El primer anuncio de Ada Colau como nueva alcaldesa de Barcelona -con los votos de PSC y Manuel Valls- ha sido su intención de volver a colocar el lazo amarillo en la fachada del Consistorio. Colau ha anunciado que trasladará la propuesta en la primera reunión de la Junta de Portavoces porque “la existencia de presos politicos no se tiene que normalizar”, sabiendo que si suma sus votos a los de ERC y JxCat obtendrá la mayoría suficiente para devolver la simbología independentista a ambos lados de la Plaza Sant Jaume.

En una primera intervención marcada por los intentos de hacerse perdonar por el independentismo, Colau ha defendido que “la ciudad deja de ser libertad cuando el poder se impone aplastando al disidente” y se ha comprometido a “luchar en favor de la libertad de los presos políticos”. Ante Quim Forn, procesado por el 1-O y cabeza de lista de JxCat, Colau se ha comprometido además a mantener un contacto “regular para hablar de la ciudad, porque te reconozco como regidor de pleno derecho de Barcelona”.

Colau respondía así a una intervención de Ernest Maragall en el que el candidato de ERC ha dejado claro que no perdonarán fácilmente la alianza de los comunes con el PSC para desbancarle de la alcaldía. “21 votos pesan mas que toda la convicción progresista y republicana, la alcaldía pesa más” ha lamentado Maragall. “Tomamos nota. Solo pedimos que nadie pretenda explicarnos cual ha de ser nuestro rol, no necesitamos caricias, no seremos aliados dóciles del progresismo intocable. No tiendan las manos, hoy no”.

Bronca en la calle

Colau ha sido investida hoy alcaldesa de Barcelona para un segundo mandato con los voto de los 10 regidores de su partido, BComú, los ocho de los socialistas y tres votos cedidos por Manuel Valls, apoyo fundamental en la operación orquestada para que el republicano Ernest Maragall no se haga con la alcaldía de Barcelona. La alcaldesa presentaba su candidatura tras obtener el aval de las bases del partido en una consulta interna cerrada ayer, en la que el 71% de los inscritos apoyó la alianza con los socialistas para conservar la alcaldía.

Maragall ha obtenido 15 apoyos, correspondientes a los regidores de ERC y JxCat, mientras los tres regidores de Cs integrados en el grupo de Manuel Valls han votado en blanco y los dos populares al cabeza de lista del partido, Josep Bou.

El Pleno en el Ayuntamiento de Barcelona, uno de los más tardíos, ha empezado marcado por las protestas en la Plaza Sant Jaume donde centenares de manifestantes independentistas se han concentrado con consignas de apoyo a Quim Forn, enfrentándose a los seguidores de Colau, como recoge el tuit. Forn, en prisión provisional, llegó ayer a Barcelona procedente de la prisión de Soto del Real y participará en el Pleno de investidura bajo estrictas medidas de aislamiento impuestas por el Tribunal Supremo, que le impedirá reunirse con su grupo u otros grupos municipales.

Protagonismo de Forn

La presidencia de Forn ha marcado el pleno de constitución y las intervenciones de los nuevos líderes municipales. El propio Forn ha reconocido entre aplausos en el Saló de Cent y también en la Plaza Sant Jaume que vuelve al Ayuntamiento “no como hubiera querido, en libertad”, pero insistido reiteradamente que “me acompaña la satisfacción del deber cumplido, de las promesas cumplidas. Pese al precio que estoy pagando, vuelvo al Consistorio con satisfacción” ha concluido.

Una defensa del 1-O que ha tenido puntual respuesta en la intervención de Manuel Valls. “Necesitamos una solución política a un problema político” ha convenido Valls, pero a continuación a recordado dirigiéndose directamente a Forn la necesidad de respetar “la Constitución del 78, el estado de derecho, la separación de poderes, la justicia y de la ley, siempre”.

“En España no hay presos políticos y no hay exiliados” ha advertido Valls a Forn, “hay políticos responsables de sus actos, y la justicia ha de actuar” ha concluido. El ex primer ministro francés ha rechazado además las denuncias del independentismo sobre una oscura operación de Estado para impedir el acceso de Maragall a la alcaldía. Valls ha explicado su voto a favor de Colau por “sentido de Estado, que no tiene nada que ver con una operación de estado; y lo dicen los que siempre han tenido a su lado a los poderosos, que financian medios independentistas, los poderosos ya sabemos donde están” ha concluido en referencia a la ex Convergencia.

Collboni responde a Torra

El líder local del PSC, Jaume Collboni, ha defendido en términos similares su apuesta por el gobierno de coalición con Colau, agradeciendo la “generosidad y responsabilidad” de Valls. Y ha defendido la “absoluta legitimidad democrática” del nuevo gobierno local en Barcelona. “Ya está bien de medir la legitimidad en función de nuestras simpatías, o es que el presidente de la Generalitat ganó las elecciones al Parlament”.

Las protestas se han centrado en Forn, pero no sólo en él. También se han dirigido contra el pacto de socialistas y comunes que impedirá el acceso de los independentistas a la alcaldía de Barcelona. Los manifestantes han abucheado sonoramente las promesas de los dirigentes no independentistas, especialmente las de Ada Colau y Manuel Valls, tras combinar gritos en favor de la libertad de los procesados con consignas como “fuera fascistas de la alcaldía”.