La Junta Electoral Central ha decidido este jueves denunciar ante la Fiscalía al presidente de la Generalitat, Quim Torra, e instar a los Mossos d’Esquadra a retirar los lazos amarillos de los edificios públicos catalanes antes de las 15:00 horas de este viernes.

El órgano encargado por velar sobre la neutralidad en los comicios ha instado al Ministerio Público a abrir un procedimiento penal contra el líder del Govern tras su reiterada desobediencia a los dictámenes que le obligan a quitar de los edificios de la Generalitat símbolos independentistas como los lazos amarillos y las esteladas.

En concreto, la Junta Electoral ha llevado a cabo tres acciones simultáneas. Por un lado, ha cursado órdenes a la Consejería de Interior de la Generalitat para que los Mossos retiren esos símbolos partidistas, tanto los lazos amarillos y las ‘esteladas’ como las otras pancartas de similar contenido que se han decidido colocar este jueves como alternativa y que siguen vulnerando el deber de neutralidad porque siguen hablando de los autodenominados «presos políticos» que son candidatos de dos partidos concretos (ERC y Junts-PDeCAT).

En segundo lugar, ha acordado abrir un expediente administrativo al presidente de la Generalitat por no haber accedido a cumplir las órdenes de retirada de los símbolos, lo que podría desembocar en una sanción de 300 a 3.000 euros. Y, en tercer lugar, se ha dado el primer paso en la vía penal, pues la JEC ha enviado las diligencias a la Fiscalía al apreciar indicios de que Torra ha incurrido en un delito de desobediencia que podría conllevar inhabilitación para ocupar un cargo público.

Burla independentista

La decisión se ha producido horas después de que Torra consumara un nuevo desafío a la Junta Electoral Central. A las 10.20 horas de la mañana, casi 40 horas después del plazo fijado por la JEC, trabajadores de la Generalitat han tapado la pancarta de la fachada del Palau en favor de los presos y exiliados por una nueva pancarta que luce exactamente el mismo lema, pero sustituye el lazo amarillo por un lazo blanco tachado con una franja roja.

El cambio de pancarta se ha producido ante una Plaza Sant Jaume en la que solo destaca el despliegue de medios de comunicación. No obstante, Torra no podrá decir, como en su día alegó Carles Puigdemont, que respondió al clamor de la calle, porque los únicos paseantes por la plaza eran turistas y grupos de escolares. Más tarde, la Generalitat ha colgado una segunda pancarta, de menor tamaño, a favor de la libertad de expresión, que pende de una de las ventanas cercanas al balcón principal.

Esta fue la respuesta de Quim Torra al informe presentado ayer por el síndic de greuges  (defensor del pueblo) Rafael Ribó, que secundó en público la postura de la Junta Electoral Central y defendió la necesidad de retirar los lazos y demás símbolos políticos de las fachadas de los edificios públicos durante la campaña electoral.