Política

La única y casi imposible opción de Sánchez para ser presidente sin el voto de Podemos

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La única y casi imposible opción de Sánchez para ser presidente sin el voto de Podemos

Pedro Sánchez y Carmen Calvo.

Resumen:

Si Podemos vota ‘No’ en la investidura, Pedro Sánchez no será presidente del Gobierno. No hay más cuentas que hacer, toda vez que PP, Ciudadanos y Vox ya han confirmado que votarán en contra de la candidatura del líder socialista. Sumados los cuatro partidos, el bloque del ‘No’ acumularía 189 votos, mayoría absoluta, imbatible por cualquier otra combinación.

El PSOE trabaja estos días para conseguir esa imagen: un Congreso que se abstiene en masa y que deja a Podemos votando en soledad junto a «las derechas» para impedir un gobierno de Pedro Sánchez. Consideran en Ferraz que esa imagen sería mortal de necesidad para Pablo Iglesias en unas futuras elecciones cada vez más próximas.

Si Sánchez no cierra ningún acuerdo con Podemos y las bases del partido morado no respaldan el gobierno monocolor socialista, el único camino para la investidura del presidente en funciones pasa por la abstención de los de Iglesias. Aunque está por ver cómo se podría conjugar esa postura en la votación con la respuesta de los inscritos de Podemos a la consulta que finaliza este jueves. En cualquier caso: aunque Podemos se abstenga, el camino de Pedro Sánchez hacia la investidura seguiría siendo un laberinto prácticamente imposible de resolver.

Los números son caprichosos: PP, Ciudadanos, Navarra Suma y Vox suman 149 escaños en el Congreso de los Diputados. Pedro Sánchez necesitaría por tanto alcanzar los 150 votos positivos para salir elegido en segunda votación, donde sólo se requieren más ‘síes’ que ‘noes’. Contando con que el PSOE consiguió 123 asientos en las elecciones generales del 28 de abril, ¿de dónde pueden salir los 27 escaños extra que necesita?

La única opción

Hay una sola opción que permite sumar esa cifra exacta, y pasa por que voten ‘Sí’ a la investidura el PNV (6), Compromís (1), PRC (1), Esquerra Republicana (15) y EH Bildu (4). Lo cual, para Sánchez, tiene una parte buena y una mala: el voto de Bildu y de ERC va ligado por el acuerdo al que llegaron ambas formaciones sobre su estrategia en el Congreso.

Además, los de Gabriel Rufián han exhibido un tono moderado en los últimos días, casi sorprendente, en el que reivindican abandonar el bloqueo y no imposibilitar la investidura de Pedro Sánchez. Sin embargo, el propio Rufián dijo este miércoles que el voto positivo en la investidura es una opción «muy, muy, muy remota». Prácticamente impensable resulta imaginar a Bildu siendo el voto decisivo para devolver a Sánchez al Palacio de La Moncloa. Pero esas son las matemáticas.

La opción tiene además un obstáculo más insalvable todavía: dentro de los 15 diputados de ERC está incluido Oriol Junqueras, suspendido por la Mesa del Congreso y sin derecho a voto. El exvicepresidente de la Generalitat debería, por tanto, renunciar a su acta antes del jueves que viene para que ERC dispusiera de un voto válido más. De lo contrario, la suma se quedaría en 149, empate, y no en 150. Sánchez no sería presidente del Gobierno.

Los otros obstáculos

Como añadido, estas cuentas necesitarían también de la abstención de Coalición Canaria (2) y Junts per Catalunya (7, tres de ellos suspendidos). Si cualquier de los dos partidos votase que ‘No’, como es su intención actualmente, el plan también fracasaría.

Ninguna otra aritmética tiene opciones de salir adelante en el Congreso de los Diputados la próxima semana. Junts per Catalunya contempla una abstención -reclamada por los presos, sin derecho a voto- como mejor opción, nunca un ‘Sí’, y el grupo canario de Ana Oramas jamás dará su apoyo a un PSOE que acaba de desterrarle de todas las instituciones canarias.