Ha sido una de las polémicas de la semana: Canadá no permitió la entrada de Carles Puigdemont en su territorio para dar una charla que tenía prevista en la provincia de Québec. El independentismo corrió a venderlo como un nuevo agravio, e incluso voces del movimiento secesionista de Québec cargaron contra el Ejecutivo de Justin Trudeau por ‘coartar’ la libertad de movimientos del expresidente catalán.

En realidad no hubo nada de eso. Simplemente, Carles Puigdemont se equivocó de web para sacar el visado que se necesita para entrar en Canadá y acabó estafado por una empresa fraudulenta. Estafado y sin viaje, sin más implicaciones políticas.

Al igual que sucede en Estados Unidos con el sistema ESTA, el gobierno de Canadá habilita una página web oficial en la que solicitar y obtener la autorización de viaje previo pago de 7 dólares canadienses. Al cambio, 4,66 euros. Puigdemont, sin embargo, gestionó ese trámite a través de otra página, canadianeta-visa.com, que ya no está activa y cuyo diseño era muy similar al de la web oficial. En vez de 7 dólares, no obstante, a Puigdemont le cobraron 93. Y de la visa, ni rastro.

La información, publicada por el medio local La Presse, asegura que este tipo de webs fraudulentas que cobran enormes comisiones por un trámite que se puede realizar directamente y de forma sencilla ante la administración, son habituales. Y precisa que el Gobierno de Canadá envió dos cartas a Puigdemont solicitándole más datos necesarios para completar el visado, que la falsa agencia nunca le transmitió. Por tanto, su entrada en el país se denegó automáticamente.

No obstante, la web a través de la cual Puigdemont gestionó su documentación especificaba claramente que se trataba de «una agencia no afiliada con el sitio web del Gobierno canadiense» y que la solicitud para el ETA podía solicitarse «a través de sitio web oficial a un costo menor, que no incluye nuestra ayuda y asistencia». El expresidente no reparó en el mensaje y, según ha relatado su abogado canadiense, Stéphane Handfield, «estaba convencido de que trataba directamente con el Gobierno de Canadá, lo que no era el caso».