«Usted se ha convertido en la representante del unionismo en Barcelona». Esta ha sido en esencia la argumentación de Ernest Maragall, candidato de ERC a la alcaldía de Barcelona, contra Ada Colau, la alcaldesa con la que todas encuestas le dan un práctico empate a las puertas de las elecciones municipales en un cara a cara aceptado por la alcaldesa en tiempo de descuento para intentar deshacer ese empate. Un cara a cara en el que ambos han intentado desmentir la alianza entre ERC y Comunes que han denunciado todos sus rivales, con el argumento, precisamente, de su postura ante la independencia.

«Yo no soy independentista, dónde está la ambigüedad» se ha revuelto Colau ante las recriminaciones de Maragall. La candidata morada ha instido sin embargo en el compromiso de su gobierno «contra la represión», recordando los más de 70 policías y guardias civiles procesados por las cargas del 1-O a raíz de denuncias del Ayuntamiento de Barcelona. «Hemos defendido el compromiso con la libertad de los presos políticos» ha argumentado Colau, haciendo bandera del voto de Podemos contra la suspensión de los diputados procesados por el Tribunal Supremo.

Minutos antes Maragall había puesto «lo que está sucediendo en el Congreso» como ejemplo de esa falta de compromiso con la causa independentista que le echa en cara a Colau. «Usted está dispuesta a votar en contra en la Mesa y acto seguido pactar con el partido que está liderando la represión. La situación de los presos, los embargos, los exiliados, todo esto exige más que denuncias, de esto van estas elecciones, de que no es independentista y nosotros sí».

Torra ataca a Barcelona

La alcaldesa se ha revuelto con las últimas afirmaciones de Quim Torra, que en un mitin en Girona aseguró que «Barcelona ha abdicado» de ser la capital de Cataluña y Girona, gobernada por la convergente Marta Madrenas, «ha tenido que ejercer la capitalidad del país». «Torra es president porque ustedes lo han votado» le ha recriminado la alcaldesa, quien ha lamentado que «ofende a todos los barceloneses y hace un discurso de buenos y malos catalanes, se dedica a confrontar ciudades, ahora también Lleida es mala catalana».

«Torra se ha convertido en su refugio» se ha defendido Maragall recordando que no pertenece a su partido, aunque sin poder obviar que compartió gobierno con él hasta hace tres meses. De hecho, la confrontación entre la gestión de la Generalitat y la del Ayuntamiento se ha convertido en el segundo eje del cara a cara, en el que ambos se han reprochado mutuamente responsabilizar de los problemas a los inquilinos del otro lado de la Plaza Sant Jaume.

En este contexto ha transcurrido tanto el debate sobre la vivienda como el de la seguridad. Maragall ha reprochado a la alcaldesa haber «fracasado» en ambas materias, y Colau ha denunciado el partidismo con el que el Govern ha gestionado, a su juicio, la presencia de Mossos d’Esquadra en la capital catalana.

«Obtendré los 500 mossos que faltan en Barcelona» ha asegurado el republicano, lo que ha dado pie a la alcaldesa para concluir que la actuación del conseller Miquel Buch está siendo obstruccionista en este ámbito. «Los mossos están haciendo oposiciones para pasarse a la Guardia Urbana, tienen más reconocimiento y mejor convenio» ha asegurado Colau tras recordar que en las reuniones con el ministro Grande Marlaka «dicen que la seguridad es competencia exclusiva de Mossos, pero en Barcelona se desentienden de seguridad».