Desde su independencia de la Unión Soviéstica, Kazajistán había tenido dos capitales pero sólo un presidente. Entre 1991 y 1998, la capitalidad correspondió a Almatý, en el sur del país y la ciudad más poblada de la nación. Aquel año se trasladó a Astaná, entonces llamada Akmola, donde ha permanecido desde entonces. En estos 29 años el poder político, sin embargo, no había cambiado de manos hasta este martes, cuando Nursultán Nazarbáyev presentó su dimisión tras casi tres décadas de mandato ininterrumpido.

El cambio político también se traducirá en los mapas. Astaná dejará de existir y pasará a llamarse Nursultán, tal y como ha aprobado este miércoles el parlamento kazajo para honrar al expresidente. La decisión ha sido tomada a instancias del nuevo presidente de Kazajistán, Kasym-Jomart Tokayev, hasta ahora presidente del Senado del país. En ese puesto le reemplazará Dariga Nazarbayeva, la hija del expresidente.

La preeminencia de Nursultán Nazarbáyev sobre el país no permanecerá sólo en el cambio de nombre de la capital ni en la presencia institucional de su hija. Él mismo se encargó hace un año de promover una ley que le nombra miembro vitalicio del Consejo de Seguridad del país y le proclama “Padre de la Nación”.

Astaná, tras más de 20 años de capitalidad, se había hecho ya un nombre propio en el panorama económico internacional gracias a los recursos que administra. También capitaliza un cierto patrimonio deportivo gracias al equipo ciclista que lleva su nombre. Sin embargo, su cambio de denominación había sido un tema recurrente ya que la palabra Astaná significa literalmente “capital” en idioma kazajo. El propio Nursultán Nazarbáyev rechazó en 2008 una iniciativa parlamentaria idéntica a la que ahora ha salido adelante, tras finalizar su mandato.