Política

La abstención de Navarra Suma puede condenar a un empate la investidura de Sánchez

El "intercambio de abstenciones" que propone Esparza podría generar un empate en el que casi toda la presión recaería sobre Coalición Canaria, que insiste en su veto a un acuerdo "de coalición o programático" del PSOE con Podemos

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La abstención de Navarra Suma puede condenar a un empate la investidura de Sánchez
Pedro Sánchez, en el centro Daoiz y Velarde.

Pedro Sánchez, en el centro Daoiz y Velarde. EFE

Resumen:

Un “intercambio de abstenciones” es lo que propone a Pedro Sánchez la coalición Navarra Suma, que agrupa a Unión del Pueblo Navarro, PP y Ciudadanos. Su líder, Javier Esparza, ha asegurado este miércoles tras reunirse con Felipe VI que su plataforma está abierta a “explorar opciones” para facilitar la llegada de Sánchez a Moncloa, a cambio de que el PSOE permita gobernar a la coalición de derechas en Navarra, y renuncie a un gobierno que necesariamente necesita del apoyo de Geroa Bai y la abstención o el apoyo de EH Bildu.

Sin embargo, las cuentas no son tan fáciles. Navarra Suma obtuvo dos diputados en las elecciones generales del pasado 28 de abril. Pero su abstención, por sí misma, no resulta completamente decisiva. De hecho podría condenar los intentos de investidura de Sánchez a un empate continuo que amenazase su llegada al Gobierno y acercara el escenario de una repetición electoral, en el que la presión acabaría recayendo sobre los hombros de Ana Oramas y Coalición Canaria.

A día de hoy, al margen de las fórmulas definitivas de gobierno que se establezcan tras los contactos entre partidos, se da por descontado que PSOE, Podemos, Compromís y el PRC votarán ‘Sí’ a la investidura del actual presidente en funciones. Lo que se traduce en 167 votos favorables, insuficientes para alcanzar los 176 necesarios para la mayoría absoluta. Si Sánchez no reclama el apoyo de los independentistas, la única manera de superar esa barrera sería sumando los votos del PNV (seis), Coalición Canaria (dos) y Navarra Suma (dos). 177 escaños… prácticamente inverosímiles.

Incompatibles

El problema de la suma radica en la presumible incompatibilidad entre el PNV y Navarra Suma. Porque si ambos partidos utilizan Navarra como moneda de cambio en su apoyo a Sánchez, uno no podrá ganar sin que el otro pierda. Un gobierno de Navarra Suma supondría la derrota de Uxue Barkos; y un gobierno socialista apoyado por Geroa Bai y Bildu enterraría las opciones de Esparza y, de paso, el teórico apoyo de UPN al PSOE en el Congreso de los Diputados.

Además, Coalición Canaria ha insistido en multitud de ocasiones, también este miércoles, en que no apoyará una investidura de Sánchez si esta se cimenta en un acuerdo con Podemos. Tras pasar por Zarzuela, Ana Oramas ha subrayado que su partido “no va a apoyar un Gobierno de coalición ni programático con Podemos” y no se ha amedrentado cuestionada por un adelanto de los comicios: “Si vamos a nuevas elecciones, vamos. Quizá hasta mejoramos”.

Dos empates posibles

Un escenario probable, por tanto, sería el de un PSOE en solitario y que lograse subir al barco al PNV a pesar de todo. Lo cual generaría una situación con dos posibles empates: a 175 o a 173.

Si el PSOE acaba gobernando Navarra apoyado en Geroa Bai, pero consiguiendo un gobierno en solitario en Madrid, no se descarta que obtenga el ‘Sí’ de Podemos, Compromís, PNV, PRC y, dependiendo de los términos y del rol que juegue el partido de Pablo Iglesias, Coalición Canaria.

175 votos, que se enfrentarían con seguridad a los 175 que suman PP, Ciudadanos, Vox, Navarra Suma, ERC, Junts per Catalunya y EH Bildu. El Reglamento del Congreso establece la necesidad de sumar mayoría absoluta (176) en primera votación, y mayoría simple en segunda. De fracasar esa segunda votación, arranca una cuenta atrás de dos meses antes de que las Cámaras se disuelvan y se convoquen automáticamente unas nuevas elecciones generales.

Otra posibilidad es que el PSOE acepte abstenerse en Navarra a cambio de la abstención de la coalición en el Congreso. Sin embargo, esto no solucionaría nada por sí mismo, incluso aunque los socialistas retuvieran el apoyo del PNV. Todo quedaría, de nuevo, en manos de Coalición Canaria, que debería decidir si votar ‘Sí’ o quedarse en la abstención, como parece probable, especialmente si el PSOE consuma en las islas el ‘cordón sanitario’ que pretende colocar a los regionalistas, incluso explorando acuerdos con el Partido Popular para conseguirlo.

De esa decisión dependerá un empate a 173, con las abstenciones de CC y Navarra Suma, o un 175 contra 173, con la abstención de la coalición foral, que permita definitivamente a Sánchez alcanzar una investidura más complicada de lo que parecía en la noche electoral del 28-A. Si el partido de Ana Oramas no levanta el veto a Podemos y se va al ‘No’, el futuro de la investidura de Sánchez sería mucho más incierto todavía.