El caso de acoso psicológico denunciado por la ex secretaria general de la CUP, Mireia Boya, está abriendo una nueva brecha en la formación anticapitalista. Cuatro asambleas locales de la CUP han denunciado hoy la falta de reacción de la dirección del partido ante la denuncia de Boya y exigen «transparencia» en sus redes sociales. Una fractura que se suma a la vivida hace apenas una semana cuando uno de los partidos que integran la coalición, Poble Lliure, anunció su decisión de desoir el acuerdo de la dirección nacional y presentar una candidatura a las elecciones generales que encabezará el ex jefe de filas de Podem, Albano Dante Fachín.

«Nos sentimos decepcionados» aseguran las asambleas locales de Sant Pol de Mar, Canet, Vilassar de Mar y Sant Adrià de Besòs en un comunicado conjunto que ya ha sido agradecido por la propia Boya en las redes. «Exigimos transparencia y que se de a la militancia una explicación con un mensaje claro de autocrítica sobre su actuación como organización». Los denunciantes creen que la dirección ha «desprotegido a la victima» mientras «protege al acosador» desde el momento en el que se esconde su identidad. «Lo estamos protegiendo y por tanto nos convertimos en cómplices» advierten.

En este contexto, afean al secretariado nacional que haya «dejado de actuar» cuando se reclamaba una acción preventiva y le recriminan que no se haya atajado «agresiones y abusos de poder en fases primigenias» y expresan todo su apoyo «a Mireia y el resto de las compañeras afectadas».

Mireia Boya anunció la semana pasada su decisión de abandonar el Secretariado Nacional de la CUP por sentirse incapaz de seguir afrontando la «agresión psicológica continuada» de un compañero de partido. Acoso que, según narró la propia Boya en un comunicado, empezó en la legislatura pasada, cuando era diputada en el Parlament.

La dirección del partido respondió con un comunicado en el que se limitaba a asegurar que la Comisión Feminista de la CUP «ha asumido la denuncia de Boya en el momento en el que se ha formalizado a través de los canales establecidos, tal como se ha hecho con los casos que se han gestionado en el último año y medio». Una respuesta que no ha satisfecho en absoluto a los cuadros anticapitalistas, que han hecho del feminismo una de sus banderas.

Tras el escándalo generado, la propia Boya aseguró que el presunto acosador  «no es miembro del actual Secretariado Nacional ni del grupo parlamentario, sino un militante con quien he tenido que compartir espacios por el trabajo derivado de mi cargo».