Francisco González, hasta el pasado 21 de diciembre presidente ejecutivo de BBVA, se despidió con todos los honores de la que había sido su casa durante más de dos décadas. Su dilatada trayectoria en el banco llevó al consejo de administración a proponer su nombramiento como presidente honorífico de BBVA y de la fundación. Sin embargo, la posición actual de FG -tal como se le conoce en el sector financiero- se ve comprometida por la actuación del jefe de seguridad de la entidad, Julio Corrochano.

Según ha podido saber El Independiente, Corrochano ordenó a empresas controladas por el controvertido comisario José Manuel Villarejo ‘espiar’ a miembros del anterior Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, así como a destacados empresarios, personalidades públicas y miembros del propio consejo de administración del banco. Las escuchas, de las que el propio FG habría tenido conocimiento, se prolongaron desde 2007 hasta hace unos meses. La cifra de llamadas intervenidas ascendió a varios miles.

Moncloa.com y El Confidencial publican este miércoles copia de los contratos por los que el BBVA encargó a Villarejo que investigara a los promotores de la operación con la que se intentó desbancar a FG de la presidencia de la entidad. Esas personas fueron Luis del Rivero, presidente de la constructora; el empresario Juan Abelló, consejero del banco, y Miguel Sebastián, en aquellas fechas director de la Oficina Económica de Rodríguez Zapatero. El polémico comisario bautizó aquellas pesquisas como Operación Trampa.

El ex jefe de Seguridad del banco reconoce que se investigó al ex ministro Miguel Sebastián por la OPA de Sacyr al BBVA

Las bases del citado acuerdo de colaboración se sentaron a finales de 2004 y el banco que entonces presidía Francisco González aceptó un pago de 360.000 euros (IVA excluido), al que se sumaría otros 120.000 euros como prima por el éxito del encargo. La operación para descabalgar a FG se frustró. La compañía utilizada por Villarejo para realizar ese servicio sería V & V Development.

A preguntas de este diario, Julio Corrochano reconoció que se investigó a Miguel Sebastián -director de la Oficina Económica de Zapatero entre 2004 y 2006 y ministro de Industria, Turismo y Comercio entre 2008 y 2011- tras tener conocimiento de que se le relacionaba con el intento de asalto del grupo constructor Sacyr para tomar el control del BBVA. “Queríamos ver quién estaba detrás para defender el banco”, reconoció el antiguo jefe de Seguridad, quien admitió que tenía capacidad para contratar esos servicios.

Corrochano aseguró que “nunca firmó ni contrató” con Villarejo y aseguró que era Rafael Redondo -socio de Villarejo y también imputado en el caso Tándem– la persona con la que hablaba a la hora de formalizar encargos y quien le reportaba por los trabajos realizados. El ex director de seguridad del banco precisó que, cuando contrató los servicios de Grupo Cenyt, le dijeron que al frente de la empresa se encontraba un hijo del comisario y que éste “no constaba en la sociedad”.

“Desconocía la situación de Villarejo, daba por hecho que estaba dedicado exclusivamente a sus labores en el Ministerio del Interior. Nunca pisó el banco”, asegura Julio Corrochano, que admite conocer a Villarejo “como los 300 comisarios de España” y con quien tan sólo ha comido “una o dos veces en 30 años”.

El ex jefe de Seguridad del BBVA reconoce que, de haberlo sabido en su momento, “no hubiera contratado” los servicios de las empresas de José Manuel Villarejo y añadió que cuando el policía ya jubilado se reincorporó al Cuerpo Nacional de Policía tras una excedencia de diez años (1983-1993) pensaba que el control de las empresas lo había dejado en manos de su familia.

Tal como publicó este medio, el policía ya jubilado -en prisión preventiva desde noviembre de 2017 como líder de una trama corrupta- facturó a través de su entramado societario al BBVA al menos cinco millones de euros entre 2012 y 2017 por la prestación de trabajos análogos a los que el Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional y la Fiscalía Anticorrupción investigan en el marco del caso Tándem, como ‘servicios de inteligencia’.

Miles de llamadas fueron ‘pinchadas’ desde 2007 hasta hace meses antes de la salida de FG de la presidencia ejecutiva

La entidad financiera reconoció los pagos y aseguró que en todos los contratos firmados con las empresas del polémico policía se incluía de forma expresa “la obligatoriedad del cumplimiento de la legislación”. Corrochano ha negado que esa cantidad fuera por servicios exclusivamente demandados por el departamento de seguridad, de lo que se infiere que otras áreas del banco también recurrieron a los trabajos de las empresas controladas por Villarejo.

El juez que instruye el caso Tándem sostiene que, al menos desde 2012, el comisario ya jubilado “había sido contratado por clientes” para elaborar “informes de inteligencia y dosieres utilizables en el ámbito de luchas personales” valiéndose de la información “confidencial” a la que podía acceder por su “condición policial”. A cambio, el funcionario-empresario recibía “grandes cuantías”, tanto en dinero en efectivo como en pagos “en especie” para él o sus familiares.

“Me entero cuando sale la primera noticia”

En una reciente entrevista publicada en El País Semanal, FG es preguntado por los pagos de BBVA al comisario Villarejo, hoy encarcelado, de más de cinco millones de euros durante cinco años. El expresidente de BBVA aseguró no tener conocimiento de dichos pagos. “Me entero cuando aparece la primera noticia hace unos meses. Yo sabía que el banco llevaba a cabo trabajos de inteligencia para defenderse. Hasta donde sé, se han hecho las cosas como hay que hacerlas”, señaló.

Según fuentes consultadas por este medio, las sociedades dirigidas por el controvertido policía comenzaron a prestar servicios para la entidad financiera dada su amistad con el comisario Julio Corrochano Peña, que en septiembre de 2002 había dejado la Policía Nacional -donde ejerció como comisario general de Policía Judicial y jefe superior en Madrid, entre otras relevantes responsabilidades- para asumir la dirección de seguridad del grupo BBVA. El antiguo mando policial se jubiló el pasado mes de julio como máximo responsable de seguridad de la citada entidad financiera al cumplir los 65 años.

El Ibex 35, en el punto de mira

Villarejo prestó servicios al menos a cinco compañías que cotizan en el Ibex 35 mientras se encontraba todavía en activo en el Cuerpo Nacional de Policía. Junto al BBVA, completan la lista de clientes ‘VIP’ los bancos Santander y La Caixa, la eléctrica Iberdrola y la petrolera Repsol.

Durante años, el controvertido policía -en prisión preventiva desde hace casi un año acusado de cohecho, blanqueo de capitales y organización criminal, entre otros delitos- compaginó su labor policial con su faceta como empresario, siendo contratado por decenas de empresas de distintos sectores y tamaños para realizar tareas en materia de seguridad y elaborar “informes de inteligencia”.

Los privilegios de un presidente de honor

La presidencia honorífica que ocupa FG en BBVA le permite mantener parte de sus privilegios. FG dispondrá de servicio de secretaría, seguridad (cuenta con un nutrido dispositivo) y chófer. Y fuentes cercanas al ejecutivo aseguran que el banquero también espera tener acceso al jet privado que solía utilizar, extremo que ha rechazado el banco oficialmente.

“FG da por hecho que puntualmente hará uso de su Gulfstream G650. De no ser así, será una de las cosas que más eche de menos, ya que hace más de una década que no sube a un avión comercial ni sabe lo que es la sala VIP de un aeropuerto”, comenta una fuente cercana al banquero gallego.

FG ha dejado la sede del grupo, el edificio de la Vela, para evitar inmiscuirse en la labor de su sucesor, Carlos Torres Vila. Se le ha habilitado una planta noble dentro del Palacio del Marqués de Salamanca, en el madrileño Paseo de Recoletos, donde se ubican la sede de la Fundación BBVA, la actividad de Microfinanzas y la oficina del distrito centro. Fuentes conocedoras señalan que un ala del señorial palacio se reservará a su uso y que se habilitará un gimnasio.