El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha bendecido hoy con su presencia la presentación de la nueva campaña en favor de la desobediencia civil de Òmnium Cultural, inaugurada con unas jornadas de dos días dedicadas a debatir sobre esta «herramienta de lucha social» en las que la fundadora de las Madres de la Plaza de Mayo Nora Cortiñas es la auténtica estrella invitada.

Torra, por contra, ha pasado absolutamente desapercibido, sentado entre el público que asistía a la inauguración en el Born Centro Cultural de Barcelona. La cita aparecía consignada en la agenda oficial del President de la Generalitat, pero los responsables de Òmnium no tenían ni idea de la asistencia de Torra.

Tampoco se han referido a ella el vicepresidente de la entidad, Marcel Mauri, o el activista Xavier Antich, durante la inauguración de las jornadas, en la que si se han felicitado reiteradamente por la presencia de Cortiñas o Pepe Beúnza, histórico activista contra el servicio militar obligatorio. Sólo la presencia de los escoltas, el fotógrafo oficial y una responsable de protocolo del Departamento de Presidencia de la Generalitat delataban la presencia de Torra.

Reacción a la sentencia

Las jornadas de Òmnium que Torra ha querido destacar con su presencia coinciden con el fin de la ronda de contactos del presidente catalán con los partidos y entidades independentistas para intentar cerrar una respuesta unitaria a una eventual sentencia condenatoria contra los líderes del 1-O que han sido procesados por el Tribunal Supremo.

Torra concluye hoy esta ronda con un encuentro con los líderes parlamentarios de su propio partido, JxCat, a los que ha recibido en el Palau de la Generalitat tras abandonar el Born. Antes que ellos, el president se ha reunido con ERC, la CUP, los Comunes, la ANC y la propia dirección de Òmnium, en una ronda de la que han sido cuidadosamente excluidos los partidos y entidades constitucionalistas.

Una ronda en la que Torra habrá constatado las dificultades de pactar una respuesta conjunta cuando ERC aboga por las elecciones anticipadas y las entidades reclaman ir más allá. La presentación de la campaña iniciada hoy por Òmnium es otra señal en este sentido.

Antich ha dejado claro en esa presentación que el lema escogido, ese «lo volveremos a hacer» con el que el presidente de la entidad, Jordi Cuixart, cerró su intervención final ante el Tribunal Supremo, «no es un eslogan, es una promesa». Antich ha dejado claro que «la desobediencia civil no es una broma, necesita formación, organización y empoderamiento, y desde Òmnium queremos contribuir desde la fuerza que da tener 170.000 socios».

Estas jornadas, ha añadido, son «el punto de partida de una serie de iniciativas vinculadas a la desobediencia civil que Òmnium quiere impulsar en próximos meses» con la vista puesta en la sentencia que el Tribunal Supremo prevé dictar el próximo otoño, y que todos los actores independentistas ven como el próximo punto de inflexión.

«A la espera de sentencia y en un momento de desconcierto por la falta de consenso sobre hacia donde hay que ir» ha señalado el dirigente de Òmnium, la entidad «quiere fijar la desobediencia civil como herramienta de movilización masiva». Así, Antich ha defendido el recurso a la desobediencia porque «estamos en un ciclo de confrontación con el Estado por unas leyes consideradas muy mayoritariamente injustas».