Ernest Maragall se ha convertido en el enemigo a batir en Barcelona. También para su hasta hace tres meses compañera de gobierno en la Generalitat, Elsa Artadi, que desde que se abrió la campaña ha atacado con artillería pesada al candidato de Esquerra a la alcaldía de Barcelona. El último ejemplo lo ha dado esta mañana, al acusar al republicano de intentar frenar la proyección de Carles Puigdemont en Europa desde la Delegación de la Generalitat en Bruselas.

Artadi ha asegurado que Maragall le «incomodaba», cuando era conseller de Exteriores, que el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont utilizara la delegación de la Generalitat en Bruselas para hacer actos cuando ya vivía en la capital belga. «Intentaba que no la utilizara» ha afirmado en un acto de campaña la candidata de JxCat y ex consellera de Presidencia, según la cual «toda la comunidad catalana en Bruselas» conocía «unas prácticas que llevaban al aislamiento de Puigdemont en Bruselas, en el exilio».

Se trata de un misil en un flanco muy delicado para los partidos independentistas, el de la necesaria unidad de acción que les reclaman todas las entidades secesionistas, especialmente la cada vez más poderosa ANC. Acusar a Maragall de limitar la acción de los «exiliados» está, en el ideario independentista, a un paso de señalarlos como traidores a la causa independentista en favor de intereses partidistas.

Artadi cuestiona el pacto de Govern

Elsa Artadi ha ido más allá, al poner en cuestión la continuidad de la coalición independentista en el Govern si Esquerra opta por un pacto con Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona, como republicanos y comunes dan por sentado en buena parte de sus intervenciones. Preguntada por las repercusiones de ese eventual pacto de izquierdas en la capital catalana, Artadi ha apuntado : «Ya lo veremos, paso a paso. En la Generalitat tenemos un acuerdo desde 2012, un acuerdo estable que ha funcionado. Entendemos que sería el acuerdo natural en Barcelona. No entenderíamos posicionamientos muy diferentes en la capital del país».

«Si el socio preferente ha virado, es ERC quien debe dar explicaciones», ha añadido Artadi, dejando claro que no entrarían en un gobierno entre los republicanos y Colau porque desde JxCat persiguen un cambio en el Ayuntamiento de Barcelona y no un recambio, ha puntualizado.

No es el primer ataque directo de Artadi a Maragall, que la semana pasada abrió la campaña cuestionando la idoneidad de la candidatura de Maragall por su edad. «Que tiene 76 años es una obviedad, y que claramente no es la opción de futuro para la ciudad, de liderazgo, de energía y visión de futuro también es una obviedad», aseguró Artadi en el primer fin de semana de campaña. «Maragall lleva desde 1965 trabajando en el ayuntamiento, ya no es que yo no hubiera nacido, es que mis padres no estaban ni casados”, ironizó.

JxCat se juega el próximo domingo sufrir el definitivo sorpasso de ERC sobre los herederos de CiU, y ese sorpasso se medirá en dos ámbitos: los resultados en las europeas, en las que Oriol Junqueras y Puigdemont compiten directamente, y las elecciones en Barcelona, donde Maragall parte como favorito con el precedente de la victoria republicana en las generales del 28A.

Pero JxCat espera recuperar terreno a los republicanos con dos ejes de campaña: el arrastre de Puigdemont y la alianza de Maragall y Colau, que rechazan buena parte de los votantes ex convergentes que apoyaron a ERC en las generales.

La candidata neoconvergente ha cargado también contra Colau, a la que ha acusado de haber puesto «en riesgo el 1-O porque no quiso mover ni un dedo por el referéndum», tras asegurar que la Generalitat y muchos otros alcaldes fueron los que asumieron la responsabilidad y el compromiso de tirarlo adelante. «Colau, a la hora de la verdad, lo único que hizo fue votar y hacerse la foto. En Barcelona se sufrió mucho para que hubiera el referéndum», ha lamentado Artadi, que ha reprochado que la alcaldesa, y en general los comunes, mantienen esta actitud en muchos otros ámbitos.