La dirigente de la CUP Eulalia Reguant ha acusado al juez Manuel Marchena, que preside la Sala del Tribunal Supremo que juzga a los líderes del 1-O, de «proteger a la extrema derecha» por permitir que Vox siga ejerciendo la acusación particular en este proceso. Reguant responde así a la sanción impuesta por Marchena tras la negativa de la dirigente antisistema a responder a las preguntas de Vox, en su calidad de testigo en el juicio al procés.

Eulalia Reguant fue citada como testigo ante el Tribunal Supremo y se negó, junto a su ex compañero de partido, Antonio Baños, a responder a las preguntas de Vox. Ambos dirigentes han sido sancionados por el Alto Tribunal, que días después les citó de nuevo a declarar. Baños y Reguant se ampararon en la «objeción de conciencia» para negarse a responder a las preguntas del partido de Santiago Abascal, por lo que Marchena no permitió su declaración en el juicio al procés.

En una carta abierta hecha pública por la CUP, Reguant asegura que «Marchena ha decidido proteger a la extrema derecha y vulnerar, de facto, los preceptos éticos y morales de un sistema democrático y de garantía de derechos», alegando que el propio Tribunal Supremo ampara con su jurisprudencia su negativa a responder a Vox porque expulsó a La Falange en un juicio anterior en el que la formación pretendió ejercer como acusación popular.

«No es que no quiera declarar» asegura la dirigente de la CUP dirigiéndose a Marchena. «Es que usted no está garantizando las condiciones éticas y políticas para que lo pueda hacer, que en la práctica, es lo mismo que impedir que declare», afirma, tachando de «aberrante que conserve entre los que preguntan y acusan a una organización que tiene como objetivo la negación de derechos fundamentales, sin asumir la responsabilidad que el Alto Tribunal ejerce doctrina y que esto puede replicarse, a partir de ahora, en cualquier otra sala del Estado».

Reguant defiende que su posición está amparada en la LECrim, que establece que «ningún testigo podrá ser obligado a declarar acerca de una pregunta cuya contestación pueda perjudicar material o moralmente» tras asegurar que Vox es un partido «de extrema derecha, machista y xenófobo».

La dirigente antisistema asegura además en su misiva que su voluntad es declarar porque «siento la necesidad» de hacerlo «ante tanta mentira y tanta infamia que escuchamos cada día» refiriéndose tanto a las respuestas evasivas de los máximos responsables del Gobierno Rajoy como a la «procesión de policías nacionales y guardias civiles que orquestadamente y de forma teatralizada se han dedicado a mentir ante el Tribunal intentando pintar a los votantes del 1-O como bárbaros».