El «cinturón rojo de Barcelona», ese conglomerado de municipios que rodean la capital catalana y concentran el 46% de la población de esta comunidad, seguirá siendo bastión socialista en las próximas elecciones municipales. La noticia en este entorno, sin embargo, puede ser la caída de las candidaturas de Podemos-En Comú en favor de Esquerra. Los morados se desangran acusando el desgaste de su ambigüedad durante el proceso independentista, pero también la división de sus candidaturas locales, con listas enfrentadas en ciudades clave para ellos como Badalona o Sabadell, donde han formado parte de los gobiernos locales de coalición de izquierdas.

Según una encuesta realizada en el Baix Llobregat, la comarca en la que los partidos de ámbito nacional solían obtener mejores resultados, el partido de Oriol Junqueras pasaría a ser la segunda fuerza, adelantando a Podemos con un 15,5% de los votos. Muy lejos, eso sí, del 30% que roza el PSC.

Se trata de ciudades como Hospitalet, Cornellà, Castelldefels o El Prat, en las que el PSC siempre ha sido primera fuerza e ICV -antecesora de la confluencia que ahora lidera Ada Colau en Cataluña y concurre bajo el paraguas de Podemos en las generales- había obtenido sus mejores resultados.

En las elecciones autonómicas de 2017, sin embargo, Cs se convirtió en primera fuerza en esta comarca como respuesta al 1-O. Ahora, Podemos puede pagar su indefinición respecto al procés con una fuga de votos que beneficia a partes iguales a ERC y el PSC en el bastión del constitucionalismo. Cada uno de estos partidos recibe un 12% de voto procedente de los morados, que muestran el peor índice de fidelidad de voto. De hecho socialistas y republicanos son los únicos que mejoran en intención de voto, junto a la irrupción de Vox. Cs aguanta respecto a las anteriores municipales y JxCat retrocede.

El sondeo de Celeste para El Llobregat muestra como ERC completa el sorpasso a Podemos en la comarca fetiche de la izquierda catalana. Unos resultados que ya se apuntaron en las generales del pasado domingo, cuando los republicanos se impusieron a los morados en todos los municipios de menos de 25.000, mientras Podemos se mantiene como segunda fuerza en los grandes municipios. Con dos excepciones destacadas, Sant Vicençs dels Horts, localidad natal de Oriol Junqueras, y Martorell, sede de la SEAT.

El sondeo, sobre 1.000 entrevistas realizadas durante la campaña de las generales, confirma el declive de la formación de Pablo Casado en su principal granero de votos hace solo cuatro años. Un declive que se explica a partes iguales por la ambigüedad de los comunes ante el independentismo que ha favorecido la fuga de votos al PSC y los problemas internos que en Cataluña se han traducido también en multiplicidad de candidaturas enfrentadas en función también del eje independentista.

Cismas territoriales

Los peores cismas locales que afrontan los morados están en dos ciudades capitales para ellos: Badalona y Sabadell. En Sabadell Podemos y EUiA se enfrentan a los Comunes por una alcaldía que en los últimos cuatro años ha ocupado un dirigente de la CUP, Matías Serracant, que concurrió en la Crida en la que se integraban antisistema y comunes y formaron gobierno local con el apoyo de ERC para desbancar al PSC.

En un escenario similar se encontraban en Badalona, donde Podemos y Comuns se incorporaron a la candidatura de izquierdas integrada también por la CUP de la ex alcaldesa Dolors Sabater que se hizo con el bastón de mando en un «todos contra Albiol». Ahora, Comunes y Podemos concurren en listas enfrentadas, aunque aseguran que habrá coalición de gobierno municipal para evitar que Xavier García Albiol vuelva a la alcaldía.

Los morados también presentan listas enfrentadas en ciudades como Terrassa, Girona, Manresa, Cerdanyola, Sant Boi de Llobregat y Ripollet. Y en Barcelona, los Comunes de Colau se enfrentarán a una candidatura de ERC en la que se integra Elisenda Alamany, ex número dos de Xavier Domènech en el Parlament, es decir, del partido de Ada Colau.