El pasado jueves, Ana Pastor cerró la última sesión plenaria del Congreso con un discurso de agradecimiento a los diputados y un llamado al sosiego en la política española. Tan pronto como acabó recibió la ovación cerrada de todo el Hemiciclo, puesto en pie. Desde la bancada del PP hasta la del PSOE, pasando por el camino por Gabriel Rufián y los diputados de Podemos, que varias veces la han piropeado desde la propia tribuna del Congreso. «Ojalá el PP sonara más a Ana Pastor y menos a José María Aznar», dijo Pablo Iglesias el pasado 12 de diciembre.

Sin embargo, el PSOE ha tardado cinco días en cambiar los aplausos por los ataques personales. «Nunca se ha comportado de manera neutral», ha dicho este martes la portavoz socialista, Adriana Lastra, refiriéndose a Ana Pastor. «Se comporta más como una hooligan que como la presidenta del Congreso», ha atacado después de que ésta criticase la intención del Gobierno de seguir aprobando decretos en plena precampaña de cara a las elecciones generales del próximo 28 de abril.

Lastra, por su parte, acusa a Pastor de haber utilizado la Mesa del Congreso para entorpecer la tramitación de iniciativas legislativas del Gobierno y subraya que el PSOE ha acudido al Tribunal Constitucional para combatir esa supuesta «arbitrariedad». Lo cual no evitó la ovación del pasado 28 de febrero.

En esa intervención, Pastor tomó la palabra para agradecer al personal de la Cámara y a los diputados «el trabajo y el esfuerzo» hechos durante los últimos tres años, y les felicitó por «haber sabido mantener el respeto y el afecto» a pesar de la «confrontación» propia del debate político.

En su intervención también citó un cuadro del pintor Asterio Mañanós que puede verse en las dependencias de la Presidencia de la Cámara y que data de 1908, en el que se retrata una sesión parlamentaria en la que «las únicas mujeres presentes estaban en la tribuna de invitados». «Hoy somos muchas las mujeres que nos sentamos en estos escaños y me enorgullece ser una de ellas», recalcó.