Carles Puigdemont ha anunciado a bombo y platillo que estará el martes en Estrasburgo en la sesión de apertura del nuevo Parlamento Europeo. Pero este jueves ha admitido un riesgo cierto: ser detenido si España decide reactivar la euroorden contra él, como ya sucedió en Bélgica y en Alemania. Francia es uno de los países que nunca ha pisado el expresidente de la Generalitat durante su periplo por Europa, y se interpreta que el país vecino tiene una de las jurisdicciones más favorables a la entrega de Puigdemont a las autoridades españolas.

Durante una rueda de prensa en Ginebra, Puigdemont ha declarado que no se puede descartar «en absoluto» que España reactive este mecanismo y que, en consecuencia, pueda acabar detenido este martes 2 de julio. Aunque ha criticado que las autoridades del Estado utilicen la directiva de las euroordenes «como un interruptor que se pulsa a conveniencia».

Puigdemont no ha querido responder sobre si éste riesgo le hace replantearse la decisión de viajar a Estrasburgo, hasta donde se desplazarán más de 60 autobuses y dos vuelos llenos de independentistas para protestar por su previsible ausencia en la Eurocámara.

«Cada día analizamos con nuestros abogados y nuestros equipos el mapa. Cada día tomamos decisiones», ha deslizado el líder independentista, que ha asegurado que hay «decisiones que podemos tomar y otras que no».

El equipo jurídico de Puigdemont, con el abogado Gonzalo Boye a la cabeza, sigue confiando en que la justicia europea acabe reconociendo la inmunidad de Puigdemont en su condición de electo, aunque no haya sido ratificado como eurodiputado por la Junta Electoral Central por no haber cumplido el trámite de pasar por Madrid para jurar presencialmente la Constitución.