El Albacete Balompié ha emitido un comunicado este jueves dando apoyo a su futbolista, Roman Zozulia, y ofrecíendole sus servicios jurídicos después de que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, la haya llamado “neonazi” en una entrevista con el diario Marca.

En la charla con el periódico deportivo, que durante esta semana entrevista a los principales líderes políticos, el periodista recuerda a Iglesias que celebró el veto de la afición del Rayo Vallecano al delantero Roman Zozulia. “En el caso de Zozulya no hablamos de un futbolista con una opción ideológica cualquiera, que lógicamente tienen todo el derecho a tener y defender, hablábamos de un neonazi”, defiende Iglesias.

Rápidamente, el Albacete, que actualmente es tercero en Segunda División, ha emitido un comunicado defendiendo a su futbolista. “El Consejo de Administración y toda la familia que compone el Albacete Balompié quiere manifestar su apoyo unánime a Roman Zozulia”, escribe el club, que asegura que desde que llegó a la entidad “ha sido un verdadero ejemplo para todos, tanto en el seno del vestuario, como en el apoyo a los proyectos de carácter social que promueve la Fundación Albacete Balompié, con la finalidad de crear una sociedad más justa e igualitaria a través del Deporte”.

El club finaliza su comunicado poniendo a disposición del jugador los servicios jurídicos de la entidad para el caso de que quiera denunciar a Pablo Iglesias por sus declaraciones.

El fichaje de Zozulia por el Rayo Vallecano desató una gran polémica en enero de 2017, cuando se frustró su cesión procedente del Betis tras ser vetado por los Bukaneros, grupo ultra del conjunto de la capital. Tanto este grupo como la Plataforma ADRV calificaron a Zozulia de “reconocido neonazi” y le acusaron de haber “empuñado armas, donado dinero a batallones fascistas, lucido sus símbolos y apoyado a la ultraderecha de su país”.

Zozulia se defendió a través de una carta en la que negó ser un neonazi y argumentó que había apoyado al ejército de Ucrania tras la invasión de Rusia en el país. Finalmente tuvo que regresar al Betis, pero no pudo jugar en el resto de la temporada por prohibición reglamentaria de la RFEF al haber militado en dos clubes distintos. En verano, tras realizar la pretemporada con el Betis, acabó recalando en el Albacete, donde permanece a día de hoy.