Para Eduardo Madina, el histórico diputado y dirigente vasco del PSOE, el escrito del Tribunal Supremo que ha paralizado cautelarmente la exhumación de Francisco Franco es “ridículo” e “insultante”. Una “vergüenza”. Para Pablo Iglesias es “una auténtica barbaridad”. Ambos comparten motivación: una frase del auto que se ha viralizado porque basa la relevancia del caso en el hecho de que Franco “fuera Jefe del Estado desde el 1 de octubre desde 1936 hasta su fallecimiento el 20 de noviembre de 1975”.

Efectivamente, Franco murió en la cama y como Jefe de Estado el 20 de noviembre de 1975. ¿Pero desde cuando lo era? El 1 de octubre de 1936 existía en España una bicefalia bélica: Manuel Azaña era el presidente de la República y legítimo Jefe de Estado según la Constitución de 1931, pero al mismo tiempo avanzaba el golpe lanzado por el general Franco en el mes de julio.

Los rebeldes, a través de la Junta de Defensa Nacional instalada en Burgos, publicaron el 30 de septiembre el Boletín Oficial por el que se nombraba a Francisco Franco “Jefe del Gobierno del Estado Español” y se establecía que sería él “quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado”. Franco fue investido de este cargo al día siguiente, 1 de octubre de 1936, en un acto celebrado en la Capitanía General de la capital burgalesa, bastión del bando nacional durante los primeros meses de la guerra.

‘Legitima’ el franquismo

El nombramiento de Franco como Jefe de Estado había estado precedido de contestación interna, y se ha tachado de prematuro muchas veces por los historiadores. De hecho, la guerra se extendió dos años y medio más hasta el 1 de abril de 1939. Sin embargo, para los partidarios del golpe la victoria militar definitiva no supuso ningún cambio en la figura de Franco, que continuó aferrado al cargo del que había sido investido en octubre de 1936. El primero de mes se celebró durante toda la dictadura como el Día del Caudillo.

No obstante, tanto Iglesias como Madina critican que el auto del Supremo “legitima” la posición del bando franquista y considera a Franco Jefe de Estado desde un momento en el que ya existía un Jefe de Estado constitucional en España. De hecho, la Constitución de 1931 se deroga oficialmente en todo el país el 1 de abril de 1939, coincidiendo con el final de la guerra, y mientras tanto los rebeldes lo eran precisamente contra esa Constitución.

Pese a todo, el 1 de octubre de 1936 es la única fecha oficial en la que Franco fue nombrado Jefe del Gobierno, y por ello del Estado, en la parte del país que controlaba. No hubo ninguna proclamación posterior al final de la Guerra Civil. Y el proceso de la Transición Española, pilotado “de la ley a la ley” tras la muerte del dictador, se basó precisamente en reformar la legalidad y el sistema político español sin enmendar la totalidad del anterior.

El auto del Tribunal Supremo basa su argumentación en el hecho cierto de que Franco ostentó la Jefatura del Estado en España durante su mandato, y lo alarga en el tiempo hasta la única fecha oficial en la que dio comienzo. Si fue jefe de Estado lo fue desde ese momento, parece argumentar el tribunal, en un auto que ha indignado a las voces que reclaman una Ley de Memoria Histórica ambiciosa que retire por completo la legitimidad a todas las instituciones franquistas y a las decisiones que éstas tomaron.