exclusivamente a sus labores en el Ministerio del Interior», asegura que el antiguo agente encubierto «nunca pisó el banco» e insiste en que en los contratos se incluía una cláusula por la que el contratista quedaba obligado a realizar el trabajo acorde a la legalidad.

Queríamos ver quién estaba detrás para defender el banco”, dice el ex jefe de seguridad en relación a la investigación sobre Miguel Sebastián

El director del departamento de seguridad reconoce también que, de haber conocido «la situación de Villarejo», con quien dice haber comido «una o dos veces en 30 años», no se habrían contratado sus sociedades para prestar unos servicios que se prolongaron desde 2004 hasta hace unos meses. Según mantiene, creía que el comisario había dejado el control de sus empresas en manos de su familia tras reincorporarse en el Cuerpo Nacional de Policía tras una excedencia de diez años (1983-1993).

Las sociedades dirigidas por el policía comenzaron a prestar servicios para BBVA por la amistad del policía con Julio Corrochano, quien había dejado el Cuerpo en 2002 para asumir la dirección de seguridad del banco, e infiere que otras áreas de la entidad recurrieron también a los trabajos del controvertido comisario al asegurar que los cinco millones de euros que facturó Villarejo al BBVA durante cinco años no fueron «por servicios exclusivamente demandados» por su departamento.

José Manuel Villarejo, en prisión preventiva desde noviembre de 2017 por liderar presuntamente una red corrupta, prestó servicios, además de a BBVA, al menos a otras cuatro compañías cotizadas mientras se encontraba en activo en el Cuerpo Nacional de Policía: Santander, La Caixa, Iberdrola y Repsol.