La propuesta de crear un cuerpo de escoltas independiente a cargo de la seguridad del presidente y los ex presidentes de la Generalitat partió del Departamento de Interior que dirige Miquel Buch. Así lo afirma la consellera de Presidencia, Mertixell Budó, en una respuesta parlamentaria al PSC, en la que justifica la creación de esta unidad por imitación de los usos en Moncloa o las jefaturas de Estado de Francia o Gran Bretaña.

«Esta es una iniciativa que parte de una propuesta del Departamento de Interior y que fue aceptada por el Departamento de Presidencia, con el objetivo de adecuar el actual sistema a un modelo de seguridad institucional que se ha demostrado altamente efectivo en el desarrollo de sus funciones», asegura Budó para explicar la génesis de un proyecto que ha provocado un fuerte rechazo dentro y fuera del Govern.

La creación esta nueva Área de Seguridad Institucional ha encendido todas las señales de alarma tanto entre la oposición catalana como entre los propios sindicatos policiales, y tampoco gusta en otros cuerpos de seguridad del Estado. Recelan del decreto de creación de la unidad, publicado en el DOGC como una «reestructuración del Departamento de Presidencia», de la decisión de que dependan directamente de Presidencia, al margen de la cúpula policial, y especialmente de que el proceso de selección se esté llevando a cabo con entrevistas personales en las que interviene el director general de la Policía, Andreu Martínez, junto a tres altos cargos de Presidencia.

Además, los 152 agentes preseleccionados por el equipo de Torra para que respondan de la seguridad del President, sus antecesores y el Palau de la Generalitat, tienen un marcado perfil independentista, profusamente exhibido en redes sociales, según avanzaba El Periódico este fin de semana.

Estas dudas provocaron la batería de preguntas presentada por el PSC, para ser respondida por la titular de Presidencia, que en su respuesta escrita justifica la creación de este nuevo grupo de escoltas al margen de la estructura de la Policía Autonómica. En su respuesta, Budó no aclara el número de agentes que integrarán el futuro cuerpo de escoltas, ni si recibirán formación específica, dado que se está entrevistando a agentes de la escala básica procedencia diversa -la unidad de seguridad de la ARRO, los antidisturbios de la Brimo o la unidad canina-.

Sí aclara que «una parte del personal que presta los servicios» de seguridad a Presidencia será integrada en la nueva unidad, «con las mismas retribuciones y dentro de la misma categoría, pero amb dependencia funcional del Departamento de Presidencia». En la actualidad, el Área de Escoltas integra a 140 agentes, de los que 50 pasarían a integrar la nueva unidad, según algunas fuentes, un extremo que no ha sido confirmado por el Govern.

Torra acusa a Arrimadas de provinciana

El propio president Torra ha tenido que salir en defensa de esta unidad hoy en el Parlament, cuando la líder de la oposición, Inés Arrimadas, le ha acusado de crearse una «guardia pretoriana» al margen de los Mossos. «Hacemos lo que ha hecho el Estado español, el francés o el Reino Unido» ha defendido Torra, «su visión provinciana le impide tener en cuenta lo que hacemos. Queremos lo mismo que otros estados» ha concluido.

La misma argumentación que utiliza en su respuesta al PSC la consellera de Presidencia, quien asegura que la creación del Área de Seguridad Institucional «supone una reorganización de los efectivos» que «no implica ningún aumento del gasto» para la Generalitat.

Arrimadas, sin embargo, ha cuestionado la lealtad a la Constitución de esta nueva unidad, se ha preguntado «qué barbaridad estarán preparando» para necesitar «una guardia pretoriana» y ha acusado a Torra de no atender a las necesidades de recursos humanos y materiales que reclaman los Mossos mientras crea esta nueva unidad para dar «protección a los fugados» en referencia a Carles Puigdemont.

El ex presidente catalán está siendo escoltado por mossos en días de libranza, pero los voluntarios para pasar sus días de asueto en la mansión de Waterloo son cada vez más escasos. Entre las condiciones que han trascendido de la nueva unidad de escoltas está la de los calendarios 7×7, es decir, siete días de libranza por siete trabajados, lo que facilitaría el envío de agentes a Waterloo en teóricos días de asueto.