La Agencia Tributaria reforzará la flota de drones de su servicio de Vigilancia Aduanera con la incorporación de cinco nuevas unidades que se emplearán en labores de prevención, disuasión, detección y represión del contrabando, el narcotráfico y los fraudes fiscal y aduanero. En concreto, estas aeronaves pilotadas a distancia tendrán su base en Andalucía, comunidad que sufre una gran presión por parte de las mafias que se dedican al tráfico ilegal por la cercanía con Marruecos.

En 2018, Vigilancia Aduanera ya adquirió tres drones de menos de cinco kilos de peso como herramienta de apoyo para investigaciones y seguimientos terrestres, y ofreció formación teórica y práctica a un grupo de pilotos. Esos equipos se encuentran ya en uso para operativos demandados tanto por los servicios centrales como por las distintas unidades regionales, explican a este diario fuentes de la Agencia Tributaria.

A la vista de las posibilidades que ofrecen estas aeronaves no tripuladas, el organismo estatal acaba de sacar a licitación la compra de cinco drones más por un importe máximo de 32.200 euros, si bien el presupuesto total del concurso se eleva a 65.150 euros al incluirse en el lote diversos accesorios (cámaras, estaciones de carga de batería y de tierra para definición de misión, pad de aterrizaje, soporte para el control remoto y placas ignífugas troqueladas).

Vigilancia Aduanera refuerza su flota de aeronaves no tripuladas para servicios en Andalucía, que sufre una gran presión de las mafias

Según se detalla en el anuncio publicado esta semana en el Boletín Oficial del Estado (BOE), las empresas interesadas tendrán hasta las 17.30 horas del próximo 8 de julio para presentar sus propuestas, quedando obligado el proveedor a entregar las unidades en un plazo no superior a dos meses desde la firma del contrato. Con seguridad, los nuevos equipos estarán en servicio antes de que termine el año.

«Con la experiencia ya adquirida, el objetivo es ampliar estas actividades a las diferentes unidades regionales de Vigilancia Aduanera», explican las fuentes. Estos equipos se destinarán a Andalucía, «estando en planificación la posibilidad de ir adquiriendo paulatinamente nuevas unidades» para otras áreas territoriales.

La Agencia Tributaria ha constatado que, atendiendo a los costes de adquisición y operación y a razones de seguridad en caso de accidente por no existir tripulación a bordo, los drones son una herramienta complementaria idónea para la lucha contra el contrabando y el narcotráfico. No es el futuro, es ya el presente.

Precio reducido y uso sencillo

«Una de esas vertientes es la vigilancia de corto radio, la que tiene lugar con aparatos eléctricos multirrotores que vuelan a distancia visual del piloto, cuyas misiones son, principalmente, para labores de investigación puntuales, protección y cobertura de la fuerza, y realización de vigilancias discretas. Los aparatos usados para estas labores son de precio reducido, sencillos de usar y con unos requisitos de formación al alcance de cualquier organización similar», justifican.

En concreto, Vigilancia Aduanera quiere incorporar cuatro drones de menos de un kilo de peso cada uno al despegue, con una velocidad de ascenso de cinco metros por seguridad y capaz de volar a 70 kilómetros por hora sin viento. Las unidades tendrán que tener una autonomía de vuelo de 20 minutos, alcanzar una altura sobre el nivel del mar de al menos 5.000 metros y poder recorrer 13 kilómetros, al tiempo que deberán estar dotadas con cámaras de día y termográfica que garanticen una óptima resolución.

Con un precio unitario de 2.400 euros, las características de este modelo lo hacen especialmente recomendable para su utilización en operaciones que tengan que llevar a cabo los funcionarios de Vigilancia Aduanera en las que el tamaño y el tiempo de despliegue son «factores críticos» para el éxito del servicio.

La Agencia Tributaria estudia ya otras aplicaciones para estos equipos, como el apoyo puntual a sus buques de operaciones especiales en alta mar

El lote que se acaba de sacar a licitación incluye también un dron más pesado -a partir de seis kilos y medio- que pueda alcanzar los 55 kilómetros de hora y volar a una altura de 3.000 metros sobre el nivel del mar. El sensor de la cámara deberá ofrecer 2,13 megapíxeles efectivos como mínimo y resolución FHD para vídeo.

Según se especifica en el pliego de prescripciones técnicas particulares que regula el procedimiento de compra, ambos modelos deberán incorporar un sistema que «evite obstáculos» y aplique algoritmos que garanticen vuelos seguros y un modo de vídeo inteligente que permita grabar una trayectoria de vuelo predeterminada y seguir un objetivo sin asistencia del operador. Entre sus prestaciones debe incluir también la opción de que se puedan apagar las luces -especialmente de noche- para asegurar la discreción del vuelo.

«Además de operaciones terrestres, dados los escenarios en los que se llevan a cabo las principales misiones de los medios aeronavales de Vigilancia Aduanera en la lucha contra el narcotráfico y el contrabando, a futuro se considera de especial interés el uso de otra tipología de drones para aplicaciones de vigilancia marítima a corta y media distancia de costa por una herramienta de gran utilidad para estos fines y con un coste reducido», explican las fuentes.

Evaluación experimental

En este sentido, ya se está evaluando de forma experimental un equipo de vuelo no tripulado con la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA) y se han establecido contactos con otros departamentos del Gobierno -como Salvamento Marítimo y la Secretaría General de Pesca- al objeto de definir «colaboraciones futuras en este ámbito».

Igualmente, la Agencia Tributaria considera de interés el uso futuro de drones embarcados en los buques de operaciones especiales de Vigilancia Aduanera como «apoyo puntual» en operaciones desplegadas en alta mar para la identificación y seguimiento de objetivos a distancia. «Las labores actuales se centran en el estudio del mercado, en contacto con empresas y agentes del sector, con objeto de identificar la solución tecnológica que mejor se adecúe a las condiciones de este entorno especial», apostillan.