Política Juicio al 'procés'

Un guardia civil, destinado en el 1-O: “Nunca antes me habían escupido por hacer mi trabajo”

Las pruebas testificales de los guardias civiles que participaron en el 'procés' continúan este jueves en la vigésima sesión del juicio del Tribunal Supremo.

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Un guardia civil, destinado en el 1-O: “Nunca antes me habían escupido por hacer mi trabajo”

Los fiscales del Supremo Consuelo Madrigal y Jaime Moreno. EFE

Resumen:

El desfile de guardias civiles en el juicio del ‘procés’ continúa en el Tribunal Supremo. En la vigésima sesión de la vista oral ha testificado un teniente del Instituto Armado que participó en el dispositivo desplegado el 1-O para cumplir el mandato judicial del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que prohibía la celebración del referéndum ilegal.

El teniente, que en algunos momentos declaró con la voz casi entrecortada,  dijo que “sufrió un daño moral” por el mero hecho de cumplir un mandato judicial o por ser guardia civil aquel día. “Nos insultaron, nos llamaron asesinos, hijos de puta, fuera fuerzas de ocupación…A mí nunca por hacer mi trabajo me habían escupido”, recalcó el miembro de la Benemérita que juró decir la verdad al inicio del interrogatorio. “A mí lo que más me dolió fueron las caras de odio”, repitió en dos ocasiones el teniente.

Asimismo, este agente ha explicado la dificultad con la que la Guardia Civil tuvo que trabajar aquel día en diferentes puntos de Cataluña como, por ejemplo, el centro de votación en Sant Andreu de la Barca. “Era un muro infranqueable (los concentrados) para llegar al punto de votación. Estaban todos sentados y tirados en el suelo. Todos nos estaban grabando. Alguna persona decía ‘todos callados, no decir nada’. Tuvimos que apartar las piernas y nos costó llegar al punto de votación. Al llegar, no encontramos urnas”, recalcó el guardia civil que relató asimismo la actitud de pasividad de los Mossos en aquellos instantes.

Por otro lado, una guardia civil ha narrado la votación ficticia que organizaron los independentistas en el pequeño pueblo barcelonés de Sant Marti Sesgueioles –de unos 350 habitantes- con una «urna de cartón del 9N» con «siete u ocho papeletas» para hacerles «perder el tiempo» y «que se viera la violencia ejercida sobre ellos».

A preguntas de la Fiscalía, la testigo explicó que se desplazaron hasta la fábrica donde se estaba celebrando en teoría la votación y se dieron cuenta que todo era una “simulación” ya que posteriormente comprobaron que, aunque «estaba montado allí» el supuesto punto de votación, realmente los habitantes de aquel pueblo habían votado «en el garaje de un particular».

«Los principios del conflicto vasco»

Por otro lado, otro de los agentes que ha declarado este jueves ante tribunal que preside el magistrado Manuel Marchena, ha explicado que registró una nave donde la Benemérita se incautó casi 10 millones de papeletas para el referéndum ilegal 1-O. El guardia civil explicó que sus compañeros más veteranos les dijeron que los «insultos, escupitajos y amenazas» que sufrieron aquel día les recordaba «los principios del conflicto vasco».

«Yo no he vivido el conflicto vasco, gracias a Dios, pero compañeros míos veteranos me dijeron que los principios del conflicto vasco se asemejaban bastante» a lo vivido aquel día en Cataluña. El guardia civil ha hecho hincapié en las “caras de odio, amenazas e insultos” que vieron y sufrieron por llevar a cabo la entrada y registro.

Asimismo, el  agente detalló cómo al finalizar el mismo  el letrado de la Administración de Justicia “estaba bastante atemorizado y nos dijo que nos quitásemos el chaleco para no identificarnos ante la masa que había». «¿Tenéis algo para taparme la cara? Porque no quiero que me reconozcan», espetó el secretario judicial que finalmente se «tapó completamente” el rostro “porque tenía miedo». “Y era para tenerlo. Allí la gente estaba bastante exaltada», apostilló.

Por otro lado, otro guardia civil que compareció este jueves en el Supremo explicó cómo detectaron que la Generalitat buscaba financiación para poder declarar la república catalana. “Necesitaban dinero”, resumió el cabo a preguntas del fiscal de Sala Jaime Moreno.

“Se encontró un correo en un pendrive sin remitente que reflejaba que pidieron 11.000 millones de financiación a China, que necesitaban los 4.500 millones de ese programa informático. También contaban con los impuestos de los ayuntamientos e impuestos propios, con eso pensaban tirar hasta que tuvieran una estructura tributaria propia», explicó el agente que analizó la documentación incautada al exsecretario de Hacienda de Generalitat, Josep Lluis Salvadó.

«Un registro espectacular»

El cabo de la guardia civil subrayó que el registro llevado a cabo en el despacho de Salvadó fue “espectacular” ya que “había muchísima información, en cuanto a documentación: aduanas, catastro, agencia tributaria, facturas de viajes al extranjero”. Esta documentación tiene gran valor probatorio para acreditar el delito de malversación de caudales públicos que se juzga en el Supremo.

El testigo, cuyo rostro no ha sido exhibido en el juicio, que si bien “la Agencia Tributaria no estaba preparada para el día después de la independencia, tenían un sistema informático que estaba preparando IBM. IBM nos aportó una factura de 240.000 euros».

Asimismo, el miembro del Instituto Armado ha subrayado que entre la documentación incautada a Salvadó también se hallaron referencias de viajes realizados por altos cargos del Govern, entre ellos el actual vicepresidente catalán, Pere Aragonés, que «buscaba financiación internacional». «Había una preocupación muy grande en la financiación. Una vez declarada la independencia, cómo podrían sobrevivir económicamente hablando. Había muchísima documentación, incluso facturas de viajes al extranjero de Pere Aragonès», dice en alusión al actual vicepresidente de la Generalitat. «El señor Aragonès buscaba financiación internacional, y el señor Salvadó era más gestión interna de impuestos», aclaró el agente.