El instructor del caso Tándem, el juez Manuel García-Castellón, apunta por primera vez en una de sus resoluciones a la “capacidad de influencia” que tenía el comisario vinculado a las cloacas del Estado José Manuel Villarejo en el tribunal más mediático de España, es decir, la Audiencia Nacional.

En un auto dictado en el marco de la pieza separada Pit, al que ha tenido acceso El Independiente, el titular del Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional sostiene que los empresarios Ángel y Álvaro Pérez-Maura recurrieron -a través del abogado Enrique Maestre- a contratar la presunta red criminal liderada por Villarejo “a sabiendas de la condición policial del agente y de la capacidad de influencia de este y del empresario Adrián de la Joya en la Audiencia Nacional”.

El objetivo era tratar de frustrar la extradición del empresario Pérez-Maura ordenada por las autoridades de Guatemala el 14 de abril de 2016, así como para obtener su impunidad en los procedimientos penales que pudieran incoarse contra él tanto en Guatemala como en España.

El instructor sostiene que el naviero español Pérez-Maura contrató a Villarejo “a sabiendas” de su condición policial

Tras consultar la contabilidad de las dos empresas de Villarejo (Club Exclusivo de Negocios y Stuart&Mckenzie SL) que facturaron los servicios a la naviera de Pérez-Maura, los investigadores dan por acreditado que el controvertido policía percibió por dicho trabajo 7.498.700 euros y que De la Joya se llevó una comisión.

Se da la circunstancia de que entre la documentación intervenida por la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional al comisario en noviembre de 2017 se halló una agenda en la que figura una anotación -‘Dos’- que los investigadores tratan de determinar si se corresponde con la forma en clave con la que el hoy preso se refería a Dolores Delgado, ministra de Justicia en funciones y fiscal de la Audiencia Nacional en excedencia.  También apareció en dicha libreta una anotación de ‘M’ que haría referencia al apodo con el que durante años se conoció al ex juez Baltasar Garzón, El mago.

Relación con jueces y fiscales

Estas pesquisas se enmarcan en la pieza separada Pit –reactivada la semana pasada con las detenciones y puesta en libertad de cinco imputados- donde se investiga delitos de cohecho nacional e internacional, blanqueo de capitales, organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental y encubrimiento por los servicios que Villarejo habría prestado al empresario español Ángel Pérez-Maura cuando la Audiencia Nacional instruía su procedimiento extradicional.

Tanto Delgado como Garzón negaron haberse reunido para tratar la entrega a las autoridades guatemaltecas de Pérez-Maura. La ministra siempre rechazó haber participado en este procedimiento mientras fue fiscal de la Audiencia, versión que también mantienen tanto la Fiscalía Anticorrupción como la del propio tribunal además de Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), el organismo que reclamaba al naviero cántabro por el presunto reparto de 30 millones de dólares en sobornos a cambio de que se le adjudicara a su empresa la construcción y explotación del estratégico puerto de Quetzal. La titular de Justicia, de hecho, no está siendo investigada en esta pieza.

Sin embargo, las relaciones del comisario Villarejo con jueces y fiscales de la Audiencia han dado mucho que hablar en los últimos meses en los círculos judiciales. La web Moncloa.com publicó los audios de una comida celebrada el 23 de octubre 2009 en el restaurante madrileño Rianxo con la actual ministra en funciones y el que fuera todopoderosos juez estrella. En aquel almuerzo el policía vinculado a las cloacas del Estado se jactó de haber intervenido y “preparado” la investigación del caso Gürtel de la mano del magistrado jiennense antes incluso de que el procedimiento estuviera judicializado. Estas declaraciones le costaron una imputación a Baltasar Garzón a raíz de la querella interpuesta por el número dos de esta trama de corrupción, Pablo Crespo.

“En el 2008 comimos Balta, Juan Antonio, el Oli y yo preparando lo de la Gürtel. En agosto, o sea, justo cuando al día siguiente admitía él el tema y tal y cual y, oye, esto vamos a hacerlo así y tal, tal, tal…”, contó José Manuel Villarejo al comisario Gabriel Fuentes en un pasaje de la conversación. ‘Balta’ era Baltasar Garzón, ‘Juan Antonio’ era Juan Antonio González García -comisario general de Policía Judicial entre 2004 y 2012, en la etapa del socialista José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno- y ‘El Oli’ era José Luis Olivera, jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional entre 2006 y 2012.

Garzón fue investigado -el procedimiento ya está archivado- por el titular del Juzgado de Instrucción 50 de Madrid por “confabular un complot” para instruir la Gürtel después de que salieran a la luz pública los audios que reflejaban que el ex juez mantuvo una reunión con altos mandos policiales para preparar la operación de corrupción antes incluso de que la causa hubiera recaído en su juzgado de aquella comida. A la ministra, aquel almuerzo estuvo a punto de costarle la cartera.