Pedro Sánchez ha lanzado la sesión de investidura con un discurso plano, leído en su mayoría, que no ha mencionado a Cataluña y ha esperado casi dos horas para referirse a la negociación del futuro Gobierno. Sánchez ha hablado de feminismo, de Educación, de cambio climático y ha trufado su discurso con historias humanas en su mayoría sacadas de la prensa. Empezó hablando del «humo del tabaco de los diputados que fumaban, en su mayoría hombres», en el Congreso de 1979, y se perdió en varias anécdotas más ante las que se confesó «emocionado».

La primera la de Carlos, el estudiante que sacó todo dieces en Selectividad y saltó a la prensa hace unas semanas cuando decidió que iba a estudiar Dramaturgia. El aspirante a presidente del Gobierno ha asegurado que se emocionó cuando leyó la historia en la prensa y la puso de ejemplo del éxito de la Educación en España. «Ha elegido lo que mueve su sueños, para eso está la educación», ha defendido el candidato socialista.

Sánchez, no obstante, ha llegado a esa conclusión tras una argumentación algo enrevesada, en la que ha subrayado que Carlos podría haber elegido cualquier otra carrera de prestigio y perfil más altos. «No sé si Pedro se da cuenta de lo que ha dicho», han criticado en Twitter algunos asistentes a la sesión, como la diputada nacional de Vox Malena Contestí. En las redes se han acumulado tweets contra el percibido desprecio a la carrera elegida por Carlos en el discurso de Pedro Sánchez.

Carlos Rodríguez, el joven de Torrevieja al que se ha referido Sánchez, se ha mostrado «contento» y «orgulloso» de que el presidente del Gobierno en funciones le haya puesto como ejemplo de que el sistema educativo «saca lo mejor de cada uno», pero ha evitado hacer una valoración política. En declaraciones a Europa Press, Rodríguez ha insistido en que le da cierto «reparo» comentar la mención que el candidato a la Presidencia del Gobierno le ha hecho en el debate de investidura y ha subrayado que él no quiere «meterse en política». «Me siento contento y orgulloso de que me pongan como ejemplo, pero más allá de eso, no me meto en política», ha aseverado.

Frialdad de Podemos

La anécdota relatada por el presidente en funciones ha levantado el aplauso de los 123 diputados socialistas de la Cámara, pero de nadie más. Ha sido una constante durante todo el discurso: Podemos no ha aplaudido a Sánchez en ningún momento, ni siquiera cuando se ha referido a la lucha contra la violencia machista. Ambos partidos siguen tratando de cerrar un acuerdo de Gobierno que debe estar listo antes del jueves, cuando se produce la segunda votación de investidura, en la que Sánchez requerirá más síes que noes para recibir la confianza de la Cámara.

Tampoco han aplaudido los diputados de Podemos, ni los de ningún otro grupo, cuando Sánchez ha relatado la otra historia ante la que ha manifestado su «emoción»: la de un campesino que trabajaba en el campo desde los 7 años y que, tras jubilarse, recorría 15 kilómetros a pie cada día para acudir a la escuela nocturna para obtener el graduado.

«Esto es España, señores», ha defendido el presidente del Gobierno para defender el «derecho a la Educación durante toda la vida». Otros diputados del Hemiciclo han criticado el aplauso socialista a esa intervención, destacando que los sacrificios de un jubilado para acudir a la escuela a pie tras no asistir desde los 7 años no pueden ser el ejemplo para ningún sistema educativo.