Gerard Piqué salió con ganas de polémica a la zona mixta tras eliminar al Real Madrid en las semifinales de la Copa del Rey. El central del Fútbol Club Barcelona y ex de la selección española tiró de propaganda política cuando los periodistas le preguntaron por dos penaltis no señalados a favor del equipo blanco. «En vez de dedicarnos tanto a hablar del VAR si las televisiones en España le dedicaran el mismo tiempo al juicio injusto que se está haciendo contra los presos políticos las cosas irían mejor», dijo el futbolista, pese a que nadie le había cuestionado por el tema.

Piqué tampoco se detuvo a valorar que el juicio al procés se emite en directo por televisión y se discute a diario durante horas en las numerosas tertulias políticas de las televisiones autonómicas y nacionales.

Las soflamas políticas de Gerard Piqué han sido una constante desde hace años. De hecho, fue una de las voces más destacadas que alentó a la movilización independentista el 1 de octubre de 2017. «Desde hoy y hasta el domingo, expresémonos pacíficamente. No les donemos ninguna excusa. Es lo que quieren. Y cantemos bien alto y bien fuerte. Votaremos», tuiteó el central pocos días antes de la celebración del referéndum ilegal.

Piqué, pocos días después, defendió que futbolistas independentistas jugaran en la selección española, aunque dijo que «no era su caso». Durante los últimos años, el futbolista fue recibido con pitos en sus apariciones con España, después de algunas polémicas en las que el central se mostraba indiferente durante las ceremonias de himnos o modificaba sus prendas para no lucir ciertos símbolos.

El futbolista del Fútbol Club Barcelona certificó su adiós al combinado nacional el 11 de agosto de 2018 asegurando que prefería «centrarse en el Barcelona». Con la selección jugó 102 partidos, marcó cinco goles y fue campeón del mundo en 2010 y de Europa en 2012.

Pocos meses antes de su retiro con la selección, Piqué había vuelto a meterse en política al asegurar, durante una rueda de prensa en su acto de renovación con el Barcelona, que el Gobierno «no estaba respetando el resultado de las elecciones del 21-D», por la batalla legal que se produjo para evitar la investidura inconstitucional del fugado Carles Puigdemont.